Cultura

70 AÑOS AL SERVICIO DEL PODER

Clarín: de los orígenes a la Libertadora (I)

Hace siete décadas aparecía el primer número del diario fundado por Roberto Noble. Pactó y conspiró contra distintos gobiernos, y se transformó bajo la dirección de los poderosos Ernestina Herrera y Héctor Magnetto en el multimedio más grande del país. La Izquierda Diario publica desde hoy una serie de notas sobre la historia del autodenominado "Gran Diario Argentino".

Claudia Ferri

@clau.ferriok

Viernes 28 de agosto de 2015 | Edición del día

Hace 70 años aparecía en las calles de Buenos Aires el diario Clarín. Este matutino supo convertirse, con el paso de las décadas, en el multimedio más grande del país y uno de los más grandes de Latinoamérica gracias a la creciente influencia que fue alcanzando dentro de los ámbitos más oscuros del poder, en los que supo manejarse como pocos. En este primera parte analizamos las condiciones que permitieron su publicación, los fuertes lazos (hoy, incómodos para muchos) que supo construir con el peronismo, en sus primeros 10 años de gobierno, y el rol propagandista que se adjudicó durante la llamada "Revolución Libertadora".

¿Cómo logró un modesto diario, como lo era Clarín, transformarse en el grupo comunicacional masivo más influyente de Argentina? No puede ensayarse una respuesta pensando únicamente en la demagogia adoptada por el dueño y su línea editorial. Los grandes beneficios que le generaban al Estado y al régimen político de turno la complicidad de los medios de comunicación, encargados de avalar y legitimar las medidas de gobierno para influenciar sobre la opinión pública, puede ayudarnos a comprender más profundamente el rol de los medios de comunicación burgueses, en general, y el de Clarín en particular.

Roberto Noble, un joven periodista, abogado y político oriundo de la Ciudad de La Plata, fue el padre fundador de Clarín y su director por casi 25 años. En su muy recomendable libro, Clarín, el gran diario argentino, Martín Sivak lo define como un hombre pragmático y ambicioso, dos calificativos que intentó reflejar desde las páginas de su diario, “le imprimió su flexibilidad ideológica, sus dotes de político negociador, su capacidad para captar climas de época y su afán de ascenso social” (Página 27). Tuvo sus primeras experiencias políticas en plena Reforma Universitaria cuando comenzó la carrera de abogacía en la Universidad de Buenos Aires. Mientras tanto, se desempeñó como periodista deportivo en La Nación que, en ese momento, era uno de los diarios más importantes de Argentina junto con La Prensa y Crítica. En el año 1925 ingresó formalmente al Partido Socialista pero, dos años después, fue parte de la fracción que giro a derecha – ya que pretendían establecer alianzas con los sectores conservadores que se enfrentaron a Yrigoyen - y fue cofundador del Partido Socialista Independiente (PSI) junto con Antonio di Tomaso y Federico Pinedo. Años después esa alianza se cristalizó en el golpe de estado al presidente radical en 1930 y en la conformación de Concordancia, alianza parlamentaria muy flexible entre los viejos conservadores nucleados ahora en el Partido Demócrata Nacional, el PSI y los radicales antipersonalistas. Su candidato fue Agustín P. Justo, quien resultó ganador de la contienda electoral en un momento político en que el fraude era moneda corriente. Se conocíó este período como "década infame", en la que se sucedieron gobiernos profundamente anti-obreros.

Mientras desempeñaba su función como diputado electo, fue tentado por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires Manuel Fresco para ocupar el Ministerio de Gobierno. Uno de los temas que más tensión generó en el nuevo ministro fue la política laboral. Adoptó una posición conciliadora entre el capital y el trabajo, fortaleciendo el rol mediador y corporativo del Estado y persiguiendo a los partidos de izquierda como el PC que tenían un importante nivel de influencia en la clase trabajadora. Claramente, el germen fascista estuvo presente en el gobierno bonaerense y en el imaginario político de Noble. Con Ortiz en la presidencia, la provincia perdió autonomía y el ministro decidió (aunque forzado) a renunciar y recluirse en su estancia de más de 2500 ha, ubicada en el partido de Lincoln. Su exilio de la política duraría 5 años. En 1944 comenzó a tomar cuerpo su proyecto de tener un diario propio y de construir poder desde allí.

“Un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos”

El 28 de agosto de 1945 Clarín salió por primera vez de las rotativas del taller Noticias Gráficas. El diario fue pionero en varios aspectos: utilizó el color rojo en su logo e implementó el novedoso soporte llamado tabloide que era mucho más práctico para la lectura porque sus dimensiones eran menores a las del resto de los diarios nacionales (excepto El Mundo), eso le dio una ventaja significativa frente a sus competidores porque pudo ampliar su público. Ahora los trabajadores podían leerlo en los medios de transporte en forma más sencilla. El primer número fue gratuito pero su precio era de 5 centavos. Rápidamente el número de lectores llegó a 160.000. Hay muchos mitos acerca de cómo Noble logró financiar su diario, lo cierto es que un grupo de empresarios le enviaban dinero secretamente, mientras que parte del papel se lo entregaba Cabildo, revista de ultraderecha comandada por su viejo amigo Manuel Fresco. Además tenía una serie de patrocinadores (muchos de ellos empresarios de la incipiente industria nacional) y anunciantes entre ellos Unión Telefónica, Ferrocarriles Sud, entre otras grandes compañías.

Gran parte de la estructura original del diario aún se mantiene: notas cortas y sencillas, sin grandes análisis políticos. Esto se explica porque Clarín no apuntaba a un público intelectual sino a sectores más amplios: sectores medios y clase trabajadora. En sus primeras tapas se destacaron durante semanas las noticias internacionales y la sección de deportes. Fue con la llegada del peronismo al gobierno que comenzó a analizar la política nacional. A pesar de haber hecho campaña por la Unión Democrática, coalición integrada por la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Demócrata Progresista, que enfrentó a Perón en las urnas, pronto dio un giro discursivo luego de su contundente triunfo. El nuevo presidente comenzó a ocupar la primera plana del diario mientras que la oposición desapareció por completo de sus páginas.

Nunca se autoproclamó oficialista pero supo mantener una alianza estratégica con el peronismo que generó beneficios para ambos. Así, Clarín inauguraba todo un "estilo" de relacionarse con el poder de turno que sería una marca que recorrerá toda su historia hasta el presente. Mantuvo una excelente relación con un personaje fundamental de la propaganda peronista, Raúl Apold (ex periodista, a cargo de la Subsecretario de Información), con quién sostuvo un constante intercambio epistolar. Mientras que Clarín apoyaba desde sus páginas las medidas de gobierno sobre todo las de alcance económico como el Plan Quinquenal y la política de conciliación entre el capital y el trabajo - que tenía como objetivo central amortiguar la lucha de clases -, recibía grandes beneficios del Estado expresado en toneladas de papel que benefició al diario frente a competidores como La Nación o La Prensa (ambos opositores) que debieron disminuir su tirada. Incluso defendió la expropiación de todo el papel de diario en Argentina que se llevó adelante en marzo de 1949 en el marco de la reforma constitucional. Clarín tituló: “Marco jubiloso tuvo la jura de la nueva constitución” (Clarín 17/3/49). El nacionalismo fue uno de los temas más afines entre Noble y el peronismo por eso la nacionalización de los ferrocarriles fue tema de agenda para el diario (ver Clarín 01/03/49).

Otro de los grandes beneficios que recibió Clarín del Estado fue la captación de los avisos clasificados luego del cierre de La Prensa, producto de los constantes conflictos que el medio liberal tenía con el gobierno. Este mercado destinado sobre todo a los trabajadores que buscaban empleo, querían comprarse algún bien o necesitaban de algún servicio llevó a aumentar ampliamente la tirada del diario sumando un nuevo público entre sus filas. Podemos decir que gracias al peronismo, Clarín se convirtió en una empresa rentable y exitosa.

Fin del "romance" Clarín-Peronismo

Si bien la relación entre el gobierno peronista y Clarín tuvo momentos de mayor tensión como cuando la distribución del papel para los diarios comenzó a escasear no hubo una ruptura abierta entre ambos hasta la caída de Perón.

Desde comienzos de la década del ’50, el Estado tomó mayor control sobre los medios de comunicación mientras que Clarín reclamaba cuotas de papel y pautas publicitarias que le permitan mantener sus niveles de tirada. Estaba perdiendo sus beneficios en detrimento de la prensa estatal que recibía toneladas de papel. Esta fue una de las causas que erosionó la fructífera relación que habían construido. Los sectores opositores recobraron su espacio, esto puede observarse en las tapas del diario a partir de mediados de 1955.

Cuando se produjo el golpe del 16 de septiembre de 1955 el diario Clarín pasó de un apoyo moderado pero sólido al gobierno peronista a convertirse en un ferviente defensor del gobierno militar. Sin sonrojarse, de un día para el otro, acusaron a Perón de tirano, dictador y responsable de haber arruinado la economía nacional. No existieron los términos medios.

Clarín aduló desde sus páginas al nuevo gabinete, incluso en la editorial del 25 de septiembre de 1955 le habla a los trabajadores diciéndoles que “Respetará el gobierno los convenios y las conquistas sociales”. También les informaba que “los obreros tendrán en el general Lonardi un auténtico amigo, no un demagogo que los utilice para fines políticos, sino un padre o un hermano al que podrán acudir” (Clarín 25/9/55). Por supuesto que ocultó la fuerte represión que se desencadenó sobre el movimiento obrero, el disciplinamiento social y el aumento de la explotación.

Años después volvería a cambiar el rumbo de sus posiciones políticas al apoyar fervientemente el gobierno de Frondizi y al desarrollismo como modelo económico. Los ´60 van a permitirle a Clarín alcanzar la ubicación que su padre, Roberto Noble, soñó para él: se convirtió en el diario de mayor circulación y de mayor tirada de habla hispana. Nuevamente el pragmatismo político va a estar presente en esta etapa que desarrollaremos en la segunda parte de esta nota.







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