Internacional

OPINIÓN PARTE I

Podemos, la izquierda independentista y la cuestión catalana

Los debates entre la izquierda catalana y Podemos se profundizan sobre la cuestión nacional de Cataluña. Esta misma, aunque se encuentre en un cierto impasse respecto a la movilización después del 9-N, sigue siendo un problema político crucial para el Régimen político del Estado español.

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Viernes 9 de enero de 2015 | Edición del día

Fotografía : Twitter

Después de la consulta del 9-N la cuestión catalana quedó en un cierto impasse desde el punto de vista de la movilización. Sin embargo, los líderes de los partidos independentistas, Artur Mas (CiU) y Oriol Junqueras (ERC) siguen debatiendo sobre la posibilidad de convocar a elecciones plebiscitarias en los próximos días, para que la población catalana se pronuncie sobre la independencia antes de las municipales de mayo.

A su vez, las fuerzas de la izquierda también se están preparando para unas eventuales elecciones entre actos y debates sobre la Independencia de Catalunya, mientras Podemos irrumpe en el escenario catalán con fuerza.

Son muchos los debates entre la izquierda independentista y la no independentista sobre cuáles deber ser las estrategias que puedan confluir hacia el derecho a la autodeterminación de Catalunya, con una política direccionada hacia la ruptura con el Régimen del 78’.

Respecto a la CUP y la izquierda independentista, este debate merece una delimitación con definiciones concretas sobre cuáles deberían ser los sujetos de cambio y el sistema de alianzas con el que poder romper con el Régimen del 78.

Sobre todo si verdaderamente pretende, de acuerdo a su discurso y programa, conformar una verdadera alternativa anticapitalista; cuestión que se contrapone en la práctica con su “mano extendida” con Artur Mas y CiU: representantes en Catalunya de la “casta” que gobierna a favor de la banca, vanguardia de los peores recortes y la corrupción, sede embargada caso Pujol mediante.

Mientras tanto, se preparan nuevas mediaciones que buscan una "regeneración democrática" que, como en el caso de Podemos, lejos están de plantearse una ruptura revolucionaria con el Régimen y la clase política capitalista. Y en la cuestión catalana es donde más se asemeja a la casta bipartidista que niega el derecho democrático a que las nacionalidades puedan ejercer por sí mismas el “derecho a decidir”; ya que, como veremos, supeditan lo supeditan a una decisión que debe ser debatida "entre todos".

Aunque Pablo Iglesias critique a la CUP, con razón, de quedar atrapada a la “casta de Mas y Ciu”, Podemos queda, ante la negación de este derecho democrático elemental, atrapado a la casta PP-PSOE.

La CUP y la izquierda independentista presenta una candidatura

La principal formación de la izquierda independentista, CUP (Candidatura de Unidad Popular) también viene preparándose para eventuales elecciones. Previamente, antes del 9-N, había llamado a través de un manifiesto, a una "Crida Constituent" que firmaron importantes personalidades como Lluis Llach, el periodista Antonio Baños, el historiador Josep Fontana o el cantautor Cesk Freixas.

Esta llamada cristalizó en un acto el pasado 20 de diciembre, en el que se presentó la "Candidatura Per la ruptura, con el régimen del 78, el capitalismo y el patriarcado; independencia hacia la República Catalana", conformada por la CUP, Els Verds-Alternativa Verda, organizaciones independentistas de izquierda como Endavant, MDT, Arran y también que se reivindican trotskystas como En Lluita, Lluita Internacionalista y Corriente Roja. Y otras organizaciones como l’Aurora, Comunistes de Catalunya y colectivos sociales como Col•lectiu Drassanes.

En el acto ha participado la formación Procés Constituent, —cuyos representantes son Arcadi Oliveres y Teresa Forcades—, pero en calidad de observador, ya que aún deben decidir su posición en su próxima asamblea general. Así lo han aclarado en una nota de prensa en la que se desmarcan de momento de la llamada de las CUP ya que dicen mantener un trabajo de diálogo también con Podem, ICV i EUiA.

Esta candidatura parece ayudar a que la CUP adopte un camino propio, después de su criticado frente con CiU, retomando el discurso "rupturista" con el que se había presentado en 2012. Sin embargo, aún no ha abandonado, tal como sigue anunciando públicamente, su famosa consigna con la que había asumido como diputado, “Mano tendida para la autodeterminación de este pueblo y el puño bien cerrado contra los recortes”, una consigna que se ha transformado en una estrategia llena contradicciones para la principal fuerza de la izquierda independentista.

Sobre todo porque "la mano tendida" acabó en una sumisión permanente a la hoja de ruta de Artur Mas, siendo el President un aliado fundamental para la “ruptura democrática” que plantea la CUP. Y, consecuentemente, las fuerzas organizadas de esta formación han quedado bastante vacías.

Podemos irrumpe en Barcelona entre debates y enfrentamientos con la CUP

Podemos finalmente irrumpe en Catalunya, algo necesario para una formación que pretende llegar a La Moncloa. Es en el Área Metropolitana de Barcelona donde se concentra la mitad de la población catalana. Y de Catalunya dependen nada menos que 47 de los 350 diputados del Congreso de los Diputados.

El 21 de diciembre esta formación realizó su primer acto en Catalunya, después de que Pablo Iglesias fuera elegido secretario general de todo el Estado. En el mismo se delimitó claramente de las corrientes independentistas catalanas comenzando con las declaraciones de Gemma Ubasart, secretaria de plurinacionalidad, cuando dijo que "Podemos, no somos ni unionistas ni independentistas, somos demócratas".

Aunque el programa de Podemos en Catalunya aún está "en construcción" sus primeras pinceladas muestran una oposición contundente a la estrategia independentista. Así lo ha anunciado el sábado 3 de enero el recientemente elegido secretario general de Podem Barcelona, Marc Bertomeu, de 23 años, quien ha ganado la elección interna como parte de las votaciones a las candidaturas de 770 municipios.

No obstante, precisamente, Podemos no es una formación atractiva para el arco independentista y probablemente sea un punto calculado por Pablo Iglesias, quien lo primero que dijo en su primer acto en Catalunya fue "Os prometo una cosa. A mí no me veréis darme un abrazo ni con Rajoy ni con Mas", haciendo referencia al abrazo de David Fernández, diputado de la CUP (Candidatura de Unidad Popular), con Artur Mas después del 9-N. Esto, en respuesta a una carta abierta de las CUP en la que interpelaban a Pablo Iglesias a pronunciarse por un referéndum por la independencia "sin ambigüedades".

Es decir, criticar al principal líder independentista de izquierda de Catalunya no es buen comienzo para entablar algún tipo de diálogo no sólo con este sector, sino también con el millón y medio que se movilizó en la Díada del 11-S o en la jornada del 9-N.

Sin embargo, Pablo Iglesias jugó con las contradicciones que la izquierda catalana tiene al ser parte del bloque soberanista nada "rupturista" de la mano de CiU. Esta es la gran contradicción que tiene la izquierda independentista, incluso para los votos de quienes, no siendo independentistas, apostaban por el independentismo como catalizador del descontento social y político.

En el mismo sentido, el nuevo dirigente catalán de Podemos, Marc Bertomeu, apoyó las críticas de Pablo Iglesias al tan polémico abrazo, cuando dijo, "No tengo nada en contra de David Fernàndez, pero creo que fue una muestra de que no se puede firmar un cheque en blanco a CiU para una única hoja de ruta independentista".

Pero paradójicamente, jugar en estas contradicciones no es fácil para una formación que en la cuestión nacional catalana no se diferencia de las estrategias de una pata importante de la casta como es el PSOE. Y por tanto, en donde su discurso se muestra menos "rupturista", como parte de su acelerado giro a la moderación a medida que se acerca al poder. Lo cierto es que nunca se pronunció claramente por el derecho a la autodeterminación de Catalunya, supeditando este derecho a un "proceso constituyente" español que "decida todo entre todos" y entre otras cosas, la "cuestión territorial", pero no como una prioridad. Y más bien reivindicó "las cosas muy buenas" que dejó la Constitución del 78’ al respecto. Esto es un problema para la implantación de Podemos en Catalunya; así como lo fue para el PSC históricamente.

Podemos y sus semejanzas con el PSOE en la cuestión catalana

El "no somos de derecha" acercó a Podemos a la estrategia del PSOE, como pudimos ver en las declaraciones de Juan Carlos Monedero, uno de los principales portavoces de Podemos, días antes de la consulta del 9N en el diario Público, ante la pregunta de si votaría a favor de que Catalunya tenga su propio Estado, respondió, "Yo creo que hay que construir una España federal, que ha de estar constituida por Estados". "Yo creo que Podemos es la expresión más sincera y creíble de una España federal".

Planteada así, sin fundamentos ni fórmulas concretas, ni cuáles son los sujetos políticos motores de la misma, no se diferencia en nada de los socialistas. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, también habla de una España federal como la "Unidad contra la independencia" e "inmovilismo contra ninguna reforma respecto a la autonomía de Catalunya". Los socialistas proponen una “reforma de la constitución por una España Federal” y una “tercera vía” entre Cataluña y el Gobierno central. Lo que no se diferencia mucho de un eventual gobierno de Podemos que “tienda puentes” a Catalunya.

Como veremos, Podemos aterrizó en Catalunya mostrando desde el principio que la cuestión del derecho a decidir de los catalanes o el derecho a la autodeterminación está totalmente ausente en su estrategia. Lo cual es un problema a la hora de proyectarse electoralmente con la misma fuerza que tiene a nivel estatal.

No ser "ni de derechas, ni de izquierda" no es una lógica que pueda calar hondo en una Catalunya donde el juego entre partidos se dirime, sobre todo, en la opción o no por el derecho a decidir de la población catalana.

Y en esta polarización los partidos de "la casta" están divididos. Podemos tiene que lidiar entre los partidos independentistas ERC, CiU y la CUP, por un lado. Por el otro lado, el electorado no independentista o con identidad mixta, según las encuestas, que opta por Ciutadans, PP, PSC.

Es así que Pablo Iglesias golpea en la gran contradicción que tiene la CUP y la izquierda independentista, que se encuentra en un callejón sin salida si continúa en un frente patriótico aliado al partido más fuerte de la “casta catalana”.

A su vez, Podemos, tras sus grandes ambigüedades respecto al democrático a la autodeterminación, queda atrapado a la casta PP-PSOE. Sin embargo, como veremos, es el espacio de los socialistas catalanes, el PSC, sobre el que pretende asentarse Podemos. No es casual que en su primer acto como secretario general, Pablo Iglesias se haya dirigido hacia el sector que fue históricamente su base, el “cinturó rojo” catalán; ya bastante desencantado con los socialistas.

Todas estas contradicciones se están transformando en estos días, en grandes debates entre los líderes de Podemos y de la CUP, lo cuales seguiremos profundizando en próximos artículos.







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