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EDITORIAL JUVENTUD

UBA: triunfo de la izquierda y las tendencias hacia el 2015

El viernes finalizaron las elecciones de Sociales y Filosofía y Letras. Las listas del Frente de Izquierda mantiene ambos centros de estudiantes y se consolidan. El kirchnerismo, a diferencia de los bajos resultados en el resto de la UBA, salió segundo en ambas facultades. La Mella-Patria Grande retrocedió y quedó por detrás del kirchnerismo, en su peor resultado desde 2008.

Patricio del Corro

Legislador CABA PTS/FIT | @Patriciodc

Miércoles 29 de octubre de 2014 | Edición del día

Fue una semana donde se peleó voto a voto el centro de estudiantes. Contra los pronósticos de todos, “La izquierda al frente” obtuvo un triunfo cómodo en Filosofía con el 29,85% a casi 10 puntos del kirchnerismo; mientras que fue más ajustado en Sociales con el 23,7%, a 4 puntos de la UES. El kirchnerismo hizo una buena elección en ambas facultades con 20,1% en Filosofía (casi 3 puntos más que el año anterior); y en Sociales, la UES obtuvo 19,1%, y “Vamos Sociales” (Movimiento Evita y La Cámpora) un 18,2%, sumando un total de 37,7% (alrededor de 10 puntos más que el 2013 cuando fueron juntos). Los perdedores de estas elecciones fueron las listas de La Mella-Patria Grande, junto al MST y Seamos Libres, que retrocedieron: luego de perder la conducción de 4 centros de estudiantes en 2013 a manos de la izquierda, este año quedaron relegados detrás del kirchnerismo: cuartos en Sociales con el 17% (casi 11 puntos menos que el año anterior), y terceros en Filosofía con 19,9% (casi 5 menos).
En otra nota analizaremos más detenidamente estos resultados, ya que si bien los recuentos finales dieron como veredicto un triunfo para la izquierda, no fue igual en ambas facultades.

Unas elecciones de cara al 2015

La tendencia que se expresó en estas facultades es a la delimitación entre la izquierda y el kirchnerismo. Fue un año donde las conducciones del Frente de Izquierda (FIT) tuvieron importante protagonismo en las calles apoyando a los trabajadores de Lear y Donnelley y enfrentando la represión del gobierno nacional en la Panamericana lo que llevó a unir la crítica de Morales Solá, “Cuervo” Larroque y a Feinmann (el “malo”).

Sin embargo, la disputa no estuvo solamente puertas afuera de las facultades, ya que fue la izquierda en estos centros la que salió a denunciar cómo el cogobierno de la universidad entre radicales y kirchneristas es un acuerdo centrado en el control de los negocios que genera la UBA, y fue también la que confrontó con las autoridades de la UBA con la campaña por fuera Richarte (ex SIDE y actual vicerrector de la UBA en la fórmula con el rector kirchnerista Barbieri).
A diferencia del “primer round electoral” (donde la Franja Morada salió fortalecida), los triunfos en Filosofía y Sociales son un espaldarazo hacia las elecciones en Psicología y Exactas de esta semana, donde también conduce “La izquierda al Frente”, y fundamentalmente de cara a un 2015 donde el “bloque del rectorado” (radicales, kirchneristas, peronistas y el PRO) seguramente continuarán su ofensiva contra la izquierda en las organizaciones estudiantiles. Esto será en sintonía al clima político nacional donde probablemente se acentúe el rol de “los Bernis”, con los medios opositores enervados en su pedido de “normalización” del país; con Scioli, Massa y Macri dispuestos a pelearse por demostrar que son los más dignos de su confianza; y con un kirchnerismo que, en pos de no perder la iniciativa, buscará satisfacer hasta la agenda más de derecha que instalen los medios. Tanto es así que el mismo Horacio Verbitsky ya tuvo que salir a ladrarle a su propio gobierno por la nueva reforma del código penal que plantea que la “conmoción social del hecho” que manipulan los medios tiene que ser tenida en cuenta para el dictado de la prisión preventiva. Verbitsky se queja de que el “célebre señor Magnetto nunca hubiera imaginado que el gobierno lo investiría de semejante poder”.

Fue también durante la misma semana electoral que el kirchnerismo armó todo un traje a medida de este nuevo consenso: por cadena nacional Cristina Kirchner anunció la nueva reforma del Código Penal, estigmatizando a los inmigrantes que asoció con los delincuentes al mejor estilo de la derecha, y siguió con una nueva brutal represión a los trabajadores de Lear en la panamericana que tuvo un saldo de más de 20 heridos, dos detenidos y un nuevo ataque al diputado del FIT Nicolás del Caño que recibió 7 balazos de goma por parte de la gendarmería de Berni. La semana cerró con el embajador en el vaticano declarando que Cristina es una “militante del No al aborto”.

Si en las facultades de tradición más conservadora (como Económicas o Derecho) el clima político fue a favor de la Franja Morada y sus aliados naturales, el kirchnerismo no tuvo ninguna intención de disputar algo a sus aliados del rectorado; en las facultades de mayor politización como Filosofía y Sociales, se jugó a ser la oposición que va por la “normalización” de los centros dirigidos por “los troskos” con la contradicción de tener que tirar por la borda todo discurso que retome algunas de las banderas progresivas de la juventud. Difícil era para Movimiento Evita explicar cómo hacía la “marcha de la gorra” mientras Cristina instaba a deportar a los extranjeros, y sus compañeros de La Cámpora peleaban los votos en la facultad centrándose en la gestión de apuntes.

Evidentemente la ubicación política de las corrientes ligadas al kirchnerismo, minan en estas facultades cualquier posibilidad de reivindicarse como quienes se preparan para resistir la avanzada del derechaje en el PJ. Esto no es un dato menor cuando hay una disputa abierta por la juventud en el fin de ciclo.
Mientras tanto, “El Vendaval” de La Mella fue más bien “lo que el viento se llevó”. Ya no queda un lugar intermedio para ellos entre un kirchnerismo que solo puede ofrecer mejores “servicios” mientras Berni sale tirando casas con topadoras, y una izquierda que enfrenta en las calle el giro a derecha y a las autoridades. Probablemente tengan también que rever (como corriente o como militantes) por qué han elegido en esta situación centrar su virulencia contra la izquierda trotskista, mientras hacen acuerdos complacientes con los sectores que son parte del kirchnerismo o con la “centroizquierda papal”. No haber participado ni aportado de ninguna manera al conflicto de Lear, que es sin duda el conflicto político-sindical más importante de la década, es una fuerte definición política especialmente en este contexto.

Las elecciones en la UBA mostraron hasta el momento varias de las contradicciones políticas latentes en un sector de la juventud de cara al 2015. Por un lado las agrupaciones del espacio del FA-UNEN, principalmente la Franja Morada y el Partido Socialista, con éxitos electorales basados en discursos de gestión y centros de servicios que hacen pie en un sector más conservador del estudiantado que, frente al fin de ciclo kirchnerista, creen que la clave no es la organización política de los estudiantes sino que necesitan no desviarse de su carrera individual para lograr su ascenso social, por más que la tasa de egreso es del 20% en la UBA.

Por otro, un kirchnerismo que abandona las banderas de la no represión, la defensa del trabajo, y las promesas de avanzar en derechos democráticos como el aborto legal; ni tampoco da en la universidad una disputa contra los sectores más conservadores, sino que busca ocupar su lugar en las facultades más politizadas, mientras por arriba hace todos los acuerdos necesarios con “los hijos de Shuberoff” para mantener sus negocios y cargos políticos. También encontramos la plena decadencia de la “izquierda sin sabor” de La Mella que pierde espacio entre las tendencias del fin de ciclo. Y, como alternativa, están los centros de estudiantes dirigidos por el trotskismo que han dado los primeros pasos en levantarse como una oposición al bloque que gobierna el rectorado pero que también tienen una pelea interna por sacar esa “oposición lanatista”, y transforma las organizaciones vaciados de contenido como la FUBA. La apuesta fuerte es desarrollarse como una referencia que tome las banderas más sentidas de la juventud, al mismo tiempo que dialoga y comienza a movilizar a amplios sectores que aún se encuentran en la pasividad.

El triunfo en Filosofía y Sociales son por lo tanto una ratificación, no sin contradicciones, de las expectativas de un amplio sector del estudiantado que se identifica con la izquierda para levantar estos centros de estudiantes como una referencia política para miles jóvenes que en el 2015 no van a quedarse de brazos cruzados viendo como el nuevo “consenso de derecha” se lleva puestas nuestras banderas. Este año avanzaron en ser parte de las luchas que pusieron un límite a los despidos y al avance de la criminalización de la protesta como con los petroleros. El desafío ahora es multiplicar estas políticas en las calles y al interior de las facultades.







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