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Común que obreros de la maquila vendan su sangre para sobrevivir

Es muy común. Todo el mundo lo sabe.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Miércoles 5 de junio | 00:07

En la fronteriza Matamoros, donde surgió el movimiento por el 20% de aumento salarial y la exigencia del pago de un bono anual de 32 mil pesos, es común que los trabajadores de la industria maquiladora deban vender su sangre para sobrevivir.

Así sucede también en Ciudad Juárez: “obtienen semanalmente entre 75 y 100 dólares” por vender su plasma en Estados Unidos. Es una forma recurrente en Tijuana, Tamaulipas, Coahuila y Ciudad Juárez.

Según un reportaje de Vice, en los centros de plasma preguntan: ¿Has tenido la enfermedad de las vacas locas? ¿Sexo anal con un hombre? ¿Un viaje a Inglaterra durante este año? ¿Te han operado de la cabeza? ¿Tienes sida, tatuajes o piercings? ¿Recientemente permaneciste más de 72 horas en prisión?

Los que visitan los centros de plasma requieren una visa B-2 de turista, la cual no permite trabajar. Pero sí cruzar e ilegalmente vender plasma.

“Quienes donan por primera vez obtienen 30 dólares; 50 en una segunda visita y 25 de la tercera donación en adelante; aunque podemos recibir 30 dólares extras por cada persona que invitemos”, sostiene el reportaje de Vice.

Otro reportaje, pero sobre Coahuila, detalla quiénes van a vender su sangre: “Constantemente entra gente. Trabajadores de maquiladoras en su mayoría, amas de casa, jóvenes y adultos que saludan con mucha familiaridad a los empleados. Ellos se anotan en otra lista y se sientan en un área donde hay mesas y televisiones. Solo está permitido donar dos veces por semana con un intervalo mínimo de 48 horas entre una donación y otra. Los maquiladores son los principales vendedores.”

Sigue el reportaje: “Pero a unas cuantas calles de distancia vive José, a quien le pagan 700 pesos por semana por su trabajo como operador en una fábrica local en Coahuila. Sin falta dos veces por semana cruza a Eagle Pass para donar sangre, pues con su sueldo no le alcanza para mantener a su esposa y sus cuatro hijos. Imagínate, me pagan más por ir a donar la sangre que por las 50 horas que estoy trabajando en la fábrica”, me dice sonriendo.

Las empresas de plasma la compran para la gran industria farmacéutica. Ni más ni menos. No contentos con robar la vida del obrero en la fábrica los capitalistas de la industria farmacéutica roban la sangre de los obreros. Indignante.

Los trabajadores no somos esclavos. El sistema, como Drácula, roba toda lo vida de la fuerza de trabajo: incluso la sangre de los trabajadores. De ahí que la lucha por un aumento de salario al nivel de la canasta básica y ajustable por inflación, por mejores condiciones de vida, por seguridad social, sea tan importante en estos tiempos de decadencia capitalista.







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