Internacional

CRISIS POLÍTICA

Cuenta regresiva para la votación del impeachment en Brasil

A un día de la votación en diputados sobre la apertura o no del juicio político a Dilma Rousseff se suceden todo tipo de negociaciones y transfuguismos. Se esperan importantes movilizaciones para el domingo a favor y en contra.

Sábado 16 de abril de 2016 | Edición del día

Este domingo (17) será la votación en la Cámara de Diputados que aceptará o no el pedido de impeachment a Dilma Rousseff. Desde el viernes (15) se desarrollan manifestaciones a favor y en contra de la destitución de la presidenta. Se esperan centenares de miles en las calles el día de la votación. Para evitar conflictos, el gobierno dividió la plaza frente al Congreso con un muro metálico para separar pros y contras, junto a un esquema de seguridad especial que cuenta con la Fuerza Nacional, integrada por militares del ejército.

Vea la explicación paso a paso del proceso de impeachment en la Cámara de Diputados y en el Senado.

Una disputa palmo a palmo

A lo largo de los últimos días son frenéticos los cálculos que pronostican el triunfo de de quienes aprueban o se oponen al impeachment. Desde el inicio de la semana la oposición decía haber reunido los 342 votos necesarios para que la Cámara de Diputados acepte el pedido y lo eleve al Senado. De hecho, cada día que pasaba nuevos parlamentarios pasaban a declararse a favor del impeachment , y partidos que hasta entonces integraban la coalición del gobierno renunciaban a sus ministerios y cerraban filas junto a la oposición. Esta dinámica era amplificada por los principales medios de comunicación del país, que en apoyo al golpe institucional en curso transformaban en grandes acontecimientos cada pequeño éxito de la oposición.

El gobierno, a la defensiva a lo largo de la semana, alegaba que también tenía los votos necesarios para ganar, negociando al pormenor con fracciones minoritarias de los partidos que rompían y disputando uno a uno a los que hasta último momento se niegan a declarar el voto o se dicen indecisos. Según la Folha de São Paulo, hasta el viernes a la noche 45 diputados aún no se habían definido y podrían inclinar la balanza para ambos lados. Cada uno con su planilla, que cambia cada día, nadie puede saber a ciencia cierta qué va a pasar.

Al inicio de la mañana del viernes (15), todos los diarios informaban que la oposición había conquistado los votos. Al final de la tarde, los mismos diarios tuvieron que informar que esto ya no era así. Es que el gobierno a lo largo del día consiguió dar vuelta a algunos diputados que ya se habían pronunciado por el impeachment. Entre ellos el primer vicepresidente de la Cámara y hasta entonces aliado privilegiado de Eduardo Cunha (jefe de la operación golpista en el parlamento).

Este fue el resultado de una operación desarrollada por el gobierno a último momento, con seis gobernadores aliados a la presidenta yendo a Brasília para influir sobre los parlamentarios de sus respectivos estados, lo que incluyó reuniones directas con Dilma.

Lula difundió un video donde apela a los diputados y alarma con la inestabilidad que podría traer un eventual gobierno del vicepresidente Michel Temer. Los aliados remanentes del gobierno en los partidos que se pasaron de bando en los últimos días lanzaron un movimiento “ni Dilma ni Cunha”, para intentar convencer a 20 ó 30 diputados temerosos de la legalidad del proceso de no comparecer a la votación o abstenerse.

El golpismo judicial alienta el golpismo parlamentario

En la recta final, el poder judicial le sigue dando una mano al impeachment. Después de legitimar los ataques del juez Sérgio Moro a las libertades democráticas impidiendo que Lula asumiera como ministro, el jueves (14) a la noche el Supremo Tribunal Federal rechazó las denuncias de irregularidades en la tramitación del pedido de impeachment en la Cámara de Diputados.

Dada la cantidad de votos indefinidos, el orden de la votación puede hacer toda la diferencia en el resultado final, en especial por los diputados que esperan para votar con el que resulte ganador. Eduardo Cunha había decidido un orden en que los estados predominantemente opositores del sur y centro del país tendrían prioridad, y así poder influir en los últimos votos. El nordeste, predominantemente lulista, quedaría para el final. Cuestionada la legalidad de tal maniobra por los abogados del gobierno, una vez más el Supremo Tribunal prefirió fallar a favor de Cunha.

Hasta el cierre de esta edición, el poder judicial prohibía a la presidenta Dilma pronunciarse en cadena nacional de radio y TV sobre el impeachment.

Sea ganando o perdiendo la votación del impeachment, el "partido judicial" seguirá actuando. Con el desgaste provocado por las dictaduras militares en los años 70, la extensión de la democracia burguesa junto a la ofensiva neoliberal, y mientras los trabajadores no sean una amenaza que exija ser frenada con el uso de las fuerzas armadas, el imperialismo y sus agentes nativos usan el poder judicial como agente bonapartista para "remover" gobiernos o sistemas de partidos disfuncionales a sus intereses y sustituirlos por otros más serviles. El poder judicial ya investiga la utilización del dinero de la corrupción del "petrolão" en la campaña presidencial de 2014, que si llegara a comprobarse podría dar lugar a elecciones presidenciales anticipadas.

Los últimos cuestionamientos a la legalidad del impeachment

Se le hace difícil a la oposición esconder los métodos golpistas detrás del impeachment. La oposición buscó apoyarse en el involucramiento del PT en la Operación Lava-Jato para fortalecer la opinión pública favorable a la destitución de Dilma. Pero la aceptación del pedido de impeachment que se votará este domingo no tiene ninguna relación con los escándalos de corrupción. Por el contrario, el pedido alega un “crimen de irresponsabilidad administrativa” de Dilma por autorizar gastos públicos no previstos en el presupuesto votado por el Congreso. Un comportamiento que justificaría la destitución de casi todos los gobiernos federales, estaduales y municipales del país de los últimos años.

Este viernes, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, se manifestó contra el impeachment alegando la “falta de certeza jurídica para las acusaciones”. Destacó la ausencia de pruebas de que Dilma haya cometido un crimen y la existencia de pruebas de crímenes cometidos por Eduardo Cunha. Lo mismo fue destacado por un artículo del New York Times.

Dos escenarios de crisis

Si el impeachment avanza, el escenario de un eventual gobierno de Temer y el PSDB estará repleto de crisis. No solo porque lo envolverá el aura de un poder golpista cuyos jefes también están involucrados en la Operación Lava-Jato, sino porque tendrá que enfrentar una situación de crisis económica e implementar duros ataques con el PT en la oposición.

Si Lula logra evitar el impeachment, su gobierno como "superministro" también estará atravesado por crisis. No solo porque el golpismo judicial y parlamentario seguirá asediándolo para impedir un nuevo triunfo del PT en las elecciones presidenciales de 2018. Sino porque Lula también tendrá que administrar las expectativas por izquierda que generó demagógicamente para movilizar apoyo popular contra el impeachment.

Luchar contra la ofensiva golpista con los métodos de la clase obrera

Para intentar frenar el impeachment, Lula y Dilma están recurriendo a las arcas estatales para comprar los votos de los diputados y el apoyo de empresarios. No hay plata para salud. Acá sólo hay recortes y ajustes para garantizar que 42% del presupuesto federal anual siga siendo destinado al pago de intereses y amortizaciones de las deudas con los banqueros. No por casualidad la federación de los bancos nunca se declaró abiertamente por el impeachment y el presidente del Banco Santander, tercer mayor banco privado del país, salió a apoyar Dilma. No hay plata para la educación. Pero hay plata para promesas de crédito y subsidios a los empresarios y préstamos a gobernadores. No hay plata para transporte. Pero hay plata para financiar los proyectos de los diputados que voten con el gobierno, muchos de los cuales forman parte de la oligarquía más reaccionaria del país, no menos involucrada en la corrupción que el propio PT.

La burocracia sindical petista promete que si se frena el impeachment Lula hará un gobierno que no será ajustador como el de Dilma. Organizó actos con Lula en todo el país para difundir esa promesa. Pero no dedicó ni un centésimo de esa energía para convocar la solidaridad con la enorme huelga de docentes, estudiantes y funcionarios públicos en Rio de Janeiro en lucha contra estos mismos ajustes. Se niega a organizar asambleas de base para poner de pie un plan de lucha para frenar la ofensiva golpista con los métodos de la clase trabajadora y al mismo tiempo fortalecerla para dar una lucha independiente contra los ajustes, sean estos del PT, de un futuro gobierno Temer o de los gobiernos provinciales del oficialismo y la oposición.

Esta es la pela que la organización hermana del PTS de Argentina, el Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT) ha dado y está dando en el movimiento obrero y en la juventud.







Temas relacionados

Impeachment   /    Dilma Rousseff   /    Lula da Silva   /    PT   /    Brasil   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO