Cultura

DOSSIER HISTÓRICO DEL 24 DE MARZO

Terrabusi-Kraft: la patronal que le dijo sí a Videla

Esta semana se cumplen 39 años del golpe militar de 1976. La Izquierda Diario te cuenta cómo fue la represión y resistencia del movimiento obrero en las fábricas más emblemáticas del país. El caso de Terrabusi, hoy Mondelez. Lorena Gentile, una de sus delegadas hoy, denuncia cómo continúa el espionaje y la persecución, e invita a marchar este 24 de marzo.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Viernes 20 de marzo de 2015 | Edición del día

Lock out y agua bendita

El 16 de febrero de 1976, a las 18 horas, decenas de autos lujosos se estacionaban junto a la iglesia Nuestra Señora del Inmigrante. Ese día, la burguesía nucleada en la APEGE (Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias) realizaba un paro patronal en todo el país. La misa era el broche de oro del lock-out. Entre quienes organizaron esa jornada, que pasaría a recordarse cada año como ‘El Día del Empresario’, estaba la COPAL, la cámara que agrupaba a los industriales de la alimentación. Los mismos que habían acaparado productos de consumo masivo los meses previos al golpe, para provocar desabastecimiento. El titular de la COPAL era Gilberto Montagna. Junto a Carlos Reyes Terrabusi eran los directores de una de las alimenticias más grandes de la Argentina: Establecimientos Modelo Terrabusi S.A.

Auge obrero y represión

En los mismos días que los patrones de la fábrica conspiraban el golpe, los obreros de Terrabusi buscaban coordinarse con los de Stani y otras empresas del sector. El pliego que unía a los activistas incluía "aumento salarial, por mejores condiciones de trabajo y en nuestra propia defensa". (Avanzada Socialista, 2/76).

Es que la represión militar y paraestatal se venía cobrando la vida de cientos de activistas obreros, y un sector de los delegados de Terrabusi formaba parte de las Coordinadoras Interfabriles de la Zona Norte. Por eso habían sido protagonistas de las marchas de junio y julio de 1975, la primera huelga general contra un gobierno peronista. Obreros de Terrabusi habían marchado con los contingentes de Ford, Alba, Matarazzo, Astarsa y Mestrina, encabezando a 10 mil obreros de la zona.
Por este proceso, la planta estaba en la mira de los Stiuso de la época. Lo refleja un informe de la Delegación Tigre de la Secretaría de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (SIPBA) de principio de 1976. “Este establecimiento modelo no escapa al cuadro general de la zona de Pacheco, lo que se ve agravado por su proximidad con la planta Ford. Algunos de sus delegados integraban la Coordinadora de Gremios, siendo los restantes y gran parte de las bases arrastrados por el criterio de los principales activistas zonales con el resultado de medidas de fuerza y constantes conflictos” (Legajo 16.791).

Pacheco militarizada

Muchas fábricas de la zona amanecieron militarizadas el jueves 24 de marzo de 1976. Los gerentes ya tenían preparadas las listas de activistas. Cuando Pedro Troiani, obrero de Ford, llega a la comisaría 1ª de Tigre se encuentra con algunos conocidos: "había 25 delegados y activistas de Ford, de Terrabusi, y Astarsa".

Los trabajadores buscaban proteger a sus delegados que aún no habían sido secuestrados o asesinados. La agencia ANCLA (dirigida por Rodolfo Walsh en la clandestinidad), relata en un cable de agosto de 1976 que "un grupo de obreros de la planta industrial de Terrabusi S.A. de General Pacheco, elevó una nota al subjefe del área Tigre de las fuerzas militares. La nota obrera reclama la libertad de Juan Esteban Ferreyra, su delegado". Ferreyra aún permanece desaparecido.
Susana Ossola de Ferrarese, obrera de Terrabusi de 23 años, fue secuestrada en San Miguel el 22 de mayo de 1976. Un año más tarde le tocaba a Carlos Eduardo Becker.

En el sindicato de la alimentación habían puesto un interventor para ‘representar’ a los trabajadores. El burócrata en cuestión, Lucero, venía de la derecha sindical, y pronto comenzó a ser odiado por los trabajadores de la fábrica.

La resistencia

La resistencia obrera emergió de distintas maneras en la dictadura, y Terrabusi no fue la excepción. En los últimos meses de 1978 se registraron más de 1.300 conflictos obreros. El 27 de abril de 1979, empujados por la bronca reprimida que surgía entre los trabajadores, la cúpula sindical de "los 25" convocó a un paro nacional que se sintió fuerte en las alimenticias y automotrices de la zona norte.

Pero lo que quedó grabado en muchos obreros de Terrabusi fueron las protestas de 1982, que llevaron a la rebelión de los 600 obreros de la planta. Denunciaban "las condiciones de superexplotación, había controles hasta cuando ibas al baño. El conflicto salió de abajo, por medio de los compañeros que veían que el sueldo no alcanzaba". Los gerentes Montagna y Reyes Terrabusi ganaban lo mismo que el salario de 50 obreros. El ánimo se contagiaba: "se hizo una asamblea en chocolate. Se empezó parando, justo en chocolate donde se echa a perder. Ahí se plegó la planta de fideos, expedición y después nosotros" (Alejandro Schneider; "Dictadura y clase obrera en la Zona Norte"). Tras varios días de conflicto, el aumento se logró.
La dictadura empezaba a tambalear. A fines de marzo el paro y marcha de la CGT conmovía al país y terminaba en una feroz represión. Los obreros de Terrabusi despertaban sus músculos y surgían nuevas demandas: terminar con los accidentes en cartonlata, elegir nuevos delegados, mejores condiciones de trabajo (Boletín de Fábrica, 1982).

Impunidad y dictadura patronal

Hoy la planta de Pacheco sigue siendo una de las más grandes de la industria de la alimentación. Montagna y Reyes Terrabusi siguieron haciendo negocios durante tres décadas, gozando la impunidad de todos los patrones golpistas. Durante el menemismo, vendieron la empresa a Nabisco, que luego la vendió a Kraft, para convertirse finalmente en Mondelez. Las multinacionales coparon el sector alimenticio, pero siempre respetaron las tradiciones de sus predecesores. Será por eso que eligieron al ex Secretario de Agricultura de Videla, Jorge Zorreguieta, como presidente de la COPAL.

La inmensa mayoría de los represores de la comisaría 1ª de Tigre y de Campo de Mayo, los centros clandestinos donde estuvieron detenidos trabajadores de Terrabusi, hoy permanecen impunes.

En cuanto a los obreros de Terrabusi-Kraft-Mondelez, también defienden las mejores tradiciones de su clase. No en vano su comisión interna, perteneciente a la Agrupación Bordó, se ha convertido en una de las referencias del sindicalismo de izquierda y los sectores combativos de la Zona Norte. Y siguen enfrentando la dictadura que la patronal busca imponer en las fábricas y la persecución del Estado. Por eso algunos de sus delegados fueron víctimas del espionaje del Proyecto X. Desde los mismos lugares donde se torturó y desapareció hace 39 años, salían los agentes de Gendarmería que espiaban e infiltraban los cortes y marchas de Kraft.

Nuestro mejor homenaje

Lorena Gentile, delegada de la comisión interna de Mondelez Pacheco y dirigente del Partido de Trabajadores Socialistas, conoce en carne propia toda esta historia. Por eso dice: “este 24 de marzo los trabajadores tenemos una cita honor. Por los 30.000 compañeros desaparecidos, contra la impunidad de ayer y de hoy. Para denunciar al gobierno que banca al general Milani; que con la Gendarmería y el Proyecto X nos espía y nos procesa por luchar, junto a otros 5000 luchadores; que alimentó a los Stiuso. Y sabemos que nada tienen que envidiarle Macri con sus Fino Palacios y sus Ciro James, ni Massa, el amigo de la embajada yanqui que tiene como jefe de campaña a un ex SIDE como Juanjo Alvarez. Nuestro mejor homenaje a esos luchadores que fueron marcados por las patronales y la burocracia sindical, para luego ser desaparecidos, es continuar su lucha por terminar con esta sociedad de explotación. ¡30.000 compañeros desaparecidos; Juan Esteban Ferreyra, Susana Ossola y Carlos Becker, presentes ahora y siempre! No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”.







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