Economía

SUBIR LA EDAD JUBILATORIA

Reforma previsional: una exigencia del FMI y del capital que Moroni avala

El ministro de Trabajo abrió la posibilidad de modificar la edad jubilatoria. Una reforma que impulsa Macron en Francia y se aprobó en Brasil, bajo del derechista Bolsonaro. Los grandes capitalistas dicen que vivir más "es un problema".

Miércoles 19 de febrero | 00:03

El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, abrió la posibilidad a subir la edad jubilatoria del sistema general. Este martes por la mañana, en diálogo con radio La Red, sostuvo que “en algún momento esta discusión vamos a tener que darla, pensando en un esquema gradual. La expectativa de vida todos los años crece y los sistemas jubilatorios se van a tener que ir adaptando. Hay que hacerlo en calma y con tiempo, de modo tranquilo, son cosas pesadas de mover, con mucha inercia por su gasto”.

Luego de las críticas Moroni tuvo que retroceder y por la tarde aclaró que "no hay actualmente ningún proyecto" del Gobierno en el que se esté evaluando cambiar la edad jubilatoria. Se lo dijo, claro está, a la agencia Télam.

Sin embargo, aunque el proyecto no esté en la agenda inmediata de Fernández, las declaraciones del ministro de Trabajo dejan en evidencia que está de acuerdo con una de las exigencias del FMI y del gran capital en el mundo.

Te puede interesar: Trabajar hasta morir: el capitalismo y las reformas previsionales

En 2019 un documento del Fondo titulado “El futuro del ahorro: el rol del diseño de los sistemas de pensiones en un mundo que envejece”, afirma que “para lidiar con los costos del envejecimiento, muchos países implementaron significativas reformas de los sistemas previsionales en los últimos años. Las reformas apuntaron en gran parte a contener el crecimiento del número de jubilados, modificando los parámetros claves del sistema; por ejemplo, incrementando la edad de jubilación, endureciendo las reglas para acceder a los beneficios o reduciendo el tamaño de las jubilaciones a través del ajuste en las fórmulas de cálculo de los beneficios”.

Las reformas jubilatorias se están impulsando en varios países. Los argumentos de los organismos internacionales es que se necesitan reformas para que el sistema sea "sustentable". Así los déficits serían ocasionados por cambios demográficos y las nuevas tendencias en el mercado laboral.

Pero de tocar las ganancias patronales no se habla. En esta lógica, una vez más el sacrificio lo tienen que hacer los de abajo. Vivir más años, que es algo bueno para los trabajadores, para el capitalismo se vuelve un problema y pretenden que se trabaje cada vez más años para pagar menos en jubilaciones.

Después la crisis de 2008 el principal cambio de los sistemas jubilatorios fue aumentar la edad mínima requerida para jubilarse. De 49 países con sistemas públicos de reparto que hicieron cambios, tres cuartas partes incluyeron subas en las edades de jubilación.

Te puede interesar: Lo que es bueno para la humanidad no lo es para el capital

Pero estos ataque no pasan sin resistencia de los trabajadores y trabajadoras. Aún hoy continúan las movilizaciones en las calles en Francia contra la reforma previsional que impulsa Emmanuel Macron. En Chile durante la rebelión popular una de las demandas fue contra el sistema de pensiones creado en 1981, en plena dictadura de Pinochet. En Brasil, el derechista Bolsonaro también impulsó el aumento de la edad jubilatoria.

Reformas en Francia y Brasil

En Francia las centrales sindicales reclaman la retirada total del proyecto de ley que actualmente debe analizar la Asamblea Nacional. Éste incluye la puesta en marcha de un sistema de cálculo de pensiones universal y el aumento de la edad jubilatoria.

El objetivo es que los trabajadores deban trabajar más para jubilarse, así como eliminar sistemas especiales que consideran tareas insalubres y permiten retirarse de la actividad antes de los 62 años (edad actual).

En el esquema de ajuste de Macron lo que no entra son tocar las ganancias de las grandes patronales imperialistas. Hace poco, en una entrevista televisiva, Anasse Kazib, trabajador ferroviario y militante de la Corriente Comunista Revolucionaria (CCR-NPA), afirmó “si en 2020 podemos pedir por la igualdad salarial entre hombres y mujeres a nivel del salario, hay 4 mil millones de euros que ingresan con los aportes jubilatorios”.

Te puede interesar: Edición especial de Ideas de Izquierda sobre Francia

El trabajador también destacó que si las empresas evadieran solo la mitad de lo que evaden, se obtendrían fondos. “Evadan 60 mil millones, y dennos solamente los otros 60. Con 60 mil millones nos jubilaríamos a los 55 con un aporte menor”, dijo en una entrevista.

Por su parte, en Brasil la reforma jubilatoria de Bolsonaro subió la edad jubilatoria a los 62 años para las mujeres y 65 para los hombres. Antes no existía edad mínima. Además se impone un tiempo mínimo de contribución a la seguridad social de 15 años para las mujeres y de 20 para los hombres que aspiren a la jubilación. Esto constituye una eliminación de derechos que los brasileños habían adquirido a lo largo de varios años. Allí, la oposición del PT, aunque denunció la reforma propuso negociar sus puntos más brutales, no enfrentarla en las calles hasta derrotarla.

La variable de ajuste son los adultos mayores

En Argentina, de Menem a Macri, cada gobierno aportó para empeorar la situación de los jubilados. En los años 90 se aumentó la edad previsional a 60 y 65 años. Durante el macrismo se agregó que sería “optativo” trabajar hasta los 70.

Con Menem y Cavallo se redujeron las contribuciones patronales, desfinanciando el sistema. Algo que no fue revertido por ningún gobierno posterior. En la gestión macrista incluso las mismas volvieron a bajar.

En los años del kirchnerismo la jubilación se extendió a amplios sectores. Sin embargo, esto se hizo mientras se negaba el derecho al 82 % móvil del salario medio. El argumento era que no había dinero para todo. Fue precisamente Cristina Kirchner quien vetó esa norma cuando había sido votada por el Congreso.

Con Macri las jubilaciones de miseria empeoraron. En 2017, a pesar del enorme rechazo en las calles, se aprobó una ley de movilidad que en ese entonces sirvió para recortarle cerca de $ 100.000 millones a los jubilados y jubiladas.

Durante la campaña electoral, Alberto Fernández prometió que entre los bancos y los jubilados, elegiría a los segundos. Sin embargo, entre las primeras medidas congeló la movilidad previsional, que por la elevada inflación iba a otorgar una mejora en los bolsillos de los jubilados. A cambio anunció aumentos que mejoraron los haberes mínimos a costa de otorgar subas menores a los jubilados que perciben más de $ 16.200.

Esta cifra es un monto completamente alejado de la canasta básica de un jubilado, que en octubre de 2019 alcanzaba a $ 38.000 pesos por mes. No hubo una exigencia “solidaria” de esa magnitud a los bancos que ganaron en la era Macri. En este marco las declaraciones de Moroni no deberían sorprender.

El hombre que acompañó a Alberto Fernández bajo el menemismo y el kirchnerismo viene siendo el vocero de algunas de las definiciones más antipopulares de la nueva gestión.

Te puede interesar: La Defensoría de la Tercera Edad pedirá la “inconstitucionalidad” del ajuste a los jubilados

Es necesario rechazar todo intento de subir la edad jubilatoria. Que ninguna jubilada o jubilado gane menos que la Canasta de Jubilados o el 82 % móvil. Que se restablezcan las contribuciones patronales por lo menos al 33 % del salario bruto, junto con impuestos a las rentas financieras y empresarias.

Recursos para el sistema previsional. Pero hay que ir contra los intereses de los empresarios. La vida de nuestros adultos mayores es más importantes que los intereses del FMI y los grandes acreedores internacionales.

Te puede interesar: Reperfilando: la encrucijada de la deuda para Fernández y la situación del sistema previsional







Temas relacionados

Claudio Moroni   /    Reforma jubilatoria   /    Alberto Fernández   /    Reforma previsional    /    Jubilaciones   /    Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO