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Añelo: epicentro de Vaca Muerta, capital de la desigualdad (parte I)

En Añelo la vorágine de las principales empresas del mundo petrolero, convive con la miseria del pueblo trabajador, la precarización, y el avasallamiento de las comunidades mapuches. La Izquierda Diario te muestra la realidad que oculta el "boom" de Vaca Muerta.

Esteban Martine

Estudiante de Geografía - Universidad del Comahue (Unco)

Jueves 30 de abril de 2015 | Edición del día

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"No somos indios, somos criollos" dijo una vez el recientemente reelecto intendente de la localidad de Añelo, Darío Díaz, del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Tal vez por eso la historia oficial de Añelo comienza tras la llamada "Conquista del Desierto”, la campaña de exterminio de las poblaciones originarias, que instaló un fortín en lo que hoy es su zona urbana. Sólo después de la campaña encabezada por Roca, el Estado argentino pudo repartir 5 millones de hectáreas entre 540 personas, a cambio de monedas. Ese reparto sirvió al desarrollo de los grandes terratenientes y oligarcas criollos, y principalmente, a la penetración del gran capital inglés, que se adueñará de la Patagonia a un lado y otro de la Cordillera de los Andes. 
 
Hoy la historia parece repetirse. Añelo es el epicentro de la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta. Empresas de las más poderosas del mundo como Baker Hughes o Halliburton pagan por instalarse en el parque industrial $5 el metro cuadrado o $0 si superan una mínima inversión. Sí, leíste bien: cinco pesos el metro cuadrado. En cambio, un trabajador, por una pieza, puede llegar a pagar $8.000, $10.000 por mes. El de la vivienda es uno de los principales problemas estructurales en Añelo y en todo Neuquén, agudizado por la enorme especulación inmobiliaria y décadas sin que el MPN haga planes de vivienda reales.

Las promesas tras el acuerdo Chevron - YPF S.A, por ahora son sólo eso: promesas. Pero mientras por Añelo pasan candidatos a presidente, empresarios, banqueros y funcionarios, gran parte de la población se empobrece al subir vertiginosamente los precios. 
 
Se estima que la localidad de Añelo (capital del departamento homónimo) alberga hoy a unos 5 mil habitantes o más, pero en los días laborables pasan otros varios miles más, que trabajan principalmente en el sector petrolero y en la construcción. También llegan cotidianamente desocupados de distintas partes de la provincia, del país, o de otros países, en busca de la ”gran oportunidad”. 

Sin embargo, en Añelo no hay ni siquiera un hospital. Sólo hay una "salita" con un médico por turno, que funciona en una casa. Su principal tarea es derivar a los pacientes de riesgo a hospitales que quedan a no menos de 50 kilómetros de distancia. Las mujeres no pueden ni parir en Añelo... Aún así, el médico de la sala denuncia que el presupuesto muchas veces no alcanza ni para eso. Lógicamente, la obra de la futura comisaría (que hoy funciona en una propiedad alquilada a Skanska), le va ganando la carrera al mil veces prometido hospital.

 
Desde el "boom" la situación de la salud se agrava por el aumento de los accidentes de tránsito, debido al deterioro de las rutas, la falta de infraestructura vial, el aumento exponencial del tránsito de camiones cargados con miles de toneladas, y el cansancio producido por los extenuantes ritmos de trabajo en el sector. La ruta cuenta con sólo un carril por mano, y está llena de pozos. La siniestralidad vial es una de las principales causas de muertes laborales entre los trabajadores del petróleo. Sólo en 2014 hubo 11 muertos en la ruta, cerca de Añelo.
 
Añelo se abastece de agua extrayéndola del subsuelo, ya que aún no cuenta con una planta potabilizadora (cuya ejecución se encuentra recién en un 40%). Pero ese mismo subsuelo es el depositario de los residuos provenientes de la actividad petrolera desde hace décadas. Hace años que el pueblo viene denunciando la contaminación con hidrocarburos y metales pesados, que ha llevado incluso a la muerte a habitantes de la zona. Algunos relatan que cuando dejan el agua en un recipiente "se forma una mancha de aceite arriba". Los accidentes y derrames, la falta de mantenimiento de los oleoductos, las piletas con residuos, son las principales causantes. Y todo esto cuando aún el fracking recién comienza.

El fraking o “fractura hidráulica”, prohibido en numerosos países del mundo y numerosos municipios de Argentina, es el método que se utiliza para perforar cada uno de los cientos de pozos no convencionales amuchados unos con otros. Utiliza cientos de químicos cancerígenos mezclados con miles de metros cúbicos de agua potable del río Neuquén, por la que las empresas pagan 11 centavos de dólar los 1.000 litros. El residuo, cuando no se derrama o se abandona en sumideros, es dudosamente tratado por las empresas Indarsa y Comarsa. La primera, cínicamente llamada Industria Argentina de Reciclado S.A, es conocida por el derrame de 2014 en el Parque Industrial de Neuquén (PIN) que recorrió 500 metros. La Compañía de Saneamiento y Recuperación de Materiales S.A, que pagó $35 por metro cuadrado, libera gran cantidad de gases tóxicos afectando principalmente al barrio Colonia Nueva Esperanza, lindero con el PIN, y ni siquiera plantó los árboles que le exigió la Municipalidad de Neuquén para amortiguar los gases. Por suerte, el secretario de Medio Ambiente de la provincia, Ricardo Esquivel, ya tomó cartas en el asunto: ambas empresas se deberían trasladar a Rincón de los Sauces, Plaza Huincul o Añelo…

En Añelo no hay prácticamente infraestructura. Según el Censo 2010, el 50,2% de los hogares del departamento de Añelo3 no tiene gas de red. Una paradoja tratándose de "El Dorado" de los hidrocarburos. El 53,4% de los hogares no tiene desagüe a cloacas. La única infraestructura que avanza es la necesaria para que las empresas arrasen en el menor tiempo posible con los recursos que la naturaleza tardó millones de años en crear. Pero eso sí: prostíbulos no van a faltar en la que fue denunciada por organizaciones de mujeres como “la ruta de la trata”. Mientras tanto, un nuevo gran Casino se termina de construir en la provincia con más tragamonedas per cápita del país: una cada 169 habitantes.

La situación educativa es crítica. Un 3.99% de la población de Añelo es analfabeta (según el mismo Censo la media nacional es del 1,92%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires hay un 0,48%). La juventud añelense sufre en carne propia los contrastes, en muchos casos sin poder completar sus estudios primarios o secundarios. Los trabajadores de la educación que trabajan en la zona y viven en Neuquén o Centenario, protestan porque no se les pagan los viáticos (cuesta entre $140 y $160 ir y volver).

Por cada trabajador agremiado en el sindicato de petroleros, hay 2 más que trabajan en torno al sector pero precarizados. Ni que hablar de los obreros de la construcción, cuya inmensa mayoría trabaja en negro. No hay derecho a la cultura, al esparcimiento, al ocio. Y si querés estudiar algo, obviamente te vas. 

El intendente y el gobierno provincial, dicen que esperan un crecimiento demográfico tal que la población llegará a los 25 o 30 mil habitantes. Pero a quienes ya habitan en la zona, como el Lof mapuce Campo Maripe, los maltrantan constantemente, avasallan su territorio sin consulta previa. Es que como dijo Jorge Sapag, de lo que se trata es de dejar la zona como un “queso gruyere”. El acuerdo Chevron - YPF, y la nueva ley de hidrocarburos acordada entre el kirchnerismo y el MPN, hipotecan el futuro de los pueblos petroleros y legalizan la entrega a las multinacionales, con las regalías más bajas de Latinoamérica. Pero por estos días se escuchó a los mismos que condenan al pueblo trabajador a la miseria hacer promesas de campaña gastando millones de pesos.

Añelo es la punta del iceberg del fenómeno Vaca Muerta. En la segunda parte de este artículo, vas a poder conocer los relatos de la juventud añelense







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