"MARXISTAS EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL"

Guillermo Iturbide: "Son textos de combate político, escritos al calor de los acontecimientos"

Martes 7 de octubre de 2014 | 11:13

¿Qué podés decirnos de este libro?

En primer lugar, una aclaración. Los marxistas que recopilamos en este libro no son autores que analizaron los hechos desde una perspectiva de análisis de la historia a posteriori de los hechos. No. Ellos mismos fueron parte de esa historia. Son textos de combate político, escritos al calor de los acontecimientos, en condiciones terribles. Con censura, persecuciones, cárcel, riesgo de vida.

Por ejemplo, el texto que es el corazón del libro, el folleto “La guerra y la Internacional”, lo escribió Trotsky al comienzo de la guerra, en malas condiciones, como él mismo dice. Estaba huyendo, junto con su familia, de Austria, donde había estado exiliado del zarismo varios años, porque ese país entra en guerra con Rusia, y a él como ciudadanos ruso (¡sí, a él que se había escapado de Siberia y era perseguido por el Zar!) le dicen que si no abandona Austria en 24 hs lo van a meter preso como un agente enemigo.

Entonces en Suiza, donde había escapado, escribe el folleto y dice “Ponemos manos a la obra entre el rugido de los cañones, la destrucción de las catedrales y el alarido patriótico de los chacales capitalistas. Mantendremos claras nuestras ideas en medio de esta infernal música de muerte. Nos sentimos la única fuerza creadora del futuro.”.

En ese momento, el “nosotros” del que habla Trotsky, se refiere también a los otros autores que compilamos en este libro: Lenin, Rosa Luxemburg, Karl Liebknecht y Franz Mehring. Todos ellos eran parte de una minoría muy pequeña de revolucionarios, remando totalmente en contra de la corriente, arriesgando todo.

Lo increíble del libro, como pasa con los marxistas revolucionarios en general, es la manera en que combinan un análisis teórico muy superior a cualquier otra corriente política o científica, que resiste el paso del tiempo y sin embargo están totalmente involucrados en la lucha y en los acontecimientos.

La mayoría del material de este libro es inédito en castellano, y de otros materiales publicados anteriormente, como el folleto que recién mencioné de Trotsky, hicimos una nueva traducción comparando versiones en cuatro idiomas

¿Qué implicancias tuvo la guerra para el desarrollo del marxismo?

El marxismo fue otro a partir de la guerra. El marxismo “nace” como corriente política, podríamos decir que en 1847, con el Manifiesto Comunista. Entre esa fecha y el comienzo de la guerra habían pasado dos generaciones de marxistas. La primera es la de Marx y Engels, que vivieron las revoluciones de 1848, luego la Comuna de París de 1871, y que sentaron las bases del comunismo.

La segunda generación es la que se desarrolló posteriormente, con la fundación de la Segunda Internacional y el desarrollo orgánico y relativamente pacífico del capitalismo y del movimiento obrero, entre fines del siglo XIX y las primeras dos décadas del siglo XX. Ese marxismo estaba en gran medida atravesado por la influencia del positivismo y la ideología del cambio gradual. Sin embargo, ya Engels había pronosticado, basándose en un análisis científico, la inevitabilidad de una guerra mundial.

Por eso, una minoría de revolucionarios, a pesar de la ideología “gradualista” que predominaba entre los socialistas, trataban de preparar a sus organizaciones para cuando ese evento ocurriera. El estallido de la guerra en 1914 encuentra a los socialistas “reformistas” apoyando a sus propias burguesías y sus intereses, y a los revolucionarios enfrentando a ambos y preparándose para la revolución, que Engels también había pronosticado que ocurriría como resultado de esa guerra.

Podríamos decir que nace así una tercera generación de marxistas, que estudia el nuevo fenómeno del imperialismo y piensa la revolución como una tarea práctica, actual, no como algo para un futuro indeterminado.

Este marxismo, que es el de los autores de este libro, se enriquece, incluso incorporando lo más avanzado que ha dado el propio pensamiento burgués, como por ejemplo, como hace Lenin con el arte de la estrategia de Clausewitz, el militar prusiano del siglo XIX que escribió “De la guerra” y estudió el fenómeno de la intersección de la guerra y la política en la era moderna.

Este marxismo es todo lo contrario a la visión que dan de él muchos académicos actuales como algo dogmático o rígido. Es una guía para la acción, pero incluso como teoría supera ampliamente las teorías de muchos autodenominados “marxistas no dogmáticos” que se pusieron de moda en la teoría social de los últimos 30 años.

¿Cuál es el objetivo de la publicación de los libros del IPS-CEIP?

El CEIP León Trotsky es un centro de estudios, investigaciones y publicaciones que fundamos hace 14 años, y tiene reconocimiento nacional e internacional por su archivo histórico, su hemeroteca y biblioteca sobre el movimiento obrero y revolucionario mundial, y por la calidad de sus publicaciones.

Desde 2005 también se sumó el Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx, que se dedica también a la investigación, la publicación y la formación marxista. La sede de ambos se encuentra en Riobamba 144 en Capital Federal. Los impulsa el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), pero totalmente abierto a la colaboración con otras organizaciones o personas independientes.

Actualmente, el PTS es reconocido como una organización insertada en los sectores combativos del movimiento obrero, que interviene en la lucha de clases contra la fuerza combinada de los empresarios, el Estado y la burocracia sindical, como se ha podido ver por ejemplo en este año en luchas durísimas como las de los obreros de Lear y Donnelley.

También, con nuestra participación en el Frente de Izquierda (FIT), el PTS tiene parlamentarios como Christian Castillo, docente de esta facultad y legislador provincial, o Nicolás del Caño, diputado nacional que son una anomalía total para lo que es la actividad parlamentaria, porque son diputados de los trabajadores que están cotidianamente poniendo el cuerpo incluso en duras represiones y utilizando sus bancas y los recursos económicos para ser favorecer la lucha de los trabajadores que se da en las calles.

Pero toda nuestra intervención en las luchas está ligada a nuestra perspectiva, que es la lucha por el comunismo. Para esto hace falta formar una nueva camada de dirigentes obreros, estudiantiles y juveniles formados en las ideas del marxismo.

Hacia allí va el enorme esfuerzo que invertimos en impulsar el CEIP y el IPS y en la elaboración y la publicación de libros y hasta materiales audiovisuales y la difusión de ideas.








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