Géneros y Sexualidades

INTERNACIONAL

Por qué las jóvenes no votan por Hillary Clinton

La preferida del Partido Demócrata no logra captar el voto de las jóvenes feministas que ven en ella a la candidata del establishment norteamericano, y la continuidad de la vieja casta política que no las representa.

Miércoles 30 de marzo de 2016 | Edición del día

A pesar del esfuerzo de Hillary Clinton por hacer un llamado feminista y conquistar el voto de las mujeres para imponerse como la candidata del Partido Demócrata en las primarias que se definirán en junio de este año, un amplio sector de jóvenes mujeres ha decidido darle la espalda, lo que ha generado un debate puertas adentro del feminismo de EEUU (el 84% de los jóvenes menores de 30 años han votado por Bernie Sanders).

Las millennials, como se llama a las jóvenes nacidas después de 1980 son parte de una generación sobrecalificada, con grandes problemas económicos y de empleo, desencantadas de los partidos tradicionales y su incapacidad de resolver los problemas de todos los días. Se autodenominan feministas, y luchadoras, y si bien les encantaría que una mujer las representara a ellas y sus derechos en la casa blanca opinan que hay prioridades que no se definen por el género de la persona que gobierne.

Son los ejes de campaña de Bernie Sanders los que opinan que representan sus demandas. Para estas jóvenes feministas combatir el racismo, cambiar las actuales leyes migratorias, acceder a una universidad gratuita, lograr un aumento de los salarios mínimos y conseguir una reforma de la justicia criminal son cuestiones que significarían cambios reales en la vida de miles de mujeres, y lo que las acerca a Sanders por sobre Hillary, a quien ven como una continuidad de la vieja casta política que nada tiene que ver con sus aspiraciones.

Las millennials, nacidas y criadas durante ambos mandatos de la administración de Bill Clinton la ven como una republicana disfrazada, que defiende a las corporaciones en detrimento de las clases medias y trabajadoras. Simplemente no confían en la candidata del establishment. "No importa que Hillary sea una mujer. Importa que no es nuestro tipo de mujer", escribió Molly Roberts, columnista de la revista estudiantil de Harvard, para explicar por qué las jóvenes no se alineaban detrás de la ex primera dama. La estudiante sostiene que el feminismo cambió, sobre todo en los campus de las universidades. "Puede que Clinton sea una mujer, pero también es blanca, rica, privilegiada y heterosexual", agrega. Por esta razón, Roberts dice que muchas votantes consideran que aunque Hillary pueda entender algunas de las preocupaciones de las mujeres, no entiende los problemas de aquellas que sufrieron la opresión como las pobres, las que no son blancas y las que son gays.

Las millenials no olvidan el largo historial político de Hillary, muy lejano a su discurso progresista. Aunque ahora se muestra como una defensora de los derechos de la comunidad LGTB, fue ella quien hizo un acalorado discurso en defensa de los valores tradicionales de la familia como resultado de la unión entre un hombre y una mujer, posición que rápidamente modifico cuando la demanda de matrimonio igualitario recibió apoyo de amplios sectores de EEUU, especialmente de la juventud.

Tampoco olvidan que fue durante el gobierno de Bill Clinton que apoyo leyes como DOMA, que declaraba que ningún estado estaba obligado a reconocer una relación entre personas del mismo sexo como válida, o la reforma de la ley del sistema criminal de 1994 que genero miles de arrestos y abusos policiales, masivos entre los jóvenes estudiantes y trabajadores negros y latinos.

Ex CEO de Walt Mart y defensora de la ley patriota son las posiciones en la que estuvo y las decisiones que apoyo y tomo la que la definen como la candidata del establishment estadounidense. Mientras ocupo el cargo de primera dama y luego ya directamente como senadora, Hillary apoyo el endurecimiento del bloqueo económico a Cuba, las sanciones a Irak que significaron la muerte de medio millón de niños, los bombardeos y la guerra en los Balcanes, y todas y cada una de las intervenciones militares en Irak y Afganistán. Ya como Secretaria de Estado de Obama estuvo al frente de la respuesta de EEUU a la primavera árabe con la intervención militar en Libia, incremento el envío de tropas a Afganistán y organizo la intervención militar en Siria, que desato la actual crisis migratoria y tiene como sector más vulnerable a cientos de mujeres y niños que intentan entrar a Europa con la esperanza de huir de la guerra.







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