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FRANCIA

La contra reforma engañosa del gobierno francés

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Este martes el gobierno francés lanzó un plan de reformas para liberalizar la economía, que incluye abrir los comercios los días domingos, entre otras medidas. Mientras todos los medios polarizan la discusión alrededor del trabajo dominical, la reforma busca atacar derechos fundamentales de los trabajadores

Jueves 11 de diciembre de 2014 | Edición del día

Pasando por arriba del dialogo social, amenazando con aprobar ciertos artículos por decreto, las 106 medidas para “liberalizar la economía”, llamada Ley Macron por el nombre del ministro/banquero de economía , busca con pequeños toques horadar más y más los derechos de los trabajadores

El capítulo que ha desatado más ruido es el relativo a la apertura de comercios en domingo, hoy limitada a cinco días al año bajo permiso de las intendencias correspondiente. El nuevo proyecto de ley los amplía a 12 y autoriza al Gobierno a crear más “zonas turísticas internacionales” —en París hay ahora siete— en las que los comercios podrán abrir los siete días de la semana y hasta medianoche.
Un regalo a la gran patronal, un aumento de la explotación obrera y un deterioro para los pequeños comerciantes. Por ejemplo, los dueños de Galerías Lafayette calculan que aumentará un 7% su cifra anual de negocios, de unos 1.700 millones de euros.

Ataque a los derechos de los trabajadores

Macron ataca el juzgado de lo social francés (prud’hommes) y la inspección del trabajo. En el primero, después de la eliminación de su elección, los consejeros prud’hommes, sospechosos de ser demasiado favorables a los trabajadores, ya no serían los jueces efectivos, sino meros auxiliares de un juez profesional.

La ley también crea una indemnización concertada para empleados víctimas de despidos injustos, a fin de evitar que los patrones tengan que compensar por el daño que han hecho en realidad.

En la inspección del trabajo, algunas sanciones penales serían sustituidas por multas administrativas, decididas por el Director Regional de Trabajo, es decir un funcionario sin ninguna independencia pues sería puesto a dedo por el mismo Ministerio.

Por si lo anterior fuera poco, el proyecto de ley modifica los Planes de Salvaguardia del Empleo (PSE), un mecanismo establecido en 2013 en la llamada “Ley de seguridad del empleo” para flexibilizar, a favor de los patrones, los despidos masivos.

Las patronales hace poco salieron a la calle, en marchas concurridas tanto en Paris como en Toulouse, reclamando más libertad para explotar, quejándose de las trabas del sistema jurídico laboral francés, considerado por ellos totalmente excesivo.

Las modificaciones actuales aumentarán la seguridad de los PSE para las empresas. Estos podrían fijar unilateralmente los criterios de despido. Es que recientemente una serie de fallos laborales generó la cólera del sector patronal. En octubre, un tribunal administrativo de apelación dictaminó contra las razones de la patronal y fue cancelado por esta razón el PSE de Mory Ducros, una gran empresa de transporte de cargas.

Otro detalle: en las empresas en quiebra o liquidación, el plan social debe ser proporcional a "la capacidad de la empresa", no el grupo, facilitando el cierre de unidades productivas no rentables, cuestión que antes era trabada en la justicia, ampliando el perímetro de las ganancias a todo el grupo. Más aun, en caso de cancelación de un PSE de "falta de motivación" como en el grupo alimenticio Heinz y la encuestadora TNS Sofres, el despido seguirá siendo válido y el empleador no pagara una indemnización.

Todas estas “reformas de las contrarreformas” dejan al desnudo a las centrales sindicales mas colaboracionistas, como la CFDT (la segunda central sindical francesa después de la CGT), que en enero de 2013 justificaron esta traición a los derechos de los trabajadores a cambio de ciertas concesiones menores y totalmente secundarias. Estas claman impotentes ante lo que consideran una traición del equilibrio logrado hace menos de dos años.

La realidad es que la brutalidad de la crisis del capitalismo francés y de la Europa capitalista no deja el más mínimo margen para este sindicalismo de colaboración. Frente al discurso realista de estos traidores, día a día va quedando más claro que el único camino realista apara los trabajadores es la derrota del conjunto de la ofensiva capitalista.





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