MALDITA POLICÍA

Tierra del Fuego: abuso policial en la ciudad de Ushuaia

En diálogo con Matías, padre de dos menores de edad golpeados de por la policía de Ushuaia, nos relata los hechos que su familia sufrió el domingo 20 en la madrugada.

Verónica De Bueno

Delegada docente SUTEF | PTS Ushuaia

Sábado 26 de septiembre | 19:05

En el barrio La Cantera de la ciudad de Ushuaia, en la calle Soldado Águila, tres menores de edad circulaban en un auto junto a un mayor cuando el vehículo es atravesado por un patrullero de la policía. Hace descender del vehículo a los ocupantes con la intención de llevarlos detenidos. El hermano de uno de los menores que se encontraba en una casa del barrio ubicada a metros de los hechos, advierte de la situación y sale en búsqueda de su abuela de 59 años. Ambos, la abuela y el menor se presentan en el lugar para informarles a los efectivos que se hacían cargo del menor ya esposado. Sin mediar palabra, desciende del vehículo una oficial femenina de apellido Quintana quien esposa a la señora contra el capot del patrullero al mismo tiempo que desciende un oficial y también sin mediar con la mujer la tira al piso. Los familiares de la abuela relatan que padece distintas enfermedades. El menor al ver cómo maltrataban a su abuela intenta intervenir cuando es interceptado por otro efectivo quien le propina varios golpes hasta dejarlo tirado en el piso.

Algunos vecinos del barrio que vieron de cerca la brutalidad policial con la que estaban maltratando a la familia quieren interferir pero reciben el mismo trato por parte de la policía. Tres hora después de transcurridos los hechos en la vía publica el padre de los menores es contactado para retirar a sus hijos de la comisaría de la mujer sin saber hasta el momento que su madre, la abuela de los chicos, también estaba detenida en otra comisaría de la ciudad. Cuando llega constata la violencia física que los menores habían recibido por parte de la policía.

Lo recibe el suboficial Miguel Cruz quien le detalla, de palabra, los hechos sucedidos. El padre le pide respuestas por el estado en el que se encontraban los menores y Cruz le responde que no sabe. En ese mismo momento que estaban hablando se escuchan gritos en el pasillo de la comisaría y cuando ambos salen de la oficina ven como Maximiliano Ezequiel Espinosa, efectivo policial continuaba golpeando al menor. Había entre 7 y 10 efectivos más que presenciaban los hechos pero que no hacían nada.
En diálogo con el padre de los menores nos cuenta que les sacaron el barbijo y que se entera que su madre había sido detenida por lo hijos, la policía nunca me dijo nada de mi mamá. Cabe destacar que antes de hacerse público este abuso de autoridad policial el padre de los menores ya efectuó la denuncia en la fiscalía.

Las fuerzas represivas

Según fuentes oficiales, a lo largo de estos meses más de diez millones de personas fueron notificadas, demoradas y/o detenidas por incumplir la cuarentena instaurada el 20 de marzo. Gran parte de esas personas son trabajadoras y trabajadores y la juventud. Y cabe destacar que hoy no rige ningún DNU oficial en cuanto a la prohibición para salir pero, lo más llamativo es que la población, la parte más vulnerable es, víctima directa del “verdugueo” policial, tanto de fuerzas provinciales como de las federales que actúan a las órdenes del Ministerio de Seguridad de la Nación. Del acoso a la amenaza (muchas veces a mano armada) hay un pequeño paso, tanto como de la amenaza a la agresión física.

Las consecuencias de esas maniobras criminales dependen casi exclusivamente de la voluntad del victimario, lo que incluye la muerte e incluso la desaparición forzada.
Si bien no hay un “manual de operaciones” escrito en el que puedan basarse los uniformados, hay patrones comunes que claramente pueden identificarse como parte de las políticas (a veces manifiestas, a veces tácitas) de los diferentes ministerios de Seguridad del país.

Es de público conocimiento el poder que han adquirido las fuerzas policiales en nuestro país no solo desde que comenzó la cuarentena sino también con la extorsión de la bonaerense al gobierno Nacional. No se tratan de hechos aislados, en la ciudad hace unas semanas un grupo de menores jugaba a la pelota en una cancha cuando fueron brutalmente acosados por la policía, no pasó a mayores porque había mucha gente en ese momento. También, el padre de los menores nos relató cómo son perseguidos los chicos del barrio cuando están en la canchita.

Y no olvidemos a Facundo Castro quien fue desaparecido por la bonaerense, es decir, es el envalentonamiento de la institución policial.
En este contexto, y pese a la abrupta baja de la circulación de personas por las calles la cuarentena en Argentina no significó un descenso de la violencia estatal y el gatillo fácil.

Por el contrario, las políticas del Estado, al querer mostrar a las mal llamadas “fuerzas de seguridad” como instituciones que “nos cuidan”, no hacen más que agitar a los represores estructurales, con las violentas consecuencias que eso tiene.
Desde el PTS repudiamos estos brutales hechos de abuso policial.
No es un policía es toda la institución







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