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MAGISTERIO

De simulación en simulación, entró en vigor la nueva reforma educativa

De la promesa de cancelación hasta la promulgación de la nueva reforma, un camino plagado de maniobras y engaños.

Maestro Arturo Méndez

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Lunes 20 de mayo | 09:28

El congreso de Baja California Sur fue el número 17 en aprobar, el 14 de mayo, la reforma educativa votada por los diputados y senadores federales. Lo precedieron los congresos de Morelos, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Colima, Zacatecas, Hidalgo, Tlaxcala, Campeche, Chihuahua, Sinaloa, Veracruz, Nayarit, Nuevo León, Durango y Guerrero. De esta manera se obtenía la mayoría de los congresos estatales, con lo que la reforma educativa alcanzaba rango constitucional.

Al día siguiente, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, contando con la aprobación de 22 congresos estatales (se habían sumado Jalisco, Michoacán, Puebla, Quintana Roo y la CDMX), formuló la declaratoria de constitucionalidad de la reforma, para luego remitirla al Diario Oficial de la Federación en donde salió publicada este 15 de mayo, indicándose su entrada en vigor a partir del 16.

En su conferencia matutina del miércoles 15, previa a la promulgación del nuevo ordenamiento constitucional, López Obrador ya celebraba que “se logró la cancelación de la mal llamada reforma educativa”.

Sin embargo, desde hace meses numerosos especialistas en educación han venido señalando todo lo contrario, al mostrar los abundantes elementos de continuidad –neoliberal- que contiene la nueva reforma respecto a la del Pacto por México.

En dicha conferencia, por ejemplo, el Presidente dijo que quedaba eliminado el “sesgo privatizador” de la reforma del 2013, ocultando que el “Consejo Ciudadano” del organismo que sustituirá al INEE es la nueva puerta -más ancha- para la injerencia de la iniciativa privada en la educación pública.

Quitar la llamada evaluación punitiva fue la principal pantalla para preservar todo lo demás, e incluso profundizar el ataque en algunos aspectos.

Reforma educativa de AMLO, ¿continuidad de los planes neoliberales para la educación?

No por casualidad, prácticamente todos los partidos de oposición aprobaron la nueva reforma junto al Morena, en un proceso exprés, tal como ocurrió con la votación de la Guardia Nacional.

Un fraude

Tras concluir la multitudinaria marcha del Día del Maestro en la capital del país, los dirigentes de la CNTE manifestaron que López Obrador no había cumplido con su promesa de campaña, lo cual se anticipaba en la demanda de “abrogación, no simulación”.

Y es que efectivamente, el camino para la promulgación de la nueva reforma educativa estuvo marcado, de principio a fin, por la simulación, para terminar con un decreto hecho a la medida de la OCDE y los empresarios.

Con la promesa electoral de cancelar la reforma educativa, AMLO buscaba no sólo el voto del magisterio, sino sacar de las calles a este sector de trabajadores que fue piedra en el zapato de Peña Nieto durante su sexenio; esto como parte del objetivo más general de garantizar estabilidad política ante la crisis que atravesaban los partidos y las instituciones del régimen.

Lamentablemente, la dirigencia de la CNTE decidió confiar en las promesas del entonces candidato presidencial y levantar el último plantón bajo el gobierno de EPN por la abrogación de la reforma.

Como presidente electo, López Obrador puso en marcha la “Consulta Nacional”, simulando que por esa vía se tomaba en cuenta a los maestros para construir la nueva legislación que vendría, cuando se trató en realidad de espacios con participación restringida, copados por los charros del SNTE y abiertos a las organizaciones empresariales, sin ningún mecanismo democrático para la selección de las propuestas vertidas.

Ya dentro de la 4T, la aparente inclusión del magisterio se realizó mediante el “Parlamento Abierto”. Sin embargo, este mecanismo es absolutamente limitado y la participación de los maestros queda diluida con el resto de la ciudadanía.

Si realmente hubieran querido escuchar la voz del magisterio hubieran abierto un proceso de consulta real escuela por escuela con los principales actores del proceso educativo: los maestros, los alumnos, las madres y los padres de familia. Es una absoluta mentira que fuimos consultados en este proceso.

Siguió la aprobación del dictamen de reforma por las “Comisiones Unidas” aprovechando el retiro de los bloqueos de la CNTE en San Lázaro, luego las declaraciones de Mario Delgado, coordinador de los diputados del Morena, afirmando que la discusión no pasaría al pleno sin antes llegar a un acuerdo con los maestros.

Entre tanto, el 16 de abril AMLO presentó su memorándum dando instrucciones para dejar sin efecto la reforma educativa (lo cual nunca ocurrió), mientras se preparaba el “madruguete” del 25 de abril en la Cámara de Diputados para aprobar la nueva reforma, en pleno periodo vacacional.

Después vendría un ligero tropiezo en el Senado que obligó a convocar a periodo extraordinario de sesiones, pero en tan solo dos días (8 y 9 de mayo) ambas cámaras del Congreso aprobaron las modificaciones a los artículos 3, 31 y 73 constitucionales. Menos de una semana después, la mayoría de los congresos estatales había aprobado la reforma, para ser promulgada ¡el Día del Maestro! Ya ni la burla perdonan.

No hay motivos para seguir confiando en el gobierno

Durante todo este tiempo, sin embargo, aunque la CNTE se ha movilizado por la abrogación de la reforma educativa, su dirigencia se ha centrado en la búsqueda de diálogo y mesas de negociación con el gobierno y los legisladores, sembrando confianza en que por esa vía se resolverán las demandas del magisterio, sin una política que apunte a generar la fuerza necesaria para imponerlas.

Ahora que se consumó la imposición, los dirigentes de la CNTE se proponen incidir en la legislación secundaria, con la esperanza de defender ahí los derechos de los maestros, lo cual significaría en los hechos avalar la nueva reforma.

López Obrador, por su parte, aprovecha para continuar la farsa, mostrándose abierto al diálogo para seguir generando expectativas en su gobierno, y se prepara para recibir este lunes a una representación de la CNTE en Palacio Nacional, tras lo cual se sentará también con los charros del SNTE que ahora se nombran a sí mismos soldados ideológicos de la reforma de AMLO, cumpliendo así con el rol nefasto que siempre han tenido de darle la espalda a los maestros.

Para no ser conducido nuevamente a un callejón sin salida, el movimiento magisterial necesita dotarse de una política independiente, peleando por una nueva dirección que no deposite confianza en el gobierno y las instituciones del régimen.

Como planteamos aquí, desde Nuestra Clase consideramos necesario que las maestras y maestros discutamos democráticamente escuela por escuela, zona por zona y sección por sección, en todo el país, las consecuencias de la nueva reforma educativa y que salgamos unidos a las calles a enfrentarla.

Hay que buscar la unidad con los padres de familia y otros sectores de trabajadores, con los normalistas y estudiantes, impulsando el desarrollo del movimiento en todo el país e incorporando la pelea contra el charrismo sindical por la democratización del SNTE, para transformarlo en una herramienta efectiva de lucha por nuestros derechos y por una educación al servicio de los trabajadores y el pueblo pobre.

Si coincides con esta perspectiva, te invitamos a organizarte con nosotros en la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase.







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