Cultura

LIDTERATURA // RELATOS

Punks de diseño y otros video-relatos

Así como hay drogas, ferias y cursos, también existen los punks de diseño. Hijos de peluqueros y nutricionistas, los punks de diseño hacen fiestas en departamentos de Ramos Mejía, fuman Marlboro de diez y no convidan el último...

Viernes 1ro de noviembre de 2019 | 17:49

Foto: Julián Romero // Audiovisuales: Micaela Dománico (imágenes) y Ezequiel Soma (sonido).

Te puede interesar: Poesía mapuche para un Chile rebelde (o versos de un poeta bajo las balas)

Punks de diseño

Así como hay drogas, ferias y cursos, también existen los punks de diseño. Hijos de peluqueros y nutricionistas, los punks de diseño hacen fiestas en departamentos de Ramos Mejía, fuman Marlboro de diez y no convidan el último, tampoco pronuncian la R a continuación de la A. Son capaces de cualquier cosa con tal de bajarle la caña a toda minita que pese menos de setenta kilos. Los punks de diseño venden prototipos académicos, de dudosa procedencia, en recitales de poca convocatoria. Luego van al baño a peinar lagartos sobre el granito que sostiene la bacha.

Los punks de diseño son la mixtura de agrotóxicos, ansiolíticos, lúpulo, pelitos de banana y una cucharada sopera de Levis. Cortan las papas en cubos pequeños y escuchan a los Hosen pero Green Day no. ¡Qué prolijas son las manos de los punks de diseño!

Los domingos van al parque Rivadavia y hacen crestas con cintas de cassette. Cuando la multitud desaparece y los puestitos de usados bajaron sus persianas, tímidamente se asoma un viento parsimonioso espolvoreando los anaqueles de las bibliotecas, recorriendo cada rincón húmedo de los pasillos en busca de restos de cintas obsoletas, pero no por eso menos valiosas para un viento insaciable de música. La cinta se trepa a la capa del viento y él la lleva de paseo hasta un cable de luz en la intersección de Rivadavia y alguna otra, junto a un par de zapatillas Topper de lona.

Y así nace otra historia de amor.

Te puede interesar: El Negro Matapacos: el perro que odiaba a los carabineros de Chile

Iván Noblex

Stroeder

Sobre el autor

Gómez Quevedo es el pseudónimo que recibe Javier Tossi en homenaje a su abuelo materno. Tiene 37 años, es autodidacta y oriundo de Morón. Se define como “pobre por elección, cocinero, pintor de casas y nómada”. Comenzó a escribir en las redes sociales y forjó su estilo en el underground del rock. Está trabajando actualmente en la publicación de su primer libro de forma autogestiva y artesanal.







Temas relacionados

LIDteratura   /    Narrativa   /    #CampoFuera   /    Relato   /    Literatura   /    Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO