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CORONAVIRUS

El virus se extiende de nuevo por Europa y caen las bolsas

El rebrote de coronavirus tiene un pico en el Estado español, donde la presidenta de la Comunidad de Madrid comenzó este lunes un confinamiento de los barrios obreros. También muestra rebrotes el Reino Unido y situaciones críticas Francia, Alemania y países bajos.

La Izquierda Diario

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Lunes 21 de septiembre | 16:36

Las restricciones y el temor a nuevos confinamientos aumentan en Europa ante la segunda ola de coronavirus. El Estado español, con la mayor cantidad de casos de la UE, tiene en Madrid el epicentro de la pandemia. Desde este lunes el ayuntamiento con el apoyo del Gobierno de Pedro Sánchez comenzaron un confinamiento militarizado de los barrios obreros: 850.000 personas de los barrios del sur de Madrid podrán tomar el transporte público abarrotado para ir a trabajar y arriesgarse a enfermar o morir, pero una vez dentro de vuelta en sus casas tendrán una limitada libertad de movimientos, lo que ya generó protestas desde el sábado.

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El Reino Unido, por su parte, advierte que se está en un "punto crítico" .

El temor a la segunda ola del virus provocó este lunes fuertes caídas en las bolsas europeas, como Fráncfort (-4,37 %), Milán (-3,75 %), París (-3,74 %), Madrid (-3,43 %) y Londres (-3,38 %). El Euro Stoxx 50, el índice que agrupa a las mayores empresas de la zona del euro, se ha dejado un 3,74 %.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció este lunes la lista inicial de 156 países que se han unido a la red COVAX para el desarrollo, producción y distribución equitativo de la vacuna contra la COVID-19 cuando ésta sea descubierta, en la que no se encuentran ni Estados Unidos, ni China.

Los casos de coronavirus en todo el mundo han superado ya, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, los 31 millones de personas y el número de muertos se acerca a los 961.000.

Confinamiento de clase en Madrid

El sur de Madrid comenzó este lunes con fuertes medidas para limitar la movilidad, que afecta a 850.000 habitantes repartidos por seis distritos, sobre todo en el sur, y otros siete municipios de la región.

Este confinamiento, en las zonas más pobres y pobladas de Madrid, supone que solo se podrá salir de las áreas afectadas para actividades imprescindibles, como ir a trabajar, acudir la universidad o cuidar a un mayor. Es decir que los y las trabajadoras se arriesgan a contagiarse yendo a trabajar, pero no se pueden mover de su casa una vez que regresan de sus empleos. Esto generó protestas desde el sábado.

Además, este lunes entran en vigor otras medidas, como la limitación de reuniones a seis personas, la reducción de aforos al 50 %, mientras los velatorios se limitan a quince personas al aire libre y a diez en sitios cerrados, el aforo de los lugares de culto se reduce a un 33 % de la capacidad máxima y se cierran parques y jardines.

El ministerio español de Sanidad notificó este lunes 31.428 nuevos casos de coronavirus desde el pasado viernes, 2.975 confirmados en las últimas 24 horas, con lo que el total de infecciones desde el inicio de la pandemia asciende a 671.468 y el de muertes a 30.663, con 168 decesos más durante el fin de semana y 311 en los últimos 7 días.

El presidente del Gobierno español, el "progresista" Pedro Sánchez, y la conservadora Isabel Díaz Ayuso, presidenta regional de Madrid, se reunieron este lunes para coordinar la "ayuda", léase el envío de fuerzas represivas, para garantizar el confinamiento en los barrios populares.

Reino Unido, Alemania, Francia y Países Bajos

La pandemia de la COVID-19 aumenta en todo el Reino Unido. Los contagios diarios pueden llegar a 50.000 y las muertes a más de 200 por día a mediados de octubre si no se toman medidas para contener el coronavirus, dijo este lunes el director científico del Gobierno, Patrick Vallance.

Los casos de la enfermedad se están duplicando cada siete días, pero sin restricciones la velocidad de expansión de la pandemia se disparará, explicó Vallance en una presentación junto con el director médico del Gobierno, Chris Whitty.

En Reino Unido ya han muerto más de 40.000 personas desde el comienzo de la pandemia.

En Alemania, el ministro de Sanidad, Jens Spahn, advirtió este lunes del peligro de que el incremento de los casos de COVID-19 en Europa acabe afectando a Alemania y puso a España como ejemplo de lugar donde la pandemia "no está bajo control".

En una entrevista en la radio pública nacional "Deutschlandfunk", Spahn dijo que lo que le preocupaba era "la dinámica" de Alemania. Pero especialmente "en nuestros vecinos inmediatos, como Francia, Austria, Holanda, todos estos países tienen una incidencia mucho mayor que la nuestra y una dinámica, por ejemplo en España, que parece que no está bajo control", agregó.

De momento Munich también se apunta a las restricciones. El jefe del Gobierno bávaro, Markus Söder, anunció la intención de reducir el número de eventos privados, incrementar el uso de la mascarilla y restricciones en el consumo de alcohol en lugares públicos para contener el número creciente de casos en Múnich.

Söder, sin embargo, consideró una "prioridad" mantener las escuelas y guarderías abiertas y evitar, además, un nuevo parón de la economía. Es decir que están dispuestos a generar un rebrote entre los estudiantes con tal de mantener a las y los trabajadores en sus empleos.

Alemania informó este lunes de que en las últimas 24 horas ha registrado 922 nuevos casos. El Instituto Robert Koch, centro epidemiológico de referencia en Alemania, ha advertido de un "nuevo incremento de los contagios".

En total, Alemania suma 272.337 casos de coronavirus -sobre una población total de 83,2 millones de personas-, de los que unos 242.200 ya se han recuperado de la enfermedad. La cifra de muertos se eleva a 9.386.

En Francia, Lyon, la tercera ciudad del país en población, anunciará en breve medidas para frenar la pandemia de coronavirus. Se une así a otras ciudades importantes del país, como Niza, Burdeos y Marsella. En todas ellas la tasa de contagios es tres o cuatro veces superior al nivel de alerta de 50 casos por 100.000 habitantes.

Se espera que las medidas sean comparables a las aplicadas en Burdeos y Marsella el fin de semana anterior: prohibición de reuniones de más de diez personas en el espacio público, reducción a 1.000 personas en el límite de afluencia a actos públicos, anulación de grandes eventos y suspensión de bodas o la limitación de visitas a geriátricos.

Con la tasa de incidencia a nivel nacional en los 83 casos por cada 100.000 habitantes, el Gobierno advierte de que la circulación del virus en Francia es "muy activa" y aunque se expande a una velocidad tres veces inferior que durante la pasada primavera, en el pico de la epidemia, quiere evitar la saturación del sistema sanitario. Tratar de revertir aunque sea parcialmente la crisis del sistema de salud, tras años de desfinanciamiento, no fue siquiera una prioridad para el Gobierno francés. Macron, que sí se apuró a dar paquetes de estímulos a las grandes empresas al mismo tiempo que se multiplicaban los despidos y pedidos de subsidios de desempleo, no garantizó fondos para fortalecer el sistema sanitario y la contratación de personal de salud ante la eventualidad de un segundo rebrote como el actual. La bronca contra las políticas del Gobierno francés ya se vieron durante la última semana con una marcha de los chalecos amarillos y una jornada de paralización de algunos de los sindicatos.

En Países Bajos han entrado en vigor este domingo nuevas restricciones regionales, que fueron aprobadas por el Gobierno el pasado viernes. Se adelanta el cierre de bares y restaurantes en las provincias del oeste del país.

Las medidas afectan solo a seis regiones del oeste -con ciudades como Ámsterdam, Rotterdam, Utrecht, Haarlem y La Haya- donde la estrategia que se aplicaba hasta ahora se limitaba -como en el resto del país- al distanciamiento social, sin mascarillas obligatorias excepto en el transporte público y con las escuelas abiertas en situación de normalidad desde hace un mes.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, explicó en una rueda de prensa que estas medidas adicionales son "necesarias" para "recuperar el sentido de emergencia" porque "el virus está volviendo, los datos son preocupantes" y los holandeses son "menos estrictos" con las medidas que se aplican ahora.

Grecia también sufrió este lunes un fuerte repunte en los casos de coronavirus con el registro de un nuevo récord de contagios diarios, 453 en las últimas 24 horas, frente a los 170 anunciados el día anterior.

Caída de los mercados

Estos datos llegaron el mismo lunes a los mercados, reflejado en descensos generalizados que han superado el 3 % en las principales plazas europeos.

La mayor caída de la sesión ha correspondido a la bolsa de Fráncfort (-4,37 %), seguida por las de Milán (-3,75 %), París (-3,74 %), Madrid (-3,43 %) y Londres (-3,38 %). El Euro Stoxx 50, el índice que agrupa a las mayores empresas de la zona del euro, se ha dejado un 3,74 %.

El Ibex 35, el principal índice de la Bolsa española, ha registrado el mayor descenso desde junio y ha cerrado en el nivel más bajo desde mayo, lastrado sobre todo por valores relacionados con el turismo y por los bancos. En lo que va de año, el selectivo español acumula una caída del 29,92 %.

En Asia, con Tokio cerrado por festivo, Hong Kong ha perdido un 2,06 % y Seúl, un 0,95 %.

En Wall Street, el Dow Jones había abierto con un descenso del 2 %

Además del temor a nuevos confinamientos por la expansión del coronavirus, otros dos factores han pesado en el ánimo de los inversores: el segundo problema de salud detectado en uno de los voluntarios que prueban la vacuna desarrollada por Astrazeneca y la Universidad de Oxford; y las informaciones sobre operaciones fraudulentas de HSBC y otros bancos.

El mensaje de los mercados resulta bastante claro. Por un lado buscan que los Estados vuelvan a votar paquetes multimillonarios de estímulos para seguir beneficiando a las grandes empresas y al sector bancario, como ya lo hicieron durante los meses anteriores. Por otro lado se trata de una presión a los distintos países para evitar un reconfinamiento que pueda paralizar la economía. Lo hacen sabiendo que los gobiernos no han invertido un solo euro en el fortalecimiento de los sistemas sanitarios en los últimos meses. Esta combinación de actividad plena y sistemas de salud colapsados puede derivar en un escenario de contagios y muertos aún mayor que durante el primer brote.

Si en la primera mitad del año todavía algunos gobiernos coqueteaban con la idea de privilegiar la salud por sobre la economía, aunque eso significara que millones de trabajadores esenciales realizaran sus labores sin ningún tipo de equipo de protección personal adecuada, lo que se vio en cientos de protestas del personal sanitario en todo el mundo, ahora ya no hay lugar para hablar de la salud. Los hospitales, respiradores, médicos y enfermeras siguen siendo insuficientes para enfrentar la magnitud de la pandemia. Los gobiernos no invirtieron ni en infraestructura ni en capacitación de más personal, especulando con que la llegada de una vacuna a tiempo les hiciera ahorrarse el gasto en un sector que fue desfinanciado durante décadas de neoliberalismo.

Ahora Madrid muestra la cara más brutal de un reconfinamiento sobre los barrios populares. Un reconfinamiento de clase y garantizado con las fuerzas de represión, mientras que esos mismos miles de trabajadores deben ir a sus empleos cada día corriendo el riesgo de enfermar y morir. Las protestas de los últimos días, muestran sin embargo que las y los trabajadores no aceptarán dócilmente estas imposiciones.







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