Juventud

XXIX ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES – SALTA

Que en Salta se escuche la voz de las mujeres

Los días 11, 12 y 13 de octubre, la ciudad de Salta recibirá a miles de mujeres estudiantes, trabajadoras, jóvenes, que se preparan para participar del XXIX Encuentro Nacional de Mujeres. Durante el fin de semana largo, se realizarán importantes discusiones dentro de los más de 60 talleres con distintas temáticas. Este año miles nos encontraremos en semanas en las que los casos de violencia hacia las mujeres inundan los portales de todos los medios de comunicación. Todo Salta está conmovido por el reciente femicidio de una maestra rural. En la otra punta de esta cadena de violencia contra las mujeres, hace menos de una semana el oficialismo le garantizó al Vaticano la aprobación de una reforma del Código Civil a medida de la Iglesia Católica.

Cecilia Mancuso

Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso

Jennifer Wainberg

Estudiante de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM)

Martes 7 de octubre de 2014 | 10:03

Cecilia Mancuso , Consejera directiva de la facultad de Ciencias Sociales - UBA.
Jennifer Wainberg , Presidenta del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras - UBA.

Como todos los años desde 1986, el próximo fin de semana se realizará el Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad de Salta, que ya se prepara para recibir un nutrido contingente de mujeres de todo el país.

Pero este año no es igual al resto, aunque decirlo suene una obviedad. Nunca como en estas semanas los medios de comunicación pusieron en “agenda” decenas de casos de violencia hacia las mujeres. Hacen su tarea, y además muchos reproducen sentidos comunes, alentando más aún esa violencia. “La vida de Melina Romero, de 17 años, no tiene rumbo”, (diario Perfil). “Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria” (diario Clarín), fueron algunos de los aberrantes titulares que pretenden justificar los casos de femicidios poniendo a las mujeres como responsables de esa violencia que se multiplica.

Para todas ellas, la mayoría jóvenes, caen las mismas condenas: por ser mujeres, jóvenes, por divertirse. Porque aspirar a la libertad con rebeldía es garantía de que “se la buscó”. El problema es que salen a bailar, consumen alcohol, que usan polleras cortas, salen con pibes, tienen piercings. El colmo más reciente, es que emulan a ídolos que las pervierten, como afirma el vocero de la derecha más retrógrada Chiche Gelblung en una nota publicada en Diario Registrado. Se escandaliza con la visita de la provocadora Mileys Cyrus porque “impone una escuela para futuras Melinas”. Estos nefastos personajes son los mismos que reproducen en programas de televisión, radio o en los diarios una imagen sexista y cosificadora de las mujeres para después horrorizarse hipócritamente con la escalada de casos como el de Melina, Paola o Rocío.

El año que selló el pacto del Gobierno con el Vaticano

En este Encuentro, los talleres sobre mujer y aborto, anticoncepción, educación sexual y estrategias para la legalización del aborto, estarán atravesados por la reciente sanción de la reforma del Código Civil. Hacía exactamente un año, las organizaciones de mujeres manifestaban su rechazo a esta reforma, acordada directamente con la Iglesia Católica, por significar importantes retrocesos para los derechos de las mujeres. Cristina se reunió con el Papa semanas atrás y resolvieron la aprobación "express" de la nueva legislación, sin discusión ni dentro ni fuera del recinto, incluso para las voces parcialmente disidentes del kirchnerismo, que finalmente decidieron llamarse al silencio y votarlo. En este pacto con el vaticano hubo una juventud presente, la del kirchnerismo con La Cámpora a la cabeza que fue parte de la comitiva que se reunió con el Papa apenas unos días antes que se votara la reforma del Código Civil. Mientras siguen muriendo mujeres por la ilegalidad del aborto y aumentan los casos de femicidios, la juventud del oficialismo demostró que no es la “ampliación de derechos” (y menos los de las mujeres) lo que les preocupa, sino mostrarse como buenos candidatos en la interna del PJ y obedientes a los pedidos del vaticano y la derecha clerical que dicen enfrentar. Pero hay otra juventud presente: la que pelea por el derecho al aborto junto al a los diputados y senadores del Frente de Izquierda como Nicolás del Caño, Noelia Barbeito y Cecilia Soria.

Entre editorialistas oficialistas y opositores de los grandes medios no se escucha ni lee una denuncia al Estado, sus funcionarios, su policía y su justicia, que son partícipes y cómplices de la violencia contra las mujeres, las redes de trata y explotación sexual. Tampoco se escuchan críticas a una institución tan retrógrada como la Iglesia Católica.

El artículo 19 del nuevo Código, que reconoce una “persona humana desde la concepción”, es rechazado por la mayoría de las organizaciones de mujeres y es la muestra más cabal del pacto que quería la cúpula del Vaticano para clausurar cualquier posibilidad de avanzar sobre la legalización del aborto. El principal femicida es el Estado, porque son 3.600 las mujeres que mueren como consecuencia de los abortos clandestinos, sin embargo en los medios no vamos a encontrar sus nombres ni sus historias.

Afuera del recinto, en la vida real de las mujeres, 4 de cada 5 adolescentes desconoce la existencia de la Ley de Educación Sexual Integral sancionada en 2006. Según las estadísticas, cada 5 minutos nace en nuestro país un bebé de una joven menor de 19 años, convirtiendo a 100 mil adolescentes en madres por año. El 64,5% de las madres jóvenes que viven en el 30% de los hogares de menores ingresos no estudian ni trabajan y el 26,2% solo trabaja. Y se calcula que una de cada tres muertes en adolescentes se debe a las consecuencias de abortos clandestinos.

Sobran los motivos

Mientras de un lado se ponen de acuerdo kirchneristas y la oposición republicana para prohibir el derecho al aborto junto al vaticano, y crecen los casos de femicidios que tienen al estado como primer eslabón responsable de la violencia contra las mujeres, en lugares de trabajo y estudio se está desarrollando el odio de miles de estudiantes y trabajadoras que dicen basta de violencia contra las mujeres que empiezan a sentir en sus cuerpos y sus voces la necesidad de organizarse.

Ya con el escandaloso fallo del caso Marita Verón, movilizaciones espontáneas con gran indignación en distintos puntos del país expresaron el repudio a la justicia que sigue encubriendo y siendo cómplice de las redes de trata y prostitución. En septiembre del año pasado en la Universidad de Tucumán se desarrolló un importante movimiento de mujeres que se puso de pie contra la violencia de género y los reiterados casos de abusos a estudiantes, que desencadenó tomas en las facultades de Psicología, Naturales, Artes, Educación Física, que denunciaban a la complicidad policial. Hubo asambleas y movilizaciones masivas que recorrieron la ciudad, generando un amplio apoyo de otros sectores. En mayo de este año en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario un docente fue acusado por abusar sexualmente de una estudiante, y hubo una importante respuesta. Votaron en el consejo directivo, a instancias de la consejera estudiantil de Pan y Rosas y el PTS, una comisión para investigar y seguir el caso junto a organizaciones políticas, feministas, profesionales formadas en perspectiva de género y el centro de estudiantes, a la vez que lograron restringir el ingreso del acusado y garantizar a la joven estudiante la posibilidad de continuar con sus estudios. Son sólo algunos ejemplos que muestran el germen de la fuerza de miles de mujeres que en todo el país empiezan a buscar cómo organizarse para terminar con todo tipo de violencia contra las mujeres.

Este germen es el que tiene que canalizarse y potenciarse cada vez más en un gran movimiento de mujeres que pelee en las calles nuestros derechos y para terminar con todo tipo de opresión y explotación.

Este nuevo encuentro de mujeres en Salta puede ser sólo el comienzo de una gran organización de mujeres en todo el país que se ponga de pie por sus derechos, que se multiplique en los colegios, universidades, barrios, en los lugares de trabajo; confluyendo, como están haciendo los Centros de Estudiantes de Sociales, Filosofía y Psicología de la UBA, con las trabajadoras que ponen en pie comisiones de mujeres como en Lear y Donnelley para enfrentar despidos y cierres de fábricas, con las trabajadoras de FelFort que pelean por la reincorporación y efectivización de todos los trabajadores y trabajadoras.
La pelea por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, por los derechos de las mujeres trabajadoras y contra la violencia, y por cualquiera de nuestros derechos democráticos más elementales, hoy es una gran bandera que sostenemos en nuestras manos aquellas mujeres que nos organizamos y - lejos de las ilusiones que alguna vez generó este gobierno- se conquistará sólo con la fuerza de un gran movimiento de mujeres. Una vez más: los derechos no se mendigan, se conquistan.







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