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#MacriConFantino: entrevista editada y promesas de más ajuste y represión

En una entrevista que por un momento se notó editada y en donde, como era esperable, no existieron la profundidad ni la repregunta, Macri reiteró sus usuales frases motivacionales y promesas.

Sábado 23 de diciembre de 2017 | Edición del día

“Vamos bien, estamos en el camino correcto”, empezó el presidente luego de ser presentado por el conductor de Animales Sueltos. Acto seguido, se refirió como en un deja vú a la herencia dejada por el kirchnerismo haciendo un particular balance: “cuando asumí, yo no hice un diagnóstico muy profundo del desastre que habíamos recibido”. Sin embargo, y a cuatro días de las movilizaciones -ferozmente reprimidas- y los cacerolazos contra la votación del saqueo a los jubilados, en el país que pinta Macri, las cosas marchan tan bien que “el mundo nos felicita porque no pueden creer lo que hemos cambiado en solo dos años”.

Si la película ya parecía de fantasía, llegaron a completar el cuadro las promesas, repetidas hasta el hartazgo, como la de la “pobreza cero” (“espero que me midan por si pude reducir la pobreza”) y la de las inversiones, que, según el presidente “están viniendo”, aunque no pudo dar detalles precisos de ninguna. Mientras más pasa el tiempo, da la impresión que estas promesas se ven venir el mismo destino que aquella promesa de Cambiemos durante la campaña electoral: “no vamos a tocar la plata de los jubilados”.

Fantino, teniendo que dar cuenta de alguna manera de la diferencia entre las palabras del Presidente y la situación política del país, le preguntó si la investidura presidencial genera una “desconexión con la realidad”. A lo que por supuesto Macri contestó que no y no se habló más del tema.

El conductor, finalmente, hizo la pregunta con la que cualquier entrevista al presidente debería haber comenzado en la situación actual: la votación de la reforma previsional y el impacto en los números de aprobación hacia Macri, que cayó 12% en la última semana. “Hay mucho abuelo ofendido”, dijo Fantino, a lo que Macri contestó mintiendo: reiteró que lo votado en el Congreso no implica “sacarle plata a los jubilados”. Prometió que los jubilados “van a cobrar más”, cuando la ley implica una transferencia de 100 mil millones de la caja jubilatoria, para poder perdonarle 200 mil millones a los empresarios en conceptos de impuestos. Desentendido de todo esto, el Presidente insistió que eso de que los jubilados pierden “es todo mentira” y además afirmó que sus ejes “son los abuelos y la niñez”.

“¿Hay sueños de helicóptero en la oposición?”, lanzó Fantino. “Y salgamos de la izquierda trotskista y violenta", agregó, sumándose a la persecución que el gobierno lanzó contra la izquierda, por denunciar y movilizarse contra el saqueo a los jubilados.

“Nosotros vamos a terminar nuestro gobierno como corresponde”, afirmó Macri.

En materia económica, la única medida que anunció es el aumento de las tarifas en Capital Federal y, para ponerle un nombre simpático, el presidente llamó a esta nueva medida de ajuste contra el pueblo trabajador una política de “igualar tarifas”, haciendo referencia a que en el interior se paga más, particularmente en transporte.

Quizá lo más interesante de la entrevista sucedió cuando Fantino preguntó acerca de los gobernadores y si lo habían traicionado al Presidente a la hora de garantizar la votación del saqueo a los jubilados. “Hubo gobernadores que cumplieron su compromiso y otros que no”, comenzó a hablar Macri y, por un momento, se notó un corte, una edición, y se cambió rápidamente de tema.

La parte delirante de la entrevista consistió en un lamento de Macri sobre “la libertad que resignó para poder ser presidente”. El hombre que más vacaciones se toma en todo el país indicó “no sentirse libre”, porque tiene “muchas responsabilidades”.

El discurso contra las mafias y la corrupción fue medido y, en cambio, se distanció de los pedidos de prisión preventiva del Juez Bonadio. “Pienso que el tema de las prisiones preventivas es una herramienta delicada, tiene que estar muy bien evaluada”, confesó.

Sobre los cacerolazos, que convocaron a miles de personas en las principales ciudades del país (incluso algunas que le dieron el triunfo a Cambiemos en las pasadas elecciones) el Presidente dijo que “todos los argentinos se pueden expresar libremente, por eso si algunos necesitaron salir a manifestar, esta todo bien”. Sin embargo, a los saqueos no los consideró una expresión de la grave situación económica y social que sufren muchos en el país y, en cambio, indicó que no están justificados: “nunca hay razones”, dijo (se ve que al Presidente solo le gustan los saqueos votados en el parlamento).

Como era de esperarse, volvió a justificar la represión y los dos violentos operativos de la Gendarmería y la Policía de la Ciudad para evitar que se desarrollaran libremente las movilizaciones contra la reforma jubilatoria. Aunque fue menos brutal que en sus declaraciones de la mañana, donde exigió medidas más duras para criminalizar la protesta, en esta ocasión sugirió que habría que imputar a los manifestantes detenidos por “intento de asesinato”. También defendió a Patricia Bullrich y ratificó que su política continuaría por el mismo rumbo. Es decir, el ajuste y la represión.







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