Géneros y Sexualidades

Asamblea de mujeres Punta Alta: declaración de Pan y Rosas

Reproducimos la declaración de Pan y Rosas ante la asamblea de mujeres de Punta Alta

Martes 26 de febrero | Edición del día

El movimiento de mujeres y feminista creció en el último tiempo a ritmo vertiginoso, convirtiéndose en una inmensa marea verde que lucha por los derechos de todas las mujeres, niñas, trans, travestis y por todas las diversidades sexuales y corporales. En nuestra ciudad dicho movimiento se refleja en las multitudinarias marchas y pañuelazos que se desarrollaron durante todos los martes del año pasado y en la 1° Marcha del Orgullo de las personas LGBTI de diciembre de 2018. En lo que va del año también se desarrollaron actividades para exigir la aparición con vida de Andrea Esnaola en Pehuen-co, por el derecho al aborto con un masivo pañuelazo el 19 de febrero, y en la conformación de una Asamblea Organizativa del 8M.

Pan y Rosas es parte activa de este movimiento de mujeres y feminista. Celebramos que en ésta ciudad también se haga sentir el calor de la lucha en pos de los derechos de todas, todos y todes.

Lamentablemente, desde Pan y Rosas no continuaremos participando de la Asamblea Organizativa del 8M en Punta Alta, ya que allí se votó, por amplia mayoría, permitir el ingreso de las fuerzas a los espacios de organización y durante el desarrollo de la marcha que se llevará a cabo por el Día Internacional de las Mujeres el próximo 8 de marzo.

La discriminación, el acoso laboral y callejero, el no reconocimiento de las tareas domésticas y de cuidado es algo que comparten la mayoría de las mujeres porque vivimos en una sociedad patriarcal. Pero no todas las mujeres somos iguales, y cabe aclararlo: hay mujeres que explotan y hay mujeres que reprimen.

Las mujeres policías y militares son parte de una institución represiva que tiene por objetivo central mantener el orden social capitalista y patriarcal. Denunciamos que no puede haber este tipo de agentes en los espacios de organización de mujeres y sociales.

Quienes integran las fuerzas policial y/o militar tienen una función represiva y constituyen el brazo armado de un estado que gobierna al servicio de las clases dominantes; están al servicio de quienes nos oprimen y explotan doblemente a las mujeres, dentro del conjunto de la clase obrera.

Son muchos los efectivos que se mantienen en las Fuerzas desde la dictadura que torturó y asesinó a militantes sociales y de la izquierda y ejerció el disciplinamiento de las mujeres y las diversidad sexual de la manera más brutal. Por ésta razón consideramos que esa Asamblea, y la movilización que se está gestando, no son lugares seguros para la organización feminista y de las mujeres.

El mismo día que la Asamblea estaba votando por “si” al ingreso de policías a la organización, se estaba llevando a cabo una feroz represión contra los y las trabajadoras de la gráfica MadyGraf bajo gestión obrera, y contra la Comisión de Mujeres que allí funciona y que es parte activa de la marea verde.

En la historia de la policía local hay hechos concretos que nos separan y que no podemos mirar a un costado, como es por ejemplo, la muerte de Katherine Ortiz y Matías Muller, quienes en 2015 fueron embestides por el móvil policial 11857. Este hecho fue investigado con lentitud en medio de maniobras y encubrimientos policiales, mientras que se sabía (y esto por la inmensa lucha que llevó adelante el padre de Katherine para que se esclarezca el caso) que quien lo conducía no poseía licencia habilitante y manejaba el vehículo a alta velocidad, sin luces ni baliza.

Nosotras comprendemos que para muchas ésta Asamblea es la primer instancia de organización y es todo un logro en una ciudad como Punta Alta, sin embargo, desde la agrupación Pan y Rosas hacemos una clara distinción de clase al interior del movimiento de mujeres y pretendemos contribuir en conformar un movimiento independiente del estado, de las fuerzas represivas, de la Iglesia, de las burocracias sindicales y de los partidos patronales, por eso luchamos por poner en pie comisiones de género e intergénero en los lugares de trabajo y estudio.

El gran arco kirchnerista/peronista que forma parte de las asambleas, que ha expresado sus desacuerdos con las iglesias evangélicas (iglesias con las que Cristina Fernandez de Kirchner, ahora, mandó a llamar a la unidad para conformar el “peronismo celeste”) también expresó, explícitamente, su alianza política con la Iglesia Católica; justificando la unidad con los pañuelos celestes; justifican una unidad con los antiderechos que se oponen férreamente a que las personas gestantes decidan sobre sus cuerpos, y a la implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas ¡Principales emblemas de la marea verde!

Sostenemos que el movimiento no puede encontrar alianzas en instituciones que nos oprimen y reprimen a las mujeres en particular, y a toda la clase obrera y el pueblo pobre en general. Es necesario cerrar filas con quienes luchan por la verdadera emancipación de las mujeres y las diversidades sexuales, y separar las representantes de las instituciones que se oponen al aborto legal, seguro y gratuito; a la implementación de la ESI; que nos atacan y golpean durante las marchas del Ni Una Menos o en los Encuentros de Mujeres; que nos sacan fotos y nos “marcan” durante las protestas sociales. Con esas mujeres nos separan los ideales de clase.

Por eso te invitamos organizarte con nosotras en estos espacios, de manera independiente de los partidos patronales, y poder debatir y conocer nuestra perspectiva feminista socialista: en Pan y Rosas consideramos que no vamos a poder terminar con el patriarcado sin erradicar el sistema capitalista que lo sostiene y alimenta. Luchamos codo a codo con nuestras hermanas y hermanos de clase, por visibilizar la responsabilidad del estado en legitimar las violencias machistas, y por una sociedad verdaderamente libre de todas las formas de explotación y opresión.







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