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[Video] Entrevista a Ariel Slipak: el rol de China en América Latina y en Argentina

Conversamos sobre el peso del gigante asiático en la región y en el país. ¿Es un contrapeso contra el imperialismo de EE.UU.? Grobocopatel y Franco Macri fueron algunos de los ganadores de las relaciones con China.

Jueves 23 de enero | 20:40

Entrevista a Ariel Slipak: el rol de China en América Latina y en Argentina - YouTube

Publicamos la entrevista completa a Ariel Slipak –economista y docente-, que realizamos desde el programa Reperfilando- La economía desde la izquierda- en diciembre.

Ariel Slipak es economista de la Universidad de Buenos Aires y doctorando en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). Es docente en la Universidad Nacional de Moreno (UNM) y en el Ciclo Básico Común de la UBA. Integra la Sociedad de Economía Crítica (SEC), el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) y el Grupo de Estudios de Geopolítica y Bienes Naturales del IEALC-UBAA.

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¿Qué rol está jugando China en la geopolítica global?

Cuando se pregunta sobre el rol de China a nivel económico y geopolítico a nivel global, las respuestas habituales de la mayoría de los y las colegas economistas es maravillarse por sus altas tasas de crecimiento económico desde el año 1978 al 2011, especialmente, tasas de crecimiento en promedio del 10 por ciento o cifras donde se propagandizan que habrían salido de la pobreza 300 millones de personas, 400 millones, 500 millones, que a veces parece quién da más. Entonces hay una cosa un poco apologética de las bondades del capitalismo porque las reformas que impuso Deng Xiaoping desde el año 78 tras la muerte de Mao en el 76, la apertura a la inversión extranjera directa, la flexibilización de sistema de precios, etc., son reformas capitalistas. Se menciona eso de China como modelo de algunos países.

Mi intención es dar una perspectiva alternativa a esa mirada. El rol que cumplió China en la economía global, a mi juicio, desde la década de 1980, 1990, en la época de su crecimiento industrial muy fuerte, en ese momento no de muy alta complejidad, ha sido proveer una gran masa de trabajadores y trabajadoras, una oferta de trabajo barata, y hoy China donde han sido astutos los políticos en absorber tecnología o en reconvertir su industria, y a partir del año 2000 en adelante o 2001 etc. su industria es de mayor complejidad. China durante esas dos décadas de los 80 y los 90 cumplió un rol no solamente de maximizar la tasa de ganancia de las transnacionales que se instalaron en China sino de aumentar la tasa de ganancia de la clase capitalista a escala global, que es una explicación que yo no veo mucho. ¿Por qué? Porque la producción de diversos artículos en la República Popular de China con una clase trabajadora sobreexplotada, controlada por el ejército, y el partido controlando a los sindicatos ha logrado reducir el valor de la fuerza de trabajo a escala global y eso aumenta la extracción de plusvalía a escala global, no solamente para los capitalistas que se instalan en China.

Abarata la mano de obra a nivel mundial, la competencia entre obreros

Exactamente, las potencias occidentales tenían como perspectiva incorporar a esa masa de trabajadores baratos y, además, incorporar un mercado. El rol que cumplió China desde una lectura marxista es reducir el valor de la fuerza de trabajo a escala global por los artículos que producen en base a la sobreexplotación de la clase trabajadora en China por las condiciones de acumulación, entonces, el rol que cumplen en ese momento es ese. Desde los años 2000 en adelante, a mi juicio, con una China que sabe hacerse de patentes, hacerse de tecnología, con un superávit comercial cada vez más abultado, etc. y hoy en día es la segunda economía del planeta midiendo el producto bruto interno por distintos mecanismos, e incluso medido por paridad del poder adquisitivo puede estar primera; segunda potencia militar del planeta y está por terminar su tercer portaaviones con una tecnología de catapultas electromagnéticas para llevar más aviones; inversor o sea impulsor de instituciones financieras globales como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura o el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS. China es un país que va empoderándose desde distintas dimensiones no solamente desde ser el primer financista del Tesoro de Estados Unidos, el primer tenedor global de reservas, es decir, se empodera desde dimensiones productivas, financieras, pero también tecnológicas, militares o de influencia en las instituciones de la gobernanza global, como dirían los politólogos.

También es importante destacar sobre China que no solamente se industrializaron en base a una mano de obra barata sino también en base de carbón barato, entonces el rol que cumple a nivel global es que sus transformaciones internas son condicionantes de la geografía global. China es una gran aspiradora de recursos primarios extractivos y eso condiciona su relación con África y con América Latina. Para darnos una idea China es el primer comprador global de carbonato de litio, el primer importador global de petróleo y el segundo consumidor global, el primer consumidor global de carbón, que igual casi se autoabastece, en uno de los primeros en cuanto a gas, el primer consumidor mundial de energía y energía eléctrica en ambas situaciones, uno de los primeros de cobre, estaño, zinc y lo que se nos ocurra como molibdeno, tierras raras, madera, harina de pescado, soja, azúcar, café. En esta gran aspiradora de recursos primarios extractivos, lo que hace es en base a garantizarse una logística de abastecerse de estos recursos moldea la geografía global con iniciativas como la Ruta de la seda que incluye desde puertos, corredores de ferrocarril, carreteras, tendidos eléctricos, plantas de energía de distintos tipos de energía, etc. en donde participan más de 7 u 8 decenas de países en Asia, Europa e incluso el norte de África y se están incorporando también países de América Latina.

El desarrollo de la Ruta de la seda, ¿es también un negocio para las burguesías locales?

Es un negocio para burguesías locales, por ejemplo, en Myanmar han hecho un puerto que ahorra el tráfico del petróleo que viene de Medio Oriente que pasa por los dos mares del océano Índico y tenía que pasar los buques por el estrecho de Malaca donde están las bases norteamericanas y después tenían que pasar por el mar del Sur de China, entonces han hecho en Myanmar un puerto, un oleoducto y gasoducto, y hay toda una clase social que se enriquece en base a cobrar derechos de paso, entonces, eso que se hace con una lógica de ahorrar energía para trasladar el petróleo, sí, genera un negocio de empresas Chinas asociadas con capitales locales de Myanmar, y lógicamente allí el nuevo digamos “país amigo” va a ser China porque es el que aporta el financiamiento para que se enriquezcan estas burguesías locales, pero no solamente garantiza condiciones de acumulación a burguesías locales sino también a grandes capitales occidentales. En muchos proyectos financiados por el Banco de Infraestructura e Inversión Asiático no solamente son favorecidas con obras de infraestructura capitales chinos sino también capitales alemanes. General Electric vendió plantas de ciclo combinado en la Ruta de la seda, Siemens de Alemania es socio del grupo Sinomach, entonces por cada obra de infraestructura de Sinomach, el grupo Siemens también coloca partes de ferrocarril, turbogeneradores, y eso también pasa en el proyecto del Belgrano Cargas que está Sinomach y está Siemens como proveedor.

En el avance del capital chino en el mundo, de ciertos capitales, logra consenso con grandes capitales internacionales, y es el rol geopolítico y geoeconómico de China. Es en esta idea de ir empoderándose desde distintas dimensiones y ya no ser un país que crezca en base a bajos salarios sino que sea competitiva su industria por productividad. El rol que va cumpliendo no es solamente garantizar negocios para los capitales chinos sino también para los grandes capitales occidentales. Es un gran generador de consensos y disensos también porque hay capitales alemanes o norteamericanos.

Una disputa con Estados Unidos que tiene un capítulo tecnológico cuya expresión es la competencia por el 5G…

La robótica, la inteligencia artificial, son muchas las tecnologías vinculadas con los drones, y con Europa la tecnología vinculada a las energías renovables, entonces son como muchas disputas entre capitales, pero también tienen socios en cada lugar. La clase capitalista tiene sus competencias y sus disputas entre sí.

¿Qué tipo de relación le propone China a América Latina?

La relación con América Latina ha sido en la década de los 90 comercial. Si bien la mayor parte de los países de Sudamérica como la Argentina entablan relaciones con la República Popular de China en el año 72 cuando las Naciones Unidas (ONU) deja de reconocer a la República de China, en la que se le dice coloquialmente Taiwán como China, y pasa a reconocer a la República Popular de China, en ese momento países como la Argentina rompen relaciones con la China Taipéi, Taiwán y establecen relaciones con la República Popular de China. No, así, como la mayoría de los países centroamericanos y caribeños.

La relación ha sido durante la década de los 90 de crecimiento de los vínculos comerciales, más importación, más exportación, que crezca como destino de exportaciones chinas y que crezca como origen de importaciones. Eso se exacerba cuando China ingresa como economía en transición a la Organización Mundial de Comercio en diciembre de 2001, la relación comercial se sigue expandiendo, y ya para mediados de la primera década del siglo XXI o fines de esa década China es el primer, segundo o tercer destino de exportación de la mayoría de los países sudamericanos.

Se transforma en uno de los principales socios comerciales

Sí, primero de Perú, primero de Brasil, oscilando primero y segundo de Chile, segundo, tercero en Argentina, etc. Los flujos de inversiones eran exiguos. China en el año 2000 era el emisor de inversión extranjera directa número 33 del planeta, y los flujos de inversión extranjera directa representaban en el año 2000 un 0,7 %.

¿En el mundo o en América Latina?

En el mundo, China como emisor del flujo de inversión extranjera directa al mundo. Desde el año 2015, 2016 en adelante, solamente contando la República Popular de China sin considerar Hong Kong y Macao, oscila entre ser el segundo y tercer emisor de flujos de inversión extranjera directa en el mundo representando siempre más de un 6, 7 y 8 % lo cual es muchísimo.

América Latina no era un destino muy importante hasta el año 2008 cuando la República Popular China emite un documento, que es conocido como el libro blanco de las relaciones de China hacia América Latina. Publica un primer libro blanco de cinco carillas en el 2008 y otro en el 2016 en donde China dice qué queremos de América Latina. Propone para la región una relación tradicional basada en la integración de América Latina, en la división internacional del trabajo, un esquema de ventajas comparativas clásicas. China dice que ambas economías son complementarias, China es industrial y le fascina de América Latina su riqueza natural, querían establecer relaciones de mutuo beneficio, que es un poco la retórica de los cinco principios de China en cuanto a relaciones internacionales, y en base a esto creen que hay grandes potenciales.

Después de la publicación de ese libro blanco, en 2009 y 2010 empieza una gran oleada de inversión extranjera directa de China en América Latina, primero en Brasil en el sector hidrocarburífero, y después en Argentina, Venezuela.

¿Argentina firma un acuerdo después de eso?

Varios acuerdos. Se destaca que en el año 2004 Hu Jintao, entonces presidente de China, hace una gira por Brasil, Argentina, Chile y Cuba donde firma con los presidentes de estos países varios memorandos de entendimiento, y tratados. En el caso argentino se prometía al país que se le iba a comprar en cinco años, en exportaciones argentinas a China, unos cuatro mil millones de dólares más, que se cumplió parcialmente con poroto de soja, un compromiso a futuro a cinco años, y también enunciaba la posibilidad de flujos de inversión extranjera directa. A cambio la Argentina la reconocía a China no como economía en transición como en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sino como economía de mercado, y eso es un limitante para establecer algunos tipos de barreras antidumping. Igualmente como el Congreso argentino no ratificó el memorando de entendimiento entre Hu Jintao y Kirchner, la Comisión Nacional de Comercio Exterior Argentina le siguió dando trato de economía en transición, pero consiguió lo mismo de Brasil y de Chile. Siempre China pide ser reconocida como economía de mercado.

¿Con eso va ganando credenciales internacionales?

Sí, credenciales internacionales para su disputa con las otras potencias en la OMC por este tema, pero además el acceso a mercados para sus productos porque ser reconocido como economía de mercado reduce las posibilidades de aplicar barreras antidumping.

Volviendo al tema de las inversiones. Yo identifico dos subperíodos, uno que es después de salir el libro blanco que es en 2008, pero las inversiones fuertes empiezan en el 2010, y otro que va desde fines de 2014, principio de 2015 en adelante. En el primer período lo que veo es que prácticamente las inversiones son primarias extractivas, estas se mantienen en el segundo período, y hay algunas inversiones que van a servicios de apoyo como el desembarco del ICBC en Argentina, y hay obras de infraestructura, financiamiento para infraestructura como el Belgrano Cargas en la Argentina, pero en la segunda etapa veo que todo lo que es infraestructura se exacerba después de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y China en donde Xi Jinping promete 250.000 millones de dólares en inversiones para los siguientes diez años, se profundiza una cuestión de infraestructura vinculada del sector energético como grandes represas, anuncios vinculados a inversiones en tecnología nuclear, energías renovables como la fotovoltaica y la eólica, y también Corredores Bioceánicos, ferrocarriles que unen el Atlántico con el Pacífico. Esto es muy importante porque está vinculado a la primera pregunta. Lo que hacen las obras de infraestructuras que impulsa China en el mundo es acelerar el tráfico de mercancías y el ciclo de conversión de dinero en mercancía y el dinero incrementado se acelera, el ciclo del capital se acelera, y el costo de esto es un drástico cambio en la geografía, en el metabolismo global para quienes siguen la literatura de la ecología política, un drástico cambio en el metabolismo global, en el consumo global de energía y materia que realmente le pone un límite ecológico al capitalismo.

Para América Latina lo que veo es que China hace este gran desembarco de inversiones. No es fácil vender un reactor nuclear o turbinas que se usan en la industria de las represas o por ejemplo paneles solares, con las energías renovables tienen una curva de aprendizaje en donde se va a seguir incrementado, a medida que se va haciendo más se va aprendiendo, entonces, por ejemplo, en la provincia de Jujuy el Parque Solar Cauchari el 85 % se ha financiado con un préstamo del China Development Bank y un 15 % con bonos “verdes” del protocolo de Kioto, y China lo que logra es que ingresen sus empresas como proveedoras en este mercado en donde hay una curva de aprendizaje que va a seguir incrementándose. Entonces lo que está haciendo China, además de abastecerse de recursos primarios extractivos, es ganar a la región como mercado o incluso como aliados geoestratégicos durante lo que se ha denominado el ciclo de gobiernos progresistas en América Latina.

Esta semana asumió Alberto Fernández, donde por un lado se retiró el representante de Donald Trump de la asunción porque había un representante venezolano, pero por otro lado se destacó la foto de Cristina Fernández con el enviado de China a la asunción. Hay quienes interpretan de esta situación, que venís describiendo, que China sería como un contrapeso en la región, o en Argentina, un contrapeso contra el imperialismo de EE.UU. ¿Qué opinas?

No comparto esta visión de como Estados Unidos es un imperialismo malo, China es el imperialismo bueno. Efectivamente EE.UU. ha sido y es el gendarme global y tiene una política que es, ha sido, y seguramente será nefasta para América Latina y hacia distintas regiones del planeta, pero en base a la expansión de relaciones comerciales durante la primera década del siglo XXI, y el flujo de inversiones de China lo que algunos políticos vinculados al progresismo y académicos de vertientes progresistas y con simpatía por distintos gobiernos de América Latina los primeros tres lustros decían que el potencial de la expansión de las relaciones con China es que viene a desplazar el imperialismo yanqui.

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Lo que yo siempre postulé es que el tipo de proyectos de infraestructura que propone China, por ejemplo la extracción de litio del noreste argentino que lo hacen empresas norteamericanas, canadienses, chinas etc., también el tipo de proyectos que propone en cuanto a infraestructura, inversiones exacerba los conflictos ecológicos territoriales, desplazamiento de poblaciones, además, también reprimariza la estructura productiva de los países con un cierto grado de industrialización como Brasil y Argentina, se pierden mutuamente como mercados en detrimento de China o sea pierden como actores, no es el actor que me preocupe más sino la clase trabajadora, pero pierden las pymes industriales, de juguetes, el calzado, textiles o incluso los autopartistas en detrimento de China.

¿Perdieron mercado las autopartistas?

Sí, perdieron mercados, se reemplazan mutuamente. Si uno ve el comercio de manufacturas de mediano contenido tecnológico entre los cuales están las autopartes y puntualmente las autopartes, no los automóviles, uno ve que Argentina y Brasil se van sustituyendo mutuamente como proveedores en detrimento de China y si uno va viendo la secuencia de caída por ejemplo de pérdida de mercado argentino de autopartes para Brasil coincide con los cortes en la Panamericana, que tuvimos sobre el final del gobierno kirchnerista, pero vamos al macrismo. Durante los gobiernos digamos con un perfil radicalmente de derecha, abiertamente derechista hubo como una lógica de presentación de no me ato a China y voy a tener relaciones pragmáticas, mantengo lo comercial, las inversiones, pero trato de hacerle guiños a Estados Unidos, dicho país se cerró, no se pudo venderle limones, no iba a venir la lluvia de inversiones de ahí, entonces trataron de buscar a China y estuvieron haciendo como ese contrapeso.

Tras la asunción de Alberto Fernández con una Argentina muy endeudada, deuda con el Fondo ven en China un posible salvataje y eso hace que gran parte de la intelectualidad latinoamericana empiece a pensar que dicho país será un contrapeso.

Yo creo que no es favorable para los sectores populares, para los movimientos sociales, para la clase trabajadora urbana, para el campesinado. Considero que no es para nada favorable el reemplazar un tipo de sumisión o subordinación por otra. Quienes siempre han ganado de las relaciones con China son franjas del capital, quien ha ganado dinero a partir de la expansión de relaciones con China en la Argentina ha sido Gustavo Grobocopatel, por ejemplo, o incluso Franco Macri.

Lo que veo es que una parte de la intelectualidad latinoamericana progresista está traficando los intereses de clase de los sectores ganadores de esta relación con esta gran potencia. Hay que reconocer que China, en general, no se mete en la política fiscal, en la política monetaria, pero sí vamos a un área a que se propague en cada país de América Latina y a la política interna de la región, se propaguen las disputas inter hegemónicas que tienen EE.UU. y China y de esas disputas los sectores populares siempre perdemos. Eso es lo que yo veo. No es que viene a ser el contrapeso bueno. Tienen un objetivo diferente y de esa mayor injerencia, mayor presencia que quieren tener económica en la región con Corredores Bioceánicos, que quieren garantizarse que los trenes circulen, entonces en eso creo que los sectores populares pierden y ganan distintas fracciones del capital. Yo creo que los movimientos sociales ecologistas, el campesinado, el indigenismo, la clase trabajadora urbana no se tiene que dejar engañar por una ideología que es de la clase dominante la de China como contrapeso, progresista, etc.







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