Internacional

EDITORIAL DE EDITORIALES INTERNACIONAL

Continuidad con cambios a la demócrata

El New York Times y el Guardian de Londres sobre la política en el final de la era Obama y el posible recambio con Hillary Clinton.

Guillermo Iturbide

Ediciones IPS-CEIP

Domingo 12 de abril de 2015 | 15:55

Hoy el New York Times publica un editorial sobre la ofensiva de los republicanos contra Obama en el último año de su mandato, “Una nueva fase de los ataques anti-Obama”:

“Los legisladores republicanos en Washington y en todo el país se han centrado en el bloqueo de la agenda de Obama y en denigrarlo personalmente desde el día en que asumió el cargo en 2009. Pero incluso en ese contexto y aún para los pobres estándares del discurso político de hoy, el tono de los ataques actuales es preocupante. Así que su intención evidente no es sólo socavar la política de Obama, sino también su legitimidad como presidente (…) Tal vez el ejemplo más escandaloso del ataque a la legitimidad del presidente sea una carta firmada por 47 senadores republicanos dirigida a los líderes de Irán, diciendo que Obama no tenía autoridad para concluir las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán.

Traten de imaginar la indignación de los republicanos si un grupo similar de demócratas hubiera escrito al Kremlin en 1986 diciéndole a Mijail Gorbachov que el presidente Ronald Reagan no tenía autoridad para negociar un acuerdo de armas nucleares en la reunión cumbre de Reykjavik de ese invierno.”

Por otra parte, ayer sábado el Times publicó otro editorial sobre la intervención de Obama en la Cumbre de las Américas donde también participa Cuba luego de décadas.

Mientras el presidente Obama llegaba a Panamá para la Cumbre de las Américas este fin de semana, los asistentes observaban absortos cómo sería la coreografía de su encuentro con el presidente Raúl Castro de Cuba y si sería posible un encuentro insoportablemente incómodo cara a cara con el presidente Nicolás Maduro de Venezuela. El diario detalla las intenciones de Obama para volver a tener las relaciones que supo mantener durante décadas en la región. Entre otras, las posibles negociaciones con naciones del Caribe y Centroamérica para disminuir la dependencia del petróleo venezolano y por el contrario poder depender más de otras fuentes energéticas como la importación de gas natural desde… Estados Unidos, para lo cual este último país debería levantar las restricciones en este sentido que tiene legalmente, que además se “justificarían” en nombre de la utilización de recursos con menos emisiones de gases que afectan a la atmósfera.

También destaca que la recomposición de relaciones con Brasil será más fácil, a pesar del escándalo de la revelación de que la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana espiaba a la presidenta Dilma Rousseff, pero que las negociaciones con el venezolano Maduro serían más difíciles.

“El Sr. Maduro, un líder mercurial y populista, ha justificado el creciente autoritarismo de su gobierno con el argumento infundado de que Washington se está preparando para una intervención militar. En el período previo a la cumbre, reunió firmas de apoyo en un documento que se comprometió a entregar personalmente al Sr. Obama. La decisión de la administración Obama de imponer sanciones a siete funcionarios venezolanos el mes pasado contribuyó a inflamar la retórica del Sr. Maduro, en vez de frenar la conducta despótica de su gobierno.”

Como planteamos aquí, no obstante hay un intento de bajar la tensión con Venezuela para retroceder de la escalada previa.

El editorial de The Guardian/The Observer de Londres también se ocupa de EE.UU, en este caso de la postulación como precandidata a presidenta de Hillary Clinton.

La perspectiva más sustancial de una administración de Hillary Clinton es más difícil de medir, y en un grado notable, dado que ella es, de lejos, la más destacada y la más ampliamente predecible de los candidatos demócratas para el próximo año. En la economía, hace hincapié en la importancia de los salarios de la clase media, cosa que de todas formas ningún político que quiera ganar va a dejar de lado. Es menos seguro lo que piensa sobre cómo revertir cuatro décadas de estancamiento del salario promedio de Estados Unidos, y en el caso particular de la señora Clinton, hay pocos indicios de que ella esté dispuesta a repensar la tercera vía de impulso al libre mercado típica de su marido.

En política exterior su etapa como secretaria de Estado deja un registro algo más claro, asociada con un enfoque bastante más intervencionista que el del señor Obama. Sus admiradores la describen como una mezcla feliz de inteligencia y musculatura; los escépticos recordarán su voto a favor de la infeliz invasión a Irak en 2003, y prefieren el juramento a la Obama de que primero no hay que hacer daño. Por el costado más positivo, ella trae un estilo de hacer política que podría ser adecuado para el momento. Después de la elevada retórica de Obama contra la obstinación inamovible de un Congreso de mayoría republicana, EE.UU podría estar listo para el liderazgo más prosaico y menos poético.







Temas relacionados

The Guardian   /    Dilma Rousseff   /    Barack Obama   /    New York Times   /    Estados Unidos   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO