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FRANCIA

Un revival senil del “frente republicano” imperialista francés

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La brutalidad del atentado al semanario Charlie Hebdo está reviviendo por primera vez en años el “frente republicano” que estaba prácticamente muerto y enterrado como consecuencia de la crisis del bipartidismo francés de los últimos años. Convocan a una manifestación impulsada desde las sombras por el gobierno.

Viernes 9 de enero de 2015 | Edición del día

Fotografía : EFE

El próximo domingo, todo un arco de partidos políticos, desde la izquierda hasta la derecha conservadora, así como todas la centrales sindicales, desde las más colaboracionistas hasta las “alternativas” como Solidaires, llaman a una marcha bajo el lema “Nous sommes Charlie: défendons les valeurs de la République!”(Todos somos Charlie: defendamos los valores de la Republica!). La marcha está organizada personalmente desde el gobierno por el mismísimo Manuel Valls, actual Primer Ministro.

Este “frente republicano”, que tuvo su momento de apogeo durante el primer ascenso del Frente Nacional (FN) en los años 80 y 90 -en ese entonces dirigido por su fundador Jean Marie Le Pen-, servía para subordinar a todos los partidos de izquierda y las organizaciones del movimiento obrero en un frente detrás de los valores de la República… ¡burguesa e imperialista francesa!

A medida que esta democracia imperialista se descomponía como producto del fin del boom de la posguerra y las ideas xenófobas de la extrema derecha lograban cada vez más y más consenso, se consolidaba un racismo de estado antiinmigrante, y en especial anti musulmán, heredero de la historia colonialista de Francia.

Un ejemplo de esto ocurrió en 1982 durante la gran huelga de trabajadores inmigrantes en la fábrica automotriz de Aulnay, cuando el PS de François Mitterrand acusaba a los huelguistas de ser la “huelga de los ayatolás”. Años más tarde fue el líder conservador Jacques Chirac el que afirmaba, en 1991: “El nivel de tolerancia en materia de inmigración ha sido sobrepasado en Francia; ahora hay una sobredosis de extranjeros".

Tratando de disputar votos al PS por derecha y sobrepasando incluso la retórica de la extrema derecha, agregó: "Gracias a los socialistas, todo el mundo puede entrar en nuestro país". Y también: "El trabajador francés se vuelve loco al ver instalarse en su misma finca a un extranjero con tres o cuatro esposas y una veintena de críos, que cobra 50.000 francos de ayuda social sin trabajar. A eso debe añadírsele el ruido y el olor".

Esta política de “frente republicano”, a la vez que se impregnaba de las ideas de la extrema derecha, usaba a ésta como un espantapájaros para fortalecer al centro PS/UMP republicano. Y tuvo su último canto de cisne en el voto masivo de toda la izquierda al mismísimo Chirac en las presidenciales de 2002, frente a la candidatura del FN, que había salido delante del PS en la primera vuelta luego del gobierno de Jospin, el gobierno más privatizador de la historia de Francia liderado por la “izquierda”.

Últimamente, hubo un cambio del juego político francés, con la trasformación del bipartidismo en tripartidismo: la transformación del FN en primera fuerza electoral en las últimas elecciones europeas, la debacle electoral del Partido Socialista (PS) en el gobierno, que no logra pasar en muchos lugares a la segunda vuelta, y fundamentalmente por la negativa de la derecha conservadora tradicional de la UMP de votar al PS frente al FN. Como consecuencia, esta política de frente republicano estaba en total bancarrota.

Sin perder tiempo luego del atentado, el PS junto a todo el coro de la izquierda de la centroizquierda (el Partido Comunista Francés y el socialdemócrata Melenchon), y por derecha la UMP dirigida por el ex presidente Sarkozy, tratan de revivirlo utilizando la enorme conmoción generada en el país, aunque no se sabe con cuánto éxito.

Pero este revival senil del “frente republicano”, como no podía ser de otra manera, se expresa totalmente a la derecha. Ya no se trata siquiera de cubrirlo de ningún barniz progresista o de izquierda, como fue el caso en el 14 de mayo de 1990 cuando el entonces presidente François Mitterrand marchaba codo a codo junto a Jacques Chirac y otros responsables políticos como Georges Marchais del PCF, en contra del racismo y el antisemitismo, luego de la profanación de 34 tumbas judías en el cementerio de Carpentras.

Así, el bureau político de la UMP en una declaración solemne, dijo que “Se trata de una guerra declarada no solamente contra la República y la democracia sino contra la civilización. Tenemos el deber de defendernos con la más grande determinación”.

Civilización o barbarie, de boca de los responsables cotidianos de las guerras imperialistas en todo el Medio Oriente y en el Magreb, en África o Afganistán, de los mismos que con sus políticas han destruido decenas de países en estos lugares como en Siria o Libia, que han azuzado al fundamentalismo islámico.

Ahora la cruzada es contra el terrorismo, buscando preparar las condiciones políticas para aumentar las divisiones de nuestra clase, que permitan desviar el odio y la bronca que se acumula frente a la crisis capitalista y el flagelo de la desocupación de masas.

Esto es lo que dice, blanco sobre negro, ese intelectual a sueldo de la burguesía que es Bernard-Henri Lévy en Le Monde de este jueves, en un artículo pomposamente titulado: “El momento churchilliano de la V República”, en alusión a Winston Churchill cuando vuelve en mayo de 1940, a los 65 años, a ser primer ministro para conducir a la fuerzas británicas en la guerra contra Hitler.

Así dice, asquerosamente: “A los responsables de la nación les incumbe tomar conciencia de la guerra que ellos no querían ver pero en la que los periodistas de Charlie - estos cronistas y caricaturistas que eran, ahora lo sabemos, una especie de periodistas de guerra - estaban ya hace años ubicados en la primera fila. Es el momento "churchilliano" de la V República. La hora de un deber de verdad implacable frente a una prueba que se anuncia como larga y terrible. Hora de romper con los discursos tranquilizadores que nos vienen brindando ya hace tiempo los idiotas útiles de un islamismo soluble en la sociología de la miseria”.

Frente a la podredumbre del régimen, los revolucionarios comunistas luchamos no solo contra la extrema derecha que expresa el Frente Nacional sino también contra este “frente republicano” que va de izquierda a derecha y es igualmente antiimigrante, antiobrero y antipopular. No hay solución de fondo a ninguno de los grandes problemas que enfrentan las masas explotadas y oprimidas de Francia y de Europa sin arrebatarle el poder a los explotadores.





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