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¿Qué podemos esperar de Star Wars?

Con motivo del lanzamiento del segundo film de la tercera trilogía de Star Wars, las reacciones con respecto al film han sido diversas. De la apología de un gran film a la decepción de algunos fans.

Viernes 29 de diciembre de 2017 | Edición del día

Ariiculo originalmente publicado en revolutionpermanente.fr, traducción Celina Demarchi

Más allá de la crítica estética del film, que no haremos aquí, se pueden abordar las cosas de otra manera, preguntándose que es lo que podemos esperar de un film de la célebre saga.

¿Cómo abordar la reflexión sobre una obra artística? Si el estudio de la historia del arte a menudo privilegió el estudio de las formas artísticas ( por ejemplo en el cine, el estudio de los ritmos, los escenarios, de la puesta en escena) o del género ( ¿qué es lo que define un film Noir?) otros enfoques permiten abordar una obre de arte, en este caso, un film. Ver una película supone una cierta dualidad entre, por un lado, el film, destinado a permanecer fijo, durable ( aun si las versiones modificadas cuestionan esta idea) y por otro lado la experiencia del espectador, que es por definición efímera, plural, personal. Esta dualidad enfatiza el hecho de que frente a una misma obra, que siempre podremos criticar la forma, la recepción de ésta es por escencia algo personal, que cambiará según el espectador y su historia. En una sala de cine, no es sólo el film que se proyecta lo que cuenta: lo que el espectador espera es también importante. La relación entre la obra en sí y su recepción está muy influenciada por lo que los filósofos de la recepción llaman: “la teoría de la recepción”. Este concepto fue inventado por Robert Jauss en los años 1990, para colocar al lector en el centro de la historia literaria. Para él, la teoría de la recepción depende de tres factores: la experiencia del público, la forma y las temáticas que movilizan la obra y la oposición entre el lenguaje artístico y el lenguaje práctico.

En base a esta idea, mirar Star Wars, The Last Jedi, no es una experiencia en sí: cada espectador no espera lo mismo. Por un lado, el neófito que jamás vio el universo de Star Wars, por otro lado el que vio solamente los siete primeros films y por último el fan que conoce como la palma de su mano toda la saga: cada uno esperará diferentes cosas del último Star Wars, porque sus experiencias previas son diferentes. Hay que agregar que la cuestión no es solo el conocimiento de los films precedentes sino también la forma en que los mismos han sido recibidos: si de chico te traumatizó Jabba el Hutt, es probable que no esperes lo mismo de la película que estás a punto de ver.

Star Wars no es un film de Ciencia Ficción

Hay que preguntarse además sobre el género de Star Wars: ¿es ciencia ficción? ¿Es un film fantástico? El creador de Star Wars rechaza cada una de estas clasificaciones. Con razón. Sin entrar en una definición compleja de la ciencia ficción, una de las bases del género es que se pregunta sobre el futuro, sobre el porvenir: ya sea el tipo post-apocalipsis como Mad Max (1979) donde el futuro es una vuelta a la Edad de Piedra o la ópera- espacio como Star Trek , la cuestión de lo que sucederá con nuestro mundo es omnipresente. En Star Wars esa no es la pregunta: la aventura se desarrolla “hace mucho tiempo, en una lejana, muy lejana galaxia”• Desde muchos puntos de vista, Star Wars es la historia de un granjero huérfano que se cree que está destinado a salvar el mundo. Pero ¿hay más historias que se desarrollan en esta vida espacial? Star Wars no es una película de género a pesar de que toma prestado mucho de algunas grandes películas de género, es un género en sí misma. Es un género como el Western. Un género con sus propios códigos: la fuerza y los Jedis, las naves que hacen ruido en el espacio, la velocidad de la luz, etc. Decir esto, es también suponer una cosas: no se puede esperar que Star Wars sea un buen film de ciencia ficción en el sentido de que nunca perteneció a ese género, ir a ver el último film de la saga preguntándose cuál es la visión de futuro de Rian Jonson es un sin sentido. Es por esto que la experiencia de ver Star Wars depende prácticamente y únicamente de la experiencia que tenemos del universo de la Saga. Finalmente, lo que se espera de una saga que es un género en sí mismo está reducido, de manera particularmente poderosa, a un film que está compuesto de un poco de cada género.

Horizontes de expectativas y cultura de masas

Allí donde el concepto de la teoría de la recepción es a menudo motivado por las obras difundidas en mayor o menor medida en la literatura, Star Wars se coloca en otra categoría, en la de la cultura de masas.
En Francia, en una semana, el film vendió 2.068 millones de entradas, mientras que la recaudación mundial a dos semanas de su lanzamiento, se estima en 630 millones de euros. Estas cifras colosales muestran la difusión de Star Wars y no solamente a una escala de masas sino también planetaria.

Sabiendo que los costos de producción de los dos últimos films, aunque se mantienen en secreto, se estiman en 200 millones de dólares, el riesgo que implica no representa un riesgo artístico, ya que el director se posicionaría en ese terreno, sino un riesgo industrial. Por consiguiente, hay que ver que las lógica que guían cada riesgo están, en definitiva, calculados para permitirle a Disney, que ha adquirido la licencia de Lucasfilm por 4 mil millones de dólares, recuperar su inversión, equilibrando el balance entre la renovación de la historia y la estricta continuidad entre los episodios precedentes. Soñar una Star Wars que se libera de estas reglas es, por lo tanto, totalmente idealista.








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