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Sergio Moro "no tiene nada que decir" sobre el caso de corrupción que involucra al hijo de Bolsonaro

El juez de la causa Lava Jato y futuro ministro del gobierno de Bolsonaro dijo este lunes que no le corresponde hablar sobre las denuncias por corrupción que involucran a la familia del presidente electo.

Martes 11 de diciembre de 2018 | 18:01

En una entrevista de este lunes Sérgio Moro, juez de la causa Lava Jato y señalado por la derecha continental como un “héroe” contra la corrupción, evitó posicionarse sobre la investigación de los movimientos bancarios del ex asesor de Flávio Bolsonaro, hijo del presidente electo Jair Bolsonaro . Moro declaró que no podía opinar sobre el caso involucrando a la familia del electo presidente en un caso investigado por corrupción.

La semana pasada, cuando se le preguntó en vivo durante una rueda de prensa sobre el tema, en vivo retiró sin contestar acerca informe del Consejo de Control de Actividades Financieras (COAF). Este lunes el juez Moro alegó que el presidente electo "ya presentó las aclaraciones" sobre los hechos y, en caso de no aclararse, debe ser investigado.

Bolsonaro había dicho que "En realidad no fueron 24.000 reales que recibió mi mujer, sino que recibimos 40.000 reales (unos 11.500 dólares) referente a una deuda personal que el tenía conmigo, pero el cheque lo recibió mi mujer porque yo no tengo tanto tiempo para salir", según declaró al portal de informaciones de la derecha brasileña, O Antagonista.

Poco aclaró el ultraderechista ante el escándalo generado porque se detectaron el equivalente a 400.000 dólares en una cuenta del ex chófer de uno de los hijos del presidente electo, el diputado provincial por Río de Janeiro, Flavio Bolsonaro.

Pero el juez Moro encontró otra excusa para evitar pronunciar se al decir que "fue nombrado para ser ministro de Justicia, no cabe a mí dar explicaciones al respecto. Lo que existía en el pasado del ministro de Justicia opinando sobre esos casos concretos es inapropiado ". Una respuesta de compromiso teniendo en cuenta que el juez opinó libremente cuando se trataba de la posible liberación del expresidente Lula, a quién Moro impuso la pena de prisión en una causa arbitraria.

Es una gran ilusión creer que Sérgio Moro realmente combatió la corrupción. El mismo que encubrió y enterró en 2003 (con connivencia de Lula y del PT) el enorme escándalo de corrupción del Banestado que involucró a varios dirigentes del PSDB en la década de los 90, en esquema de desvío de fondos para el extranjero. Con este primer gran escándalo envolviendo a Bolsonaro y su familia,vuelve a mostrarse que nunca hubo una intención de combatir la impunidad de los empresarios y sus políticos.

La causa del Lava Jato, dirigida por Moro, trató siempre de sustituir un esquema de corrupción en el que estaba involucrado el PT por un esquema con la propia cara de la derecha, abriendo camino a las privatizaciones y especialmente a la entrega de Petrobras a las petroleras extranjeras.

Las supuesta lucha “contra la corrupción” ha sido utilizada, por lo menos desde el 2016, como el principal factor para imponer el autoritarismo judicial y avanzar en el golpe institucional. La lucha contra el autoritarismo judicial es un componente clave de cualquier batalla seria contra la corrupción y la impunidad inherentes al capitalismo.

El juez Sergio Moro fue uno de los principales actores en el autoritarismo judicial que primero funciono como garantía del golpe institucional y luego favoreció las condiciones para que resultara electo el ultraderechista Bolsonaro. Hoy se prepara para ser parte del nuevo gobierno brasileño y todo su discurso anticorrupción queda de lado cuando la familia del electo presidente se ve involucrada, mientras su “autoridad” sirve como cobertura para las medidas reaccionarias que propone el nuevo gobierno.







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