Géneros y Sexualidades

GÉNEROS Y SEXUALIDADES

¿Quién es Judith Butler?

La filósofa estadounidense Judith Butler realizará esta semana una serie de conferencias en Buenos Aires.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Miércoles 16 de septiembre de 2015 | Edición del día

Judith Butler se encuentra en Buenos Aires realizando una serie de conferencias, en la Universidad de Buenos Aires (Laclau, Marx y el poder performativo de la negación y Foucault, obrando mal, diciendo la verdad) y en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Cuerpos que aún importan).

Entre sus trabajos más importantes se encuentra su obra sobre teoría política y ética, como Contingencia, hegemonía, universalidad (elaborado junto a Ernesto Laclau y Slavoj Zizek) o Vida Precaria. Pero también es un referente en lo que respecta a estudios de género y teoría feminista. Libros como El género en disputa, Cuerpos que importan o Deshacer el género, son de lectura obligada para quienes se interesan en las teorías feministas, y marcaron un hito en los debates sobre las perspectivas del movimiento.

Judith Butler es profesora de Filosofía en los Departamentos de Retórica y de Literatura Comparada en la Universidad de California, Berkeley, aunque su notoriedad llegó a otros ámbitos académicos y movimientos sociales, y sus libros fueron traducidos a varios idiomas.

Se transformó en una de las teóricas clave del movimiento queer, que en la década de 1990 surgió como contracara posmoderna de la cooptación del feminismo “tecnócrata” que se incorporaba a las agencias gubernamentales y era absorbido por las agendas de Estados y gobiernos.

Su teoría performativa del género y la sexualidad desafió los planteos al feminismo occidental (mayormente estadounidense y europeo, que como critican correctamente muchas corrientes se reduce al modelo de mujer blanca, heterosexual y de clase media). Con su trabajo El género en disputa (1990, traducido al castellano casi 10 años después), Butler planteó una crítica al supuesto heterosexual del feminismo, mediante la deconstrucción de las categorías de sexo y género. Desde un punto de vista posestructuralista, indagó sobre las prácticas sexuales no-normativas que cuestionan el género como categoría de análisis.

Entiende el género y la sexualidad como construcciones culturales impuestas, en contraposición a la visión de los roles de género o sexuales con raíces biológicas. Y a la vez define que esas identidades son construcciones discursivas represivas y excluyentes. Por ejemplo, para la autora, la categoría mujer, como representación de valores y características determinadas, es normativa y por tanto, excluyente.

Desde su punto de vista, para alcanzar la liberación de la propia identidad, opresiva en sí misma es necesaria una crítica de las categorías identitarias que naturalizan e inmovilizan las identidades actuales. Según Butler, sería necesario cambiar constantemente de identidad, mediante prácticas performativas, para trastocar las categorías de cuerpo, sexo, género y sexualidad, y subvertir así las identidades impuestas.

A propósito de la visión de Butler, Andrea D’Atri planteaba en “Igualdad y Diferencia. El feminismo y la democracia radical... mente liberal, “La autora sobrestima el potencial subversivo de la performance con relación a la constitución de los sujetos generizados o las identidades de género al punto de no plantearse la reestructuración total de ese orden simbólico hegemónico que tiene su fundamento en un orden social históricamente determinado de exclusiones, apropiaciones y opresiones materiales”.

Aunque este y otros aportes de la visión de Butler son interesantes y ayudan incluso a una reflexión sobre los desafíos y perspectivas del movimiento feminista y de mujeres, su reflexión se da escindida de la práctica política, y esto le ha valido varias críticas sobre todo desde corrientes de la izquierda y del feminismo. “Contra su teoría de la performatividad de género, había admitido la necesidad del sujeto ‘mujeres’ anteriormente deconstruido, al momento de pensar las políticas emancipatorias” (“A propósito de la edición de Vida Precaria, de Judith Butler).

Una de las grandes limitaciones de la aparente radicalidad butleriana es el horizonte político de una “democracia radical y pluralista”. Esta democracia, bajo la aparentemente libre elección de los representantes, disfraza la dominación (de una clase sobre otra) de aceptación. Este es uno de los debates más interesantes, abiertos ante el fracaso de los planteos de una ampliación de derechos y la inclusión de las agendas feministas a la agenda de las democracias capitalistas.







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