Economía

PANORAMA

Fin de año a todo ritmo: estampida del dólar y contradicciones económicas

Causas coyunturales y estructurales de la suba de la divisa. Atraso cambiario. Las presiones sobre Federico Sturzenegger.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 27 de diciembre de 2017 | Edición del día

Pasados los diez días que conmovieron a Cambiemos con la crisis política desatada a partir del debate en el Congreso y en las calles de la reforma previsional que implicó un robo de $ 100 mil millones a los jubilados, el 2017 se niega a culminar en paz y armonía.

Este martes el dólar minorista subió 28 centavos y cerró con una cotización récord de $ 18,61. El dólar es la fibra más sensible de la economía doméstica. Las causas coyunturales del incremento de su precio son la demanda estacional por el período vacacional y el traspaso de parte de las colocaciones especulativas que estaban en Lebac hacia el dólar.

A lo cual, habría que sumar factores externos, tales como el fortalecimiento relativo del dólar debido al incremento de la tasa de interés que fija la FED de Estados Unidos en simultáneo a la aprobación de la reforma tributaria impulsada por Donald Trump que, como en Argentina, otorga reducciones en las alícuotas de impuestos que pagan las ganancias de las corporaciones imperialistas.

Las consecuencias últimas de este combo de medidas yanquis se verán en el tiempo, pero son malas noticias para el plan de endeudamiento sin límites del oficialismo.

Hasta aquí las causas inmediatas. Pero hay que adentrarse en las profundidades del esquema económico de Cambiemos para tener un cuadro completo.

Tarifazos e inflación

Entre diciembre y febrero el Gobierno está aplicando una nueva tanda de tarifazos en electricidad y gas. Ayer también se supo, lo que ya todos sabían, que los pasajes de los colectivos comenzarán, probablemente en febrero, una suba progresiva hasta fin de 2018.

Las consultoras económicas anticipan un salto inflacionario para el último mes del año por efecto de los tarifazos. Y, tal vez, por el consumo de las fiestas.

El Banco Central venía usando el ancla cambiaria (es decir, contener el alza del dólar) para evitar que los precios internos suban, como ocurre típicamente en este país con las mini o mega devaluaciones.

El costo de mantener el dólar a raya es la emisión descontrolada de Lebac que la autoridad monetaria utiliza para sacar pesos de circulación. Una bomba que desactiva otra bomba.

Las últimas semanas fueron prolíferas en trascendidos sobre internas en el gabinete: el punto en discusión es el nivel de la tasa de interés de las Lebac que paga Federico Sturzenegger, que para muchos funcionarios interfiere (es recesiva) en la actividad económica en tanto estimula la especulación. Y crea un déficit cuasi fiscal del Banco Central de dimensiones explosivas.

La semana pasada Sturzenegger comenzó, quizás, un viraje hacia un nivel más alto del dólar cuando bajó levemente las tasas de largo plazo de Lebac. El camino es peligroso: tarifazos y corrimiento del dólar en paralelo es una combinación letal para la evolución inflacionaria.

El destino de la política monetaria y de Sturzenegger al frente del Banco Central son fuente de incertidumbre en los “mercados”. Mientras tanto, muchos analistas se preguntan quién coordina las medidas entre los distintos organismos económicos. Nadie tiene una respuesta afirmativa.

Atraso cambiario

En lo que va del año, incluida esta última estampida, el dólar subió 15 %. Frente a una inflación que cerrará en alrededor de 25 % anual, no son pocas las voces del establishment económico que enuncian con preocupación el problema del atraso cambiario: esto significa que los productos argentinos se encarecen para el resto del mundo.

En la economía capitalista los problemas no son aislados: el atraso del dólar tiene como consecuencia un agujero externo de dimensiones históricas. “Analistas cambian el foco de la crisis y ya miran más al déficit de cuenta corriente que al fiscal”, reza el título de un artículo de El Cronista.

La apertura económica más el atraso cambiario condujeron a que el ingreso de productos importados supere ampliamente a las exportaciones: el año cerrará con un rojo del comercio de bienes que superará los U$S 8.000 millones. Por el turismo se irán otros U$S 10.000 millones.

Te puede interesar: El rojo en comercio exterior ya suma U$S 7.656 millones en el año

En otra nota, en este caso de Página 12, el economista Germán Herrera Bartis advierte que las últimas cuatro grandes crisis económicas (de deuda en 1982, del Plan Austral en 1989, la del Tequila en 1995 y la del fin de la Convertibilidad en 2001) fueron antecedidas por importante rojos externos.

Hay otros factores comunes con esos acontecimientos traumáticos: la fuga de capitales tiene una velocidad vertiginosa desde que Mauricio Macri asumió como presidente. Y podría acentuarse si caen los rendimientos de Lebac y por el efecto de lo que ocurre en Estados Unidos.

Capitales

Las reformas previsional y tributaria benefician al capital en general en detrimento de las mayorías laboriosas del país, de la clase obrera. Pero el dólar en muchas ocasiones de la historia económica de estas pampas concentra las tensiones entre fracciones del capital.

La apreciación cambiaria, es decir cuando deviene cierto atraso cambiario, facilita dentro de los límites estrechos que impone una economía semi colonial como la argentina, el pago de la deuda externa.

En las condiciones actuales, aceita el plan de endeudamiento, que es el pilar central del esquema económico macrista. Por el contrario, la devaluación busca dar aire a las ganancias del empresariado exportador y el que abastece el mercado interno en competencia con las importaciones.

No obstante, unos y otros (tanto los que se podrían inclinar por la apreciación o los que se benefician de la devaluación) saben nadar en las aguas turbulentas de las crisis económicas para volcar sus costos sobre los trabajadores.

Todavía no se expresan de manera abierta divisiones en la cima del gran capital que actúa en el país.

Por el momento, todos siguen dando su cuota de confianza a Mauricio Macri para que intente cambiar la relación de fuerzas asestando un golpe mayor a las condiciones de vida. Para esa tarea, el presidente licuó una parte importante del capital político en la batalla por la movilidad jubilatoria.

Los movimientos del dólar pueden estar anticipando nuevos cimbronazos.








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