Medios de comunicación

Las mujeres en los medios

Al fin y al cabo, objetos de placer

Es verdad que cada vez son más los medios de comunicación que se ven obligados a guardar como trastos viejos las burdas representaciones de la “mujer del hogar” y “la madre” (aunque no del todo). Pero, ¿se traduce esto en una representación más progresiva de la imagen de las mujeres?

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Jueves 11 de septiembre de 2014 | Edición del día

En la mayoría de los casos, la vida de las mujeres se reduce a preocupaciones cotidianas (los malabares entre el trabajo, la casa y mantenerse “lindas”), el cuidado de la familia y el marido (o la preocupación por tenerlos). “Las dudas más frecuentas sobre el gym” (Ohlalá) o “La lencería de ‘50 sombras de Grey’ ya está a la venta” (Infobae), son dos títulos que aparecen en portales elegidos al azar.

En los últimos años, aunque más no sea por sensatez comercial, varios medios abrieron la posibilidad de hablar de la sexualidad femenina. Parece ridículo, pero en 2014 los espacios en los medios donde se habla del tema son más la excepción que la regla.

No podemos contar como ejemplos aquellos espacios donde la mujer es solo un objeto sexual pasible de fantasías (en lo posible heterosexuales), erotismo y burlas. Eso es lo que sobra: desde el ojo trillado de Showmatch, que celebra hasta el hartazgo la cosificación de las mujeres, pasando por la banalización y ridiculización de toda sexualidad o identidad que no acate las normas patriarcales, hasta la publicidad machista.

Quizás subidos al boom comercial de Cincuenta sombras de Grey, que “descubrió” que las mujeres tienen deseos y fantasías sexuales (con todos los límites de ese hallazgo), muchas secciones y suplementos femeninos se poblaron de “orgasmos” y “punto G”.

Después de medio siglo de lucha femenina por la liberación sexual, se reconoce a la mitad del mundo el derecho a la sexualidad. Pero se mantiene una regla de hierro. La sexualidad femenina existe, sí, pero demarcada por el placer masculino heterosexual, cuando no limitada por el fin último de la reproducción.

Por ejemplo, si recorremos “Entremujeres” de Clarín es más probable que leamos “Lo que ellos más disfrutan en la cama” o “‘Ver a dos mujeres juntas’: ¿la fantasía de todo hombre?”, que sobre los deseos de las mujeres, y mucho menos probable es que leamos sobre los deseos de las mujeres que no se enmarcan en la norma heterosexual obligatoria.

La vida y los problemas reales de las mujeres quedan reducidos a suplementos y debates académicos de menor circulación, a menudo incapaces de enfrentar la embestida de los “tanques” mediáticos (por acción u omisión). Las condiciones de vida, la discriminación, la represión sexual, la posibilidad de elegir la maternidad o interrumpir el embarazo, ni hablar de los deseos y la sexualidad no heterosexuales… todo queda prolijamente guardado. De eso casi no se habla.







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