Géneros y Sexualidades

BLACK LIVES MATTER

Breonna Taylor, el otro nombre que enciende las protestas contra el racismo

Breonna Taylor fue asesinada en su casa en medio de un operativo policial irregular. La impunidad de los policías que la mataron es otra de las llamas que encienden las protestas contra la brutalidad policial racista. Hoy cumpliría 27 años.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Viernes 5 de junio | 00:00

El 13 de marzo de 2020, Breonna Taylor dormía cuando la Policía de Louisville (Kentucky) entró a su casa sin previo aviso y le disparó a mansalva en su cama poco después de la medianoche. Su novio Kenneth Walker llamó a Emergencias cuando escuchó los ruidos de gente irrumpiendo en el departamento e intentó usar su arma para defenderse (en Estados Unidos es legal portar armas si se cuenta con una licencia, que Walker tenía). La justificación del operativo fue una investigación de narcotráfico. Breonna era negra, su novio también.

Ninguno de los efectivos utilizó la cámara obligatoria que deben llevar en todos los operativos y llegaron al lugar en autos de civil. Más tarde se supo que el supuesto sospechoso que buscaban estaba en custodia de la misma Policía. Se conoció también que uno de los efectivos involucrados en el asesinato de Breonna ya tenía antecedentes por uso excesivo de la fuerza. Los policías declararon que golpearon la puerta para anunciarse y al no obtener respuesta, ingresaron por la fuerza. El único detenido esa noche fue su novio, acusado de intento de asesinato (luego tuvieron que retirar los cargos). Los policías siguen impunes.

Durane las primeras semanas después del asesinato de Breonna, al comienzo de la pandemia de Covid-19, el caso no tuvo repercusión nacional. Pero la insistencia de la familia en denunciar el accionar de la Policía y las recientes protestas contra la brutalidad policial racista presionaron para que las autoridades estatales y el propio FBI iniciaran una investigación. Los policías fueron puestos en licencia administrativa, pero ninguno fue juzgado.

La vida de Breonna también importa

Hoy cumpliría 27 años. Era trabajadora de la Salud, una técnica de emergencias, trabajaba en la ambulancia y en atención primaria en el hospital. Su mamá dice que Breonna había soñado con trabajar en emergencias y tenía planeado su futuro en el sistema de Salud. Era una de las trabajadoras de esa primera línea que hoy está en todas las portadas.

Ayana Mathis, una escritora negra, dijo en su cuenta de Twitter, “Tengo miedo de que olvidemos a Breonna Taylor, esos policías no fueron arrestados. Por favor, recordemos a las mujeres negras. Por favor, sigamos peleando por ella”.

El asesinato de Breonna no tuvo tanta repercusión como el de George Floyd en Minneapolis, pero a medida que pasaron las noches, su cara y su nombre empezaron a aparecer en las movilizaciones. Breonna es el recordatorio de la violencia constante de la Policía, el eslabón más trágico del racismo institucional que sufre la población negra en Estados Unidos. Ser mujer y trabajadora colocó a Breonna, como a tantas otras, en los escalones más bajos de la discriminación y la violencia cotidianas.

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En la ciudad donde vivía, Louisville (Kentucky), la exigencia de Justicia está presente. Como en muchos estados, el gobernador demócrata Andy Beshear desplegó a la Guardia Nacional para reprimir las protestas y el alcalde Greg Fischer (también demócrata) respaldó a la Policía cuando 7 personas recibieron disparos en una movilización. Beshear y Fischer hacen malabares para combinar el discurso del partido Demócrata de comprensión (y contención) de la bronca en las calles y la protección de las fuerzas represivas. Pero los hechos desmintieron los discursos la madrugada del 3 de junio, cuando la Guardia Nacional y la Policía dispersaban una multitud a los tiros y asesinaron a David McAtee, un hombre negro que tenía un puesto de comida en la ciudad.

Say her name, decí su nombre

La violencia policial racista afecta mayoritariamente a los varones, pero el racismo institucional inscrito en el ADN de Estados Unidos también afecta a las mujeres negras y resulta en una multiplicación de desigualdades y estigmas sobre ellas.

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La muerte de Sandra Bland en 2015 se conoció en los medios por una campaña de organizaciones feministas y de la comunidad negra. Con el hashtag #SayHerName denunciaron su asesinato luego de ser detenida e intentar resistir los tratos abusivos de la Policía. Tres días después, fue encontrada colgada en su celda. Su nombre se transformó en símbolo de la brutalidad policial racista y del silencio de los medios.

La ausencia de esos nombres en los grandes medios de comunicación no se condice con su presencia en las demandas de las calles. La revista feminista Bitch explica que los nombres de las mujeres negras asesinadas por la Policía no tienen el mismo protagonismo en los medios porque, “el sexismo impacta en todos los aspectos de la vida de las mujeres negras, incluida la forma en la que somos tratadas, o no mencionadas, en los medios después de nuestras muertes. Aun así, nuestra experiencia con las fuerzas de seguridad es muy similar a la de los hombres”.

La única visibilización de sus nombres y de sus vidas viene de las protestas que hoy siguen en Estados Unidos, a pesar del toque de queda impuesto por el presidente Trump y los gobernadores demócratas y republicanos, y cuentan con muchas mujeres en las movilizaciones. Breonna Taylor cumpliría años hoy 5 de junio. Activistas en todo el país preparan una campaña en redes sociales con el hashtag #SayHerName y en Kentucky enviarán tarjetas de cumpleaños con el nombre de Breonna al fiscal general Daniel Cameron, a cargo del caso (que aún no tiene ningún acusado).

Breonna Taylor, Charleenea Chavon Lyles, Korryn Gaines, Sandra Bland, Alexia Christian, Mya Hall, Meagan Hockaday, Janisha Fonville, Natasha McKenna, Tanisha Anderson, Aura Rosser, Sheneque Proctor, Aiyana Stanley-Jones, Darnesha Harris, Mackala Ross, Delores Epps, Eleanor Bumpurs, Karen Day, Malissa Williams, Shantel Davis, Shelly Frey, Tyisha Miller, Yvette Smith, Michelle Cusseaux. Todas ellas (que no son todas) son George Floyd aunque sus nombres salgan menos en los diarios. El silenciamiento y la impuniad de sus asesinatos es el último eslabón de una cadena de violencia institucional que cae sobre las mujeres negras. Ignorar sus muertes es la confirmación del desprecio por sus vidas.







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