Juventud

PRECARIO TESORO

Los jóvenes hoy: las “ni-ni”, vivienda precaria y la mala educación

En un artículo anterior en La Izquierda Diario hablamos sobre la juventud precarizada, las condiciones de trabajo a las que son expuestos; el machismo reinante al que se enfrentan las mujeres y el acoso y persecución policial a la juventud en general. Dentro de los jóvenes ni-ni en el GBA, la mayoría son mujeres y un 41% madres. Aquí retomaremos sobre la vida de mujeres jóvenes y profundizaremos sobre la problemática de vivienda y educación.

Martes 2 de diciembre de 2014 | Edición del día

Foto: Enfoque Rojo

Hace algunos años, las grandes corporaciones mediáticas comenzaron a llamarles a un sector de los jóvenes los ni-ni, es decir los que no estudian ni trabajan. Esta generación responde a condiciones estructurales de vida donde no están garantizadas las cuestiones básicas tales como trabajo, educación, vivienda, acceso a la cultura y recreación, etc.

En Argentina, de los 40 millones de habitantes, el 25 % son jóvenes de 15 a 29 años. Como se desarrolló en Juventud precario tesoro: “Las cifras son alarmantes, los niveles de informalidad laboral duplican a los del total de la población: 3 de cada 5. De quienes trabajan, la mitad lo hace en condiciones precarias: 16% está sub-ocupado, 19% con contratos a plazo determinado, 15% con período de finalización. Y como si todo esto fuera poco, el 23% trabaja más horas de las legalmente permitidas (48 horas semanales), y el 25% percibe un sueldo por debajo del salario vital y móvil”. Solo bajo la década kirchnerista los casos de gatillo fácil, según CORREPI, fueron 2.448, el 50% son menores de 25 años, y asciende a 77% si se incorpora hasta los 35 años.

Las jóvenes “ni-ni”

En la Provincia de Buenos Aires, el estudio reciente del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), muestra que el 15 % de los jóvenes, es decir 566.000, no estudia ni trabaja. Esos ni-ni tienen cara de mujer: ellas representan el 74 %, y a su vez el 41 % son madres con hijos de entre tres y cuatro años, promedio.

Las ni-ni son las que trabajan pero dentro de sus hogares, ese laburo que no es pago y se invisibiliza, por el cual se invierten horas de vidas de chicas en limpieza, planchado y cuidado de niños; de sus hijos o sus hermanos. Y cuando trabajan fuera del hogar, les tocan los empleos peores pagos, como el doméstico que en la mayoría de los casos es en negro; en los kioscos con turnos de 12 horas sin parar, en las verdulerías… ¿Cuántas ni-ni trabajarán en empleos no registrados? Las cifras brillan por su ausencia.

Vale preguntarse si esas “madres del 41 %” eligieron serlo. En la Argentina del pacto Cristina-Bergoglio, el aborto legal, seguro y gratuito continúa siendo un derecho negado por el estado y el gobierno nacional, y por el cual luchan miles de mujeres y se movilizan en las calles exigiendo lo que les corresponde: elegir cuándo quieren (si es que lo desean) ser madres. Mueren 500 mujeres al año por abortos clandestinos, cuya mayoría son las chicas de los barrios más humildes que no tienen acceso a una clínica trucha privada.

Mega torres para los ricos, viviendas precarias para la juventud

Hace décadas que cada año hay más viviendas por habitante, a la vez que cada vez más personas no pueden acceder a ellas: en el país hay 3 millones de unidades vacías en manos de especuladores, contra 1 millón de familias en villas.

Existen un 28.5 % de hogares en condiciones habitacionales precarias que son sostenidos por jóvenes. Según una encuesta de TECHO y Unicef, en el AMBA (Capital Federal y Gran Buenos Aires), un 76,5 % de jóvenes vive en asentamientos, frente al 20 % que vive en villas y un 3,5% en zonas indefinidas.
Mientras esas son las condiciones para los jóvenes
, los empresarios de las constructoras le agradecen a CFK y los gobiernos locales como el de Mauricio Macri en la CABA, Daniel Scioli y Sergio Massa en el GBA, De la Sota en Córdoba, Antonio Bonfatti y los “naco-socialistas” de Santa Fe, y la lista de responsables políticos sigue. Uno de los casos emblema es el partido de Tigre, tierra del massismo, donde el 60 % del territorio (más de 148 km2) está ocupado por urbanizaciones privadas donde habita solo el 10 % de la población. El más grande es Nordelta, con 1600 hectáreas. Ningún gobierno, nacional o provincial, tiene interés en desarrollar los planes de urbanización correspondientes para evitar que miles de jóvenes y trabajadores sean los que vivan en condiciones de hacinamiento y viviendas precarias. Las inundaciones de este año en distintos puntos del país, volvieron a poner sobre el tapete la problemática de la vivienda.

La mala educación

En el país, 4 millones de entre 20 y 29 años no terminaron la secundaria, es decir el 62 %. El 40 % de los alumnos del nivel secundario tiene una edad superior a la teórica, es decir que repitieron o abandonaron y luego regresaron a la escuela. Además, el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de 2012, reveló que la mitad o más de los jóvenes de 15 años no accede a los aprendizajes prioritarios, indispensables para una inserción social plena. En la instancia universitaria, los datos extraídos por el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, indicaron que de cada 100 alumnos que ingresan a la universidad solo 27 logran graduarse, y tomando el caso de la UBA donde existe el CBC, esto aumenta ya que es en esa instancia la principal deserción.

Sin embargo, los docentes y estudiantes vienen protagonizando año tras año distintas luchas en defensa de la educación pública, como lo indican las tomas de colegios de los secundarios los últimos cuatro años, así como la gran pelea que dieron a comienzo de este 2014 los docentes de la Provincia de Buenos Aires, con movilizaciones de decenas de miles que no solo exigían aumentos de salarios sino también mejoras en las condiciones edilicias; frente a escuelas que se derrumban lo que pone en peligro la vida de docentes y estudiantes. Además de la cantidad de horas que tienen que realizar para llegar a fin de mes, lo cual afecta las condiciones de vida de los trabajadores de la educación, como también la calidad de contenidos recibidos por los alumnos.

Ni con Cristina, Scioli, Massa o Macri: las banderas de la juventud se defienden con independencia política

Hace años la juventud en el mundo comienza a ser protagonista de los principales hechos de la realidad: tirando dictadores durante la primavera árabe, los Indignados en España o los Occupy Wall Street en EEUU; durante este año la juventud en el Brasil vecino y los miles que en las calles de México exigen justicia por los 43 normalistas.

En Argentina, todavía no hemos asistido a movilizaciones masivas, el descontento que atraviesa a los jóvenes y trabajadores se viene expresando de manera paciente, pero con más fuerza política y claridad respecto al papel del Frente de Izquierda y del PTS en particular. El despertar de esa conciencia comienza a verse en esos jóvenes trabajadores como los de Liliana en Rosario y los de Lear en Pacheco, que se enfrentan a las patronales, sus burocracias sindicales y represiones salvajes por parte de la Gendarmería o la policía. En los centros de estudiantes dirigidos por la izquierda como los de Sociales, Filosofía y Psicología de la UBA, o en la Universidad de Lanús y la de General Sarmiento en el GBA. Y también en las miles de mujeres que viajaron este año a Salta para exigir el derecho al aborto y organizarse en contra de los femicidios y por por condiciones de trabajo en blanco y salarios acorde a la canasta familiar.







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