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EDUCACIÓN PÚBLICA

El jardín que no será: cuando se derrumba más que una obra en construcción

Tiempo estimado 4:15 min


Se derrumbó la obra en construcción de un jardín en Villa Lugano. Hubo 6 trabajadores heridos. Lo que se mantiene intacto son los negocios de mega emprendimientos inmobiliarios, la crisis habitacional y la falta de vacantes por falta de escuelas públicas.

Nicolás Dimuro

Docente/ Miembro de la agrupación 9 de Abril / @DimuroNico

Jueves 14 de marzo | 12:48

Trabajo precario y riesgo de vida

En la tarde del día 12 de marzo en pleno barrio olímpico (espacio que se utilizó como sede de los juegos olímpicos juveniles 2018) la estructura de un jardín en construcción se desplomó con el lamentable pero evitable saldo de 5 trabajadores heridos.

Más información: Se derrumbó el techo de una escuela en construcción en Villa Lugano

Por suerte los mismos se encuentran fuera de peligro. El anhelo de un barrio con servicios públicos cada vez más bajo escombros.

La desidia del Estado en la ciudad no queda solo ahí. Días atrás publicábamos por este mismo diario una denuncia sobre la difícil y preocupante situación que atraviesan miles de familias que se ven imposibilitadas al acceso de una vivienda digna, tanto por los altísimos alquileres y los difíciles requisitos para ingresar como también la ilusión de la casa propia, otra cosa que se derrumbó en el barrio olímpico. La crisis habitacional trasciende el sur de la capital, pero es esta zona una de las más afectadas.

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Falta de vacantes: sus cimientos se mantienen firmes

Junto a esta problemática también se derrumba la posibilidad de conseguir vacantes para cientos de familias. Una presentación hecha en la legislatura porteña por parte de los diputados del Frente de Izquierda releva que a más de 12 mil niños (esto sin contar los 11 mil más que concurren a los CPI) se le niega el acceso a uno de sus derechos más elementales: el derecho a la educación.

"Alicia Palacio Navarro directora de la escuela de creación número 7 del distrito 21 nos relataba como a diario se acercan familias a las distintas escuelas a “suplicar” la vacante para sus hijos. “te conmueve el alma y te da mucha bronca ver como una madre no puede contener las lágrimas cuando no se les puede dar la respuesta que esperan y se les dice que tienen que ir al distrito a realizar el reclamo”

Otra arista de esta problemática se ve en las aulas donde hay super población, estamos hablando de aulas de hasta 34 alumnos.

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Estudiar con temor

Mientras el gobierno de la ciudad realiza millonarios negocios con empresas “amigas” para la construcción y mantenimiento de los establecimientos de educación pública las noticias sobre “milagrosos” episodios donde no hay que lamentar muertes, inundan las redes sociales. Techos y ventiladores que se caen, paredes electrificadas, escapes de gas, falta de ventilación y calefacción entre tantas otras problemáticas. Convierten a las escuelas en trampas mortales lo cual impone una pregunta ¿Dónde está el dinero destinado al mantenimiento y construcción de establecimientos? Un caso que aún duele la muerte de Sandra y Rubén por la explosión de una garrafa, que si bien trasciende la jurisdicción de la capital es la muestra más fiel que la desidia en las escuelas públicas es una política de Estado.

Comer peor

Como si fuera poco, mientras millones de pesos se destinan al pago de la deuda en detrimento de atender estas necesidades, quienes tienen la “suerte” de acceder al derecho de educarse se ven sometidos a una alimentación cada vez más decadente. La burocratización del acceso a las becas es una primera traba que encuentra la familia. Una vez superada no sin mucho esfuerzo y acompañamiento de docentes y directivos que muchas veces se ponen a la cabeza de ayudar a resolver estos trámites, los alumnos se encuentran ante raciones escasas y de muy mala calidad.

Ahora bien, mientras los trabajadores padecen estas problemáticas y las condiciones de vida suelen derrumbarse ¿Se imaginan a Larreta comiendo todos los días en el comedor de una escuela o la “viandita”? ¿Se imaginan a Soledad Acuña esquivando ventiladores de techo que caigan en sus cabezas? ¿Se imaginan a Awada llorando porque Antonita Macri no tiene vacante?

No, esta realidad la determinan solo para el pueblo trabajador. Por eso habrá que dar vuelta todo.





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