Géneros y Sexualidades

FEMICIDIO

Que la impunidad no exista en Entre Ríos: justicia por Gisela López

El 22 de abril de 2016 la joven Gisela fue secuestrada y asesinada en la ciudad de Santa Elena.

Miércoles 22 de enero | 00:00

El 22 de abril de 2016, a las 22 hs. (aproximadamente) Gisela López sale de la Escuela Secundaria de Jóvenes y Adultos Nº 5 Padre Fidel Alberto Olivera y regresa caminando a su casa, ubicada en el barrio 120 Viviendas, cerca del acceso a la localidad.

Cuando camina por un sendero al costado de la avenida Perón (ruta de ingreso a la ciudad), en la zona conocida como El Bajo, algo descampada, es raptada y llevada por la fuerza al campo lindero. Desaparece y durante 18 días se extiende la búsqueda en Santa Elena y toda la provincia, con múltiples rastrillajes en la zona donde fue vista por última vez, con distintos medios, sin resultados. En el medio, surge el dato erróneo de que Gisela estuvo en Paraná y detienen durante 15 días a un hombre que era inocente.

El 10 de mayo, un chico que cruzaba a caballo el campo, encontró el cuerpo Según la autopsia, durante los 18 días que Gisela estuvo desaparecida, el cuerpo estuvo todo ese tiempo en el mismo lugar.

Por su parte, el fiscal Santiago Alfieri, a cargo de la investigación, detiene a cuatro personas. La hipótesis de la Fiscalía fue que Mario y Elvio Saucedo (padre e hijo de 54 y 29 años, ladrilleros) y Matías Vega (de 19 años), abusaron de la víctima en la vivienda de los Saucedo en la zona de ladrillerías en cercanías al lugar del hecho, la mataron y luego dejaron el cuerpo en el lugar. También imputan a Rocío Altamirano (novia de Vega, de 19 años) como encubridora, pero finalmente se desiste de esta acusación.

El juicio

En 2017 se realiza el juicio. Ningún testigo ni prueba objetiva incrimina en directamente a los imputados del femicidio. La Fiscalía (Santiago Alfieri y Carolina Castagno, hoy vocal de Tribunal de Juicio) valora varios indicios y pide la prisión perpetua. Formularon la acusación a partir de tres testigos que ubican a Mario Saucedo caminando detrás de Gisela aquella noche del 22 de abril en la zona conocida como El Bajo, por la avenida Presidente Perón. Y también en los testigos indirectos que refirieron diálogos mantenidos con los imputados o sus familiares en los que confesaron la autoría del homicidio.

La Fiscalía le apuntó a un policía en particular, Jorge “Carpincho” Riquelme, cuñado de Mario Saucedo, por haber desviado la investigación, para quien iniciaron una investigación por un delito de acción pública y falso testimonio. También, respecto de Saucedo, sumaron como prueba los antecedentes de violencia de género contra su pareja, y un hecho de similares características ocurrido dos años antes, en el que una chica casi fue víctima de un rapto, del cual sospechan que fue Saucedo.

El defensor Roberto Alsina afirmó que el testimonio de Gauna no puede fundamentar ninguna acusación ya que no solo varió sus dichos sino que confesó que la Policía le había prometido una casa si declaraba en la causa, y se quejó de no haber recibido tal contraprestación. Alsina pidió la absolución por falta de pruebas. Cuestionó “la desprolijidad con la que se manejó la investigación”, no solo por no haber encontrado el cuerpo (lo hizo un niño a caballo 18 días después) sino porque “los investigadores no les pedían información a los testigos, sino que se las daban para que la ratifiquen, la Policía les decía qué y cómo decir las cosas, les imponen una idea a la gente”.

Fudamentos

El Tribunal - integrado por Ricardo Bonazzola, José María Chemez y Cristina Van Denbrouke - consideró que no hubo ninguna prueba objetiva ni testimonial que derribara el estado de inocencia de los acusados y los absuelve. Fundamentalmente, remarcaron que el rastro genético hallado en el cuerpo de la víctima, pelos rubios, corresponderían al autor del femicidio, que debe ser buscado.

Los jueces concluyeron que ni Gisela fue asesinada en la casa de Saucedo ni fueron ellos los autores del crimen. “El tribunal de manera unánime y categórica concluye que todo el desarrollo del suceso se produjo en la zona de la desaparición de Gisela, descartando de plano toda posibilidad del traslado de la víctima a la casa de Sacuedo para someterla sexualmente, darle muerte y trasladarla nuevamente al lugar donde fue hallada. Porque tal hipótesis carece de asidero científico y resulta no solo inverosímil sino contrario a toda lógica”, dijo Bonazzola al adelantar el veredicto.
Por un lado, porque “el cuerpo de la víctima denota un ataque brutal, sorpresivo y apresurado, ya que el conjunto probatorio ilustra el carácter súbito y breve del suceso. Es fácil advertir que Gisela mantuvo la mochila puesta en su brazo y estaban desparramados parte de sus útiles escolares, la media y la otra bota”. Por otro, debido a los informes periciales que demuestran que “el lugar del hallazgo del cuerpo es la escena primaria del hecho”. Y además, la autopsia reveló que “el cadáver permaneció siempre apoyado sobre el lado izquierdo, como fue encontrado. De haber sido trasladado, debió estar recostado sobre su lado izquierdo al menos 18 o 24 horas, lo que resulta absurdo”.

“No se ha determinado que sean ellos los autores del hecho. Así, las escasas y débiles pruebas arrimadas al juicio, impiden destruir el estado constitucional de inocencia del que goza todo ciudadano sometido a proceso. Lamentamos profundamente que un hecho tan aberrante y desgraciado que truncó la vida de una joven en forma violenta y despreciable no sea posible llegar a su esclarecimiento y al castigo que su autor o autores merecen. Existe una prueba de ADN que arrojó un patrón genético masculino hallado en el cuerpo de Gisela que no pertenece a ninguno de los tres acusados, y que casi con seguridad llevaría al autor de este hecho”.

Superior Tribunal de Justicia

La Fiscalía presenta el recurso de Casación. En 2018 la causa llega a la Cámara de Casación Penal. Por mayoría, las juezas Marcela Davite y Marcela Badano cuestionan errores en la valoración de pruebas por el Tribunal de Juicio, y ordenan realizar un nuevo debate. El tercer integrante, Hugo Perotti, votó en disidencia, al sostener que aquel fallo no fue arbitrario y se fundamentó bien la absolución. En 2019 la causa llega a la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia. Por mayoría, los vocales Miguel Ángel Giorgio y Daniel Carubia cuestionan a la Cámara de Casación y sostienen que el fallo del Tribunal que dictó la absolución fue correcto. La vocal Claudia Mizawak consideró lo contrario y consideraba que se debía confirmar lo resuelto por Casación. Se anula la sentencia de Casación y se confirma el fallo del Tribunal de Juicio.

Desde mediados de 2016, tras la remisión de la causa a juicio, no se siguió investigando el hecho en busca de nuevas pruebas, sea contra los Saucedo o contra otros sospechosos. La familia de Gisela viene sufriendo no solo la pérdida por un terrible asesinato, sino la impunidad y las idas y vueltas que la causa tuvo en la Justicia.

NiUnaMenos

El gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, logró la reelección y seguirá al mando de la provincia durante cuatro años más. En su discurso destacó la amplitud del frente electoral que armó en la provincia con el Partido Justicialista.

En 2015, en el último año de mandato de Cristina Fernández, se estimaba que al menos una mujer moría víctima de femicidio cada 30 horas en el país. Hoy se estima que eso sucede cada 28. Esa realidad, que es sólo la manifestación última de una violencia que tiene distintas expresiones, como reconoce la propia ley de violencia contra las mujeres (2006), es parte de lo que ningún gobierno se ha propuesto transformar de manera estructural. Lo muestran el promedio de dos refugios por provincia que hay en la actualidad, mientras la crisis y el ajuste golpean a las que menos tienen para salir de la situación en que se encuentran.







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