INJERENCIA IMPERIALISTA EN VENEZUELA

Un debate en la izquierda española por el apoyo del PSOE al golpismo en Venezuela

El gobierno del PSOE, al que ya le quedan pocos días, mantiene su apoyo al golpismo imperialista en Venezuela. ¿Qué dice la izquierda española?

Asier Ubico

Zaragoza

Viernes 15 de febrero | 19:03

Hace unos días, mediante un comunicado, el Partido Comunista de España declaraba que suspendía “cualquier apoyo o colaboración con el gobierno de Pedro Sánchez hasta que este no vuelva a la senda del respeto a la legalidad internacional”.

El motivo de suspender el apoyo al Gobierno del PSOE se debe al reconocimiento oficial que este hizo al golpista Juan Guaidó en Venezuela. Denuncian que Sánchez “cede nuevamente a las presiones de la Administración Trump”, despertando el “espíritu de las Azores” (en referencia a Aznar y su apoyo a la guerra de Irak) que no busca defender la democracia o alguna causa humanitaria, sino “hacerse con el control de la mayor reserva petrolífera del mundo”.

El PCE le exige, en cambio, que se sitúe de parte de la mayoría de los países de la “Comunidad Internacional” que reconocen el “legítimo gobierno de Venezuela y llamando a una solución pacífica mediante el dialogo”. Así mismo le recordaban al Gobierno de Sánchez que no puede retrotraerse a la “bochornosa situación del año 2002” (para el imperialismo español) en la que Aznar reconoció el golpe de estado de Pedro Carmona contra Chávez -golpe que sería derrotado por la movilización de masas en la calle-. Así mismo, el PCE le echa en cara al Sanchismo que en el marco de que la injerencia puede llevar a una “guerra de consecuencias irreparables” su posición es una “falta de prudencia” y una renuncia a una política exterior independiente de los EEUU en el que “España no puede verse implicado directa o indirectamente”.

La declaración acaba reiterando y exigiendo a Pedro Sánchez su “apoyo al llamamiento al dialogo emprendido por México y Uruguay, las Naciones Unidas y todos los países que en estos momentos están estimulando una solución pacífica al conflicto, a la vez que su apoyo al pueblo venezolano”.

Si bien el comunicado oficial del PCE fue publicado en su web el lunes 4 de febrero, un día después Alberto Garzón (Coordinador general de IU) salió a decir que aun a pesar del reconocimiento de Sánchez al golpista, seguirán apoyando al Gobierno con el que preveían pactar medidas sociales, como recogió Europa Press.

En primer lugar, en este contexto resulta sorprendente que el PCE publique una declaración rompiendo relaciones con el gobierno del PSOE, que asumió el poder gracias a Unidos Podemos (coalición que integran). Un partido, el de Sánchez, que es uno de los principales responsables de la actual configuración del imperialismo español en muchas partes del planeta: la relaciones políticas con Arabia Saudí o Israel son un pequeño ejemplo monstruoso, entre otras muchas. ¿Acaso todas estas barbaridades no las conocían cuando dieron su apoyo al gobierno?

Por el momento, a pesar de las tajantes declaraciones de Alberto Garzón, el Partido Comunista no ha realizado ningún tipo de contestación pública ni ha tomado tampoco ningún tipo de acción concreta para hacer efectiva aquella declaración. Es decir, puesto que el PCE sigue en IU, y por tanto sigue en la misma coalición de Garzón, que ya ha declarado su colaboración con el gobierno imperialista de Pedro Sánchez ¿no es evidente que la declaración queda de cara a la galería?

Por otro lado, si no resultaba una utopía reaccionaria pedirle a Sánchez que sea “internacionalista”, más utópica aún resulta tener una política independiente de la mano del resto de los países imperialistas que no están aliados a la política de Trump.

En primer lugar, la política del PCE tiene un error de base muy importante: ubicarse en la política que llama al “dialogo” o una “salida negociada entre las partes” tiene como consecuencia desastrosa que acaba naturalizando y legitimando el golpe de estado de Guaidó (que fraguo el mismo imperialismo americano). Y, en segundo lugar, esta es la política que precisamente sostiene el resto de los países imperialistas europeos que quieren sacar tajada de los recursos del país pero que no quieren estar bajo las órdenes de Trump, ni tampoco que Rusia y China jueguen sus propias cartas.

Similar es la política de Podemos, llamando al diálogo de la “comunidad internacional” y manteniendo su apoyo al gobierno del PSOE, por más que este apoye una salida golpista.

En el objetivo de una “salida negociada” se ubica la propuesta de México y Paraguay, el llamado “Mecanismo Montevideo”, que defiende el PCE, y a la que se sumaron demagógicamente países que brindaron su apoyo a Guaidó (España, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Suecia, Países Bajos, y Reino Unido -a excepción de Rusia y China-). En este sentido, ¿Apoyar a la llamada “comunidad internacional” no es evidentemente abrir una vía para otro tipo de “injerencia imperialista”? Precisamente en la “Cumbre de Montevideo”, México y Paraguay, junto con el resto de las potencias europeas coaligadas bajo el nombre de “Grupo de Contacto Internacional” han abogado por “elecciones presidenciales” en Venezuela. Eso sí, bajo el paraguas de darle un “solución pacífica al conflicto” como venía exigiendo el PCE al gobierno de Sánchez.

Como vienen sosteniendo los compañeros de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) solo la movilización de los trabajadores y pobres urbanos en Venezuela independiente de todo imperialismo y del Gobierno bonapartista de Maduro podrá darle una solución a los graves problemas sociales y políticos que padece. La única política consecuente para la izquierda en los Estados imperialistas pasa por denunciar ese rol y establecer una alianza con el pueblo venezolano a través de la movilización y la solidaridad internacional.







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