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DEBATE

Hebe de Bonafini contra Del Caño y Pitrola: no es un exabrupto

Tergiversando los hechos, la referente de Madres de Plaza de Mayo atacó a los dirigentes del Frente de Izquierda "por no estar al frente de las movilizaciones". La historia real es muy distinta.

María Chaves

Fundadora de Pan y Rosas | Socióloga

Viernes 13 de septiembre | 17:35

Mientras el Congreso votaba la ley de Emergencia Alimentaria y miles de desocupados acampaban en las calles con hambre y frío, Hebe de Bonafini dedicó parte de su tiempo a hacer declaraciones contra el candidato presidencial y diputado nacional Nicolás del Caño (PTS) y contra el referente y candidato a diputado por la Provincia de Buenos Aires Néstor Pitrola (PO), ambos integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad (FIT U).

La representante de Madres de Plaza de Mayo, quien se ganó un reconocimiento indiscutido por su intransigencia a la salida de la dictadura con los intentos de conciliar con los genocidas, dijo que “a Pitrola y Del Caño nunca los llevan presos” y se preguntó “¿por qué no van adelante en la calle?”.

Días atrás, Hebe había hablado en los medios denostando el acampe en la 9 de Julio y a Juan Grabois, luego de que este referente de los movimientos sociales y aliado del Frente de Todos -agrupamiento al que ella misma adhiere- dijera por redes sociales que había que avanzar con una reforma agraria a favor de pequeños productores. ¿Qué hay detrás de todos estos dichos?

En primer lugar: una mentira, sólo basta haber prendido la televisión alguna de las 14 veces que el Gobierno kirchnerista reprimió en la Panamericana a los obreros de Lear, allá por el 2014, para ver a Nicolás del Caño recibiendo gases y balas de goma de la Gendarmería de Berni. Así como durante la emblemática toma de la multinacional Pepsico en 2017. O en el importante conflicto de SIAM en diciembre de 2018 enfrentando el desalojo. O en la lucha contra la reforma previsional de fines de 2017, por mencionar algunas. Si por algo se conoce a los referentes y parlamentarios del FIT-U es por estar siempre en las calles con las trabajadoras y los trabajadores.

Esas afirmaciones no resisten ningún archivo y Hebe lo sabe. ¿Por qué las hace entonces?

Para comprenderlo hay que ver la cuestión de fondo. El rol del kirchnerismo después de 2001 fue de restauración del poder estatal. En ese momento, eso ocurrió sobre la base de la brutal devaluación de 2002, algo que ahora también se prepara a hacer el conjunto del PJ, utilizando el robo al salario que sufrimos recientemente, después de las PASO.

Esa restauración implicó tareas como, lamentablemente, usar el prestigio de referentes como Hebe de Bonafini. No se hizo para seguir avanzando las causas democráticas e ir hasta el final con el castigo a todos y cada uno de los genocidas o enfrentar seriamente al FMI. Por el contrario, terminó sirviendo para legitimar personajes nefastos como César Milani, militar que actuó durante la dictadura genocida.

Las declaraciones Bonafini, realizadas este jueves no pueden separarse de ese rol. Lejos de marcar la cancha contra el ajuste y la represión de un futuro Gobierno peronista en un contexto de crisis, le abren paso a los ataques y a la persecución para quienes defiendan sus derechos. Y todo para encubrir la política de ocupar el Estado a como sea, y terminar sosteniendo las ganancias y el poder de los saqueadores y hambreadores y honrar la deuda con el FMI. Es decir para que la crisis no la paguen los capitalistas, sino el pueblo laborioso.

El macrismo está en retirada y el peronismo se prepara para gobernar con la burocracia sindical, los gobernadores y el Frente Renovador que le votaron las leyes a Macri. Después de cuatro años de un país dirigido por sus propios dueños con la complicidad de la mayoría de la llamada oposición, quedaron el champán para pocos, las penas para muchos y el sometimiento a una deuda impagable con el FMI. También indicadores estructurales alarmantes de pobreza, desocupación y flexibilización laboral.

Estas cuestiones sólo se pueden revertir si, como plantea el Frente de Izquierda Unidad, no se naturalizan los despidos, la miseria y el hambre. Si se atacan las ganancias de los capitalistas, afectando a los bancos -unos verdaderos criminales de traje que se fugaron todo- y se avanza en la nacionalización de la banca y el comercio exterior. Algo que claramente Alberto Fernández, a quien apoya Hebe, no va a hacer.

Por el contrario, Fernández en pocas semanas ya dijo varias frases célebres de lo que se viene: “Un dólar a 60 pesos está bien”, “hay que renegociar con el FMI” y en un país donde millones pasan hambre y se producen alimentos para 440 millones de personas aconsejó “salir de las calles” y que “evitemos generar situaciones que puedan llamar a la violencia". Pero claro, no lo decía por los banqueros, sojeros y empresarios que se la llevaron en pala. Le habla a los que tienen el estómago vacío, buscando legitimar la violencia de los que fabrican el hambre y estigmatizando a quienes se niegan a aceptarla y salen a las calles por su derecho a resistir lo indigno. Para todo esto precisa una sociedad disciplinada.

No es la primera vez que Hebe cumple con los deberes que le da el peronismo de turno. Desde el momento que desapareció Jorge Julio López en 2006 -en el transcurso del juicio en el que era testigo contra el genocida Etchecolatz-, cumplió el papel de encubrir las responsabilidades del Estado y la impunidad de las fuerzas represivas. Durante el anterior Gobierno se dedicó a elogiar al exjefe del Ejército César Milani, quien fue absuelto hace un mes atrás por la detención ilegal en 1977 de Pedro Olivera y su hijo, con fundamentos amparados en las leyes 20.840 y 21.460 firmadas por el genocida Jorge Rafael Videla. Ahora se dedica a tratar de desprestigiar a todo lo que se ponga a la izquierda de Alberto Fernández, desde Grabois hasta el FIT Unidad.

Las declaraciones de Bonafini son inverosímiles y hay que rechazarlas, no son un exabrupto. Como señaló Néstor Pitrola en redes "ensucia la trayectoria de las Madres y del papel de las organizaciones de derechos humanos”.

Nosotros somos muy distintos. Cuando fue necesario estuvimos para enfrentar el operativo que intentaba desalojar la Casa de las Madres.

Frente a estos ataques contra luchadoras, luchadores y la izquierda, lanzados desde quienes dicen que tenemos que quedarnos en nuestras casas y no enfrentar el ajuste y al FMI, el FIT Unidad plantea que hay que salir a las calles y levantar con fuerza un programa para que la crisis la paguen los capitalistas y no la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.

Por eso es vital fortalecer esta alternativa política en todos los terrenos, en las calles, en los lugares de trabajo y estudio, en el movimiento de mujeres y en el parlamento, empezando por redoblar el impulso de comités de apoyo y haciendo un gran acto de lucha con referentes del sindicalismo combativo y del Frente de Izquierda Unidad siendo miles el 5 de octubre en el Obelisco.







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