Internacional

REBELIÓN EN CHILE

Dos meses de lucha, el cinismo de Piñera y las perspectivas de la izquierda revolucionaria

Aunque su brutal represión y su engaño con la trampa “constituyente” han apaciguado las calles, en lo inmediato no hay derrota sino que hay una nueva experiencia donde “Chile Despertó”. Ya nada será lo mismo, con millones de personas que se han movilizado y que despertaron, con la juventud al frente, y una “crisis de los de arriba” como se expresa en la ruptura en Chile Vamos entre la UDI y sus socios, que puede abrir nuevos procesos de movilización.

Lunes 23 de diciembre de 2019 | 12:30

Dos meses pasaron ya desde el inicio la rebelión en Chile que comenzó con los saltos de los molinetes del subterráneo y se extendió como reguero de pólvora hasta llegar a su punto más alto el 12 de noviembre, con el paro general más importante en cuatro décadas, desde la dictadura.

El Gobierno y la oposición intentaron de todo para terminar con esta lucha que sacó a la luz al verdadero Chile, el que está detrás de las estadísticas digitadas, el Chile donde se muere en las listas de espera de los hospitales, donde la educación es un privilegio, el empleo es precario, el subcontrato se impone y las jornadas de trabajo son interminables.

Primero fue la represión a la juventud, el estado de excepción y el toque de queda, con Piñera diciendo por cadena nacional que "estamos en guerra". También terminaron las clases en liceos y universidades para que no se organice la juventud. Nada de eso alcanzó para frenar en las primeras semanas el ascenso del movimiento hasta que el 12 de noviembre el gobierno vio el vacío bajo sus pies, cuando el país se paralizó y los trabajadores pusieron su impronta, unidos a la juventud y los pobladores. Chile había despertado el 18 de octubre y tembló el 12 de noviembre.

A partir de allí hicieron de todo para desarmar el movimiento. El odio generado por 30 años de maltrato y discriminación por humillaciones y superexplotación no va se va a solucionar con las medidas que tomaron, ni por el terror que costó al menos 25 muertos, 2 mil detenidos en prisión preventiva, cerca de 350 personas con daños oculares, violencia sexual y tortura. Esta misma brutal represión es la que resultó en un intento de homicidio sobre un joven manifestante este viernes en Plaza Dignidad por parte de la policía, completamente impune y con la responsabilidad directa del intendente Guevara que ha aplicado una política de “tolerancia 0” de forma criminal. ¡Debe irse ahora! Aunque intenta “recuperar” Plaza Dignidad sin manifestaciones, por ahora no le ha resultado. Debemos impulsar con fuerza esta lucha contra la represión y la impunidad, por el juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la represión, por el derecho a manifestación y la libertad a los presos. Campaña que hemos llevado adelante también enfrentando la persecución a nuestro compañero Dauno Totoro, perseguido por el gobierno asesino por decir lo quede millones expresamos en las calles: Fuera Piñera.

Aunque su brutal represión y su engaño con la trampa “constituyente” han apaciguado las calles en lo inmediato no hay derrota, sino que hay una nueva experiencia donde “Chile Despertó” y ya nada será lo mismo, con millones de personas que se han movilizado y que despertaron, con la juventud al frente, y una “crisis de los de arriba” como se expresa en la ruptura en Chile Vamos entre la UDI y sus socios, que puede abrir nuevos procesos de movilización. El proceso en Chile es parte diversas luchas que recorren el mundo en este momento como muestra Francia con la clase trabajadora al centro y la rebelión en Ecuador, Colombia, Hong Kong, y muchos más, donde la juventud está al frente. Desde el PTR y la red internacional La Izquierda Diario, que hemos estado en la primera línea de estos más de dos meses de lucha codo a codo con millones contra Piñera, hacemos un balance que nos permita triunfar.

¿Por qué no cayó Piñera?

El rol de la burocracia sindical sin duda es el más pérfido. Luego del paro del 12N, no le dieron continuidad con un plan de lucha, ni asambleas ni comités de huelga, e hizo la mejor desorganización de un paro que se haya visto hacia el 26N, convocando primero para el 21 mediante rumores, luego llamando a un paro de tres días, luego de dos y finalmente de uno. Una desorientación consciente para que la dinámica del 12 no vaya en ascenso sino para desandar ese camino. El bloque sindical de la Mesa de Unidad Social llegó a ser parte de una reunión con el gobierno para discutir una agenda social que no se debatió y terminando en un acampe fuera del ex Congreso, que no le hace ni cosquillas a Piñera.

No tenemos dudas de que si la clase trabajadora seguía y profundizaba el camino del 12 de noviembre, hoy Piñera no estaría allí sentado. Una lucha ascendente que culminara en una Huelga General lo hubiera cambiado todo. Porque ahí se para la propia administración del Estado, las fábricas, las minas, los puertos, todo lo que hace que los verdaderos dueños del país sigan acumulando millones gracias a la explotación. Esta perspectiva es a la que escaparon los dirigentes del Partido Comunista que dirigen la CUT

El temor profundo de la burguesía a la perspectiva que se podía abrir con ese camino, los hizo combina una política de engaño con una profundización de la represión hacia los sectores más combativos que incluye una agenda legislativa anti-protestas.

Ahí apareció la “cocina” parlamentaria para votar una hoja de ruta para un “proceso constituyente” lleno de trampas, donde cada artículo necesita de los dos tercios para ser aprobado, es decir, una convención constituyente donde la derecha si obtiene un tercio de los votos (y el sistema electoral que privilegia a los partidos del régimen, está armado para esto), tendrá poder de veto. El Frente Amplio jugó su papel siendo un ingrediente de esta cocina que dio un plato de comida en mal estado, para que el pueblo con hambre de dignidad, lo coma. Plebiscito en abril para entretener mientras tanto y dar la idea de que "hemos escuchado y queremos escucharlos" cuando todo ya estará arreglado.

Leyes represivas votadas hasta por el FA, como la "anti-protesta", con la repudiable abstención de la mayoría parlamentaria del PC que cínicamente critica al FA por ser parte de una cocina y de la votación de leyes que no podrían ni pensarse sin su inestimable colaboración. Campañas feroces en los medios contra los saqueadores, pese a que se descubrieron casos donde personaje de la derecha los organizaban. Luego de llevar al hambre a un sector de la población, con una burocracia sindical que dejó sin respuesta alguna a quienes perdieron sus trabajos con un Estado que no les garantiza nada, los saqueadores pasaron a ser los culpables de todo, incluso de la crisis económica que generaron los capitalistas y de la pérdida de 100.000 puestos de trabajo.

“El saqueo es violencia, la violencia está en las calles y en las barricadas, en las marchas hay barricadas, todo esto influye en la economía, entonces ‘lógicamente’ prohibamos las marchas y volveremos a la senda de la paz y el crecimiento”. Así piensan los empresarios y sus políticos. Meter en la misma bolsa los saqueos, tanto los provocados por el hambre como los organizados por narcos y la misma derecha para criminalizar, junto a las marchas y todo tipo de resistencia, fue la línea lanzada desde los grandes medios. Un sector de la clase media compró este discurso, aunque pese a todo este arsenal mediático más del 60% de la población apoya las movilizaciones de la juventud y a la valiente primera línea.

Junto a ello, el engaño se puso en marcha, dando lugar a una consulta popular en muchas Comunas, no vinculantes, con preguntas parciales e imprecisas pero donde llegaron a participar dos millones de personas. En algunos lugares como Valparaíso votaron más personas que en la elección para Alcalde. Los mayores de 14 podían votar y la TV mostraba a alguno de ellos para dar cuenta del avance de la democracia porque ahora sí, quienes podían caer presos y ser torturado, podían ser parte de una elección donde nada iba a resolverse.

En esta línea el Presidente usó como medio de comunicación al New York Times. Valiéndose de un discurso más amigable, haciendo alarde de las “medidas sociales" y hablando de la “segunda transición”. Una nota que debería tener el Nobel de cinismo, y nos cuenta que el ·"estallido social" fue algo bueno, para que los políticos se dieran cuenta de que había que hacer un Chile más justo. No se habían dado cuenta antes. Entonces dio cuenta y nos informa de las medidas sociales. Se propone un aumento ingreso mínimo a $300.000, aumento en las pensiones más bajas, rebaja en remedios, peajes etc. Son parches para dejar lo esencial de las herencias de la dictadura, de la estructura del país neoliberal en pie. Para dar imagen de gente imparcial el Congreso sacrificó a Chadwick, debilitando al gobierno pero tratando de mostrar que acá no hay tantos privilegios.

En las poblaciones de algunos sitios como Antofagasta ya el 26 el gobierno usó la táctica de provocar represión y enfrentamientos hasta la madrugada. De esa forma evitaron que los pobladores volvieran a cortar las rutas de acceso a las minas como el 12 de noviembre, donde gracias a las barricadas, los mineros no llegaron a sus trabajos, bajaron de las micros y marcharon en común hacia el centro confluyendo en un acto de más de 20 mil personas. Esa táctica de provocar de forma permanente batallas en las poblaciones para separarlos de las marchas juveniles mientras la burocracia se encargaba de paralizar a la clase trabajadora, dura hasta el día de hoy.

Cambiar algo para que nada de la herencia de la dictadura cambie realmente. Terror y amenazas por un lado, "participación ciudadana" y parches sociales por el otro, y aquí no pasó nada. Incluso si hace falta, el gobierno está dispuesto a llevar a prisión a algún Carabinero que se haya “extralimitado”, como le llaman a la brutal represión. Castigo para los dos lados, aunque disparejo. 26 muertos de un lado, algún carabinero tendrá un "juicio justo".

Sin embargo, la acción de las direcciones sindicales y esta combinación de políticas ha logrado de momento apaciguar la movilización, hacer retroceder los elementos que podrían abrir una situación de características más revolucionarias.

El rol de las direcciones sindicales

Esto no es obra solo del gobierno y los partidos tradicionales del régimen. Las direcciones sindicales, la CUT dirigida por el Partido Comunista son responsables de que pese a toda la disposición de lucha, Piñera siga allí, repudiado pero en su trono. Esto al establecer una tregua de hecho con el gobierno desde el 12 de noviembre hasta hoy, mientras los parlamentarios del FA entraban a la cocina y votaban leyes represivas, y el PC se abstenía.

Pese a esto para cientos de miles nada será igual. El desprecio al régimen y sus partidos, el odio a los carabineros, y sobre todo la conciencia de la fuerza de la lucha, de todo lo que somos capaces de hacer, de la pérdida del miedo.

Es necesario que entre en escena la clase trabajadora

En esas ganas de seguir luchando nos apoyamos para plantear claramente también que sin superar a la burocracia sindical y a los partidos del régimen no será posible salir realmente de esta situación, porque los que mostraron la fuerza gigantesca que puede terminar con la herencia de la dictadura, los trabajadores y trabajadoras que controlan las fuentes de ganancias de los verdaderos dueños del país, no pudieron dar más que una muestra de la potencia de su fuerza. Y son ellos y ellas quienes viven también las peores injusticias. No solo salud, educación y pensiones de mercado, donde harán pequeñas reformas para sostener lo central, sino también el subcontrato, la precarización, la sobre-explotación, los horarios interminables, la dictadura y el despotismo en los lugares de trabajo que se sostiene por el rol de la burocracia, por la atomización de la organización sindical.

Hoy, luego de estos 60 días de lucha, en algunos lugares de trabajo esto empieza a ponerse en cuestión dando luchas como los micreros de Antofagasta, las trabajadoras del aseo de la USACH, o trabajadores del retail que se organizan, para poner algunos ejemplos. La apuesta que hacemos, no tiene nada que ver con la pasividad fatalista: impulsamos activamente que estas luchas se desarrollen, coordinen, se unan a otros sectores, como impulsan los y las trabajadores del Barro Luco y el Comité de Resguardo de Antofagasta que busca unir a todos los sindicatos y agrupaciones de la región para la lucha común y establecerse como un lugar de organización para todos los que quieran pelear por sus derecho. Difundimos cada lucha, cada paso adelante, buscamos las formas de volver a unir a los sindicatos con las poblaciones y la juventud a la escala que sea posible. Lo hacemos porque somos conscientes que si esa fuerza se destapa y se propone terminar con las condiciones de trabajo de la dictadura, se une al pueblo pobre y la juventud, enfrente nuestro, carabineros, burócratas y políticos corruptos, simplemente no son nada, no funcionarán los engaños ni alcanzará la represión.

No a la Constituyente tramposa, por una Asamblea Constituyente realmente libre y soberana

El gobierno impulsa desde la cocina una AC totalmente tramposa. Con la exigencia de los 2 tercios y el sistema de votación basado en el poder de los partidos, las necesidades de las grandes mayorías no podrán ser satisfechas. El sistema de partidos garantiza que la derecha repudiada llegue al tercio de la representación y la cocina les garantiza vetar todo lo que los hijos de la dictadura no quieran que se imponga. Así no se votará ni el fin de las AFP, ni la salud y educación de mercado, no se tocarán las condiciones de trabajo ni de organización de la clase obrera, ni los derechos del pueblo Mapuche o de las mujeres trabajadoras y pobres que sufren las peores condiciones.

Por eso nosotros que peleamos por un gobierno de los trabajadores, llamamos a dar una pelea en las calles para derrotar esta política e imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Es decir, sin ninguna restricción, que pueda discutir y tomar todas las medidas que considere necesarias, donde todos puedan participar desde los 14 años, convocando elecciones donde se elijan representantes cada 10.000 electores, que sean revocables, que cobren los mismo que una profesora, y donde puedan ser electos de forma democrática dirigentes sindicales y de organizaciones obreras, estudiantiles, sociales, y que no tenga ninguna limitación de ningún otro poder ni tampoco ningún veto respecto a los temas a discutir y las medidas a tomar en beneficio del pueblo trabajador.

Para lograr esto es necesario volver al camino de los paros generales, terminar con la tregua que impuso la CUT. Una asamblea de este tipo, solo podrá imponerse con la huelga general y derrotando al gobierno de Piñera y el régimen de la cocina.

Construyamos un partido revolucionario de la clase trabajadora

Para lograr este objetivo hace falta una organización que conscientemente se lo proponga. Un Partido. Un partido que no sea como los demás sino que sea de trabajadores y revolucionario, para pelear por la volver a la lucha hasta imponer la Huelga General que acabe con este gobierno y este régimen e imponga una Asamblea Constituyente Libre y Soberana donde se ponga fin a toda la herencia pinochetista, a las AFP, a la salud y educación de mercado, que nacionalice los recursos naturales para que nadie pase la más mínima necesidad en nuestro país. Construyamos juntos un partido de este tipo, ayudemos a poner en pie a la poderosa clase obrera chilena, la que tiene la tradición de los cordones industriales y la lucha más heroica y no quedará nada de la herencia de la dictadura más horrenda que sufrimos. Esta pelea la damos para refundar la izquierda en Chile, por una izquierda de los trabajadores independiente a los empresarios y sus partidos, que no se amolde al régimen como demostró el FA votando las leyes represivas y entrando en la cocina o como el PC que busca alianzas con la vieja Concertación.

Te invitamos a pelear juntos para terminar con este Chile de los empresarios y abrir paso a un gobierno de trabajadores que termine con toda opresión y explotación. Esta pelea no la damos solo en Chile, sino desde la Fracción Trotskista y la Red de Diarios que publicamos en 12 y 8 idiomas, peleando codo a codo con los jóvenes bolivianos de la ciudad del Alto contra el golpe militar o con los huelguistas franceses.







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